Cataluña

Pánico en Convergència por los papeles de Sumarroca

La inquietud se ha apoderado de CDC. En apenas un día, un nuevo caso de presunta corrupción amenaza con hacer saltar por los aires el invento independentista de Junts pel Sí. Pero la inquietud no sólo reina en la lista soberanista, en las propias filas de Convergència nadie se explica como apenas unos años después de finiquitar la fundación Trias Fargas, precisamente, por el caso Palau, la organización resultante, CatDem, vuelve a estar en el ojo del huracán. En esta ocasión, ha sido un detalle, un simple papel, el que ha encendido todas las alarmas.

Publicidad

El juez de El Vendrell que instruye el «caso Petrum» sospecha que la constructora Teyco, como entonces ocurrió con Ferrovial, CDC y la fundación CatDem formarían un triángulo por el que fluía el dinero desde los ayuntamientos gobernados por Convergència hasta las arcas del partido. El actual responsable de finanzas de CDC y CatDem es Andreu Viloca, en cuyo despacho la Guardia Civil encontró una trituradora de papel con restos de documentos y un cachito de papel donde se leía Teyco. Es la constructora de la familia Sumarroca, próxima a los Pujol y una de las grandes adjudicatarias de obra pública. Teyco construyó una piscina en Figueras, un parque en Lloret de Mar y le encargaron, además, otras obras públicas en Sant Celoni, Sant Cugat y el aparcamiento de Torredembarra de donde sale todo este embrollo.

Tras un análisis inicial y como si de un puzzle se tratara, los investigadores comenzaron a reconstruir las tiras de un documento que había pasado por la trituradora en la que se podía leer la palabra Teyco. Al fin y al cabo, la constructora se encuentra en el centro de la investigación como presunta pagadora de las comisiones. Teyco negó «tajantemente» el mismo día de los registros que sus donaciones a CatDem o a fundaciones vinculadas a otros partidos políticos «hayan tenido un fin ilícito relacionado con el tráfico de influencias».

Según la investigación, por cada proyecto habría entregado a la fundación CatDem un 3 por ciento del presupuesto. Esta, a su vez, entregaba el dinero a CDC con trabajos que, según el Tribunal de Cuentas, no consta que se realizaran. La cuantía de todas esas obras asciende a 10 millones y medio de euros. En total, la fundación CatDem se habría gastado más de 2 millones de euros por trabajos sin justificar. Todas las donaciones se habrían realizado de forma legal, pero camuflando mordidas del 3 por ciento. Como camuflada estaba también una carpeta en el despacho del tesorero de CDC. Oculta detrás de una caja fuerte, con documentos relevantes en la investigación. Si estaba allí, dicen en Convergència, es porque se coló y acabó en ese sitio. Los investigadores, por lo tanto, sospechan que, como en el caso Palau, los servicios contratados eran inexistentes o estaban muy hinchados, todo ello con el objetivo de dar cobertura legal a lo que no era más que el cobro final de las comisiones de Teyco. El caso del Palau de la Música, todavía pendiente de juicio, supuso un expolio de 26 millones de euros.