Política

Rajoy trasladará a Rivera y a Iglesias que el 155 sólo lo usará en caso excepcional

El presidente aparca la campaña y se reúne con sus rivales electorales para hacer frente al desafío secesionista

El presidente aparca la campaña y se reúne con sus rivales electorales para hacer frente al desafío secesionista.

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Los servicios jurídicos del Estado han revisado si hay margen para recurrir ante el Tribunal Constitucional (TC) la declaración de «desconexión» de Cataluña con España en cuanto sea calificada por la Mesa del Parlamento catalán, sin necesidad de que haya sido aprobada en Pleno. Así lo plantean, por ejemplo, desde Ciudadanos si bien la conclusión es que el Gobierno no está legitimado para hacerlo sí los grupos parlamentarios en amparo por lo que su impugnación por parte del Ejecutivo central será en cuanto sea ratificada por la Cámara autonómica. La estrategia diseñada por Moncloa confía en que el Constitucional baste para frenar al Parlamento catalán en tanto que no haya un nuevo Gobierno autonómico que adopte decisiones ejecutivas que puedan interpretarse como un acto de rebelión. Ahí sí podría tener que entrar en juego el artículo 155 de la Constitución, no para suspender la autonomía en su conjunto, como se interpreta con pincelada gruesa este artículo, pero sí para intervenir determinadas competencias en el que caso de que las autoridades catalanas incumplan con sus obligaciones constitucionales y legales. Si el Parlamento catalán desobedeciese la suspensión de la resolución, que tendrá efecto en cuanto el recurso llegue al Alto Tribunal, la sanción por desobedecer recaería directamente sobre la presidenta de la Cámara, Carmen Forcadell, quien como única autoridad «investida» tendría que asumir las consecuencias de la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC), en la que se prevé la suspensión temporal de las autoridades que se nieguen a cumplir sus resoluciones.

En la discusión sobre cuándo llega el recurso ante el TC hay que tener en cuenta que los grupos catalanes opuestos a la estrategia independentista tienen al alcance recurrir en amparo, también con petición de suspensión, la tramitación de la resolución sin que haya sido aprobada. Pero no es fácil que pueda prosperar porque el TC ha establecido que es muy flexible en lo que afecta a la tramitación de normas.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dicho reiteradamente que utilizará todos los recursos legales a su alcance, «con proporcionalidad». Y también ha ratificado que espera no llegar a tener que echar mano de la vía excepcional del artículo 155. Es decir, que agotará todos los recursos legales antes de ir por esa vía excepcional. En principio, en el Gobierno creen que ésta podría ser necesaria una vez que se constituya el nuevo Gobierno catalán y en el caso de que éste empezase a adoptar decisiones que desobedezcan la legalidad vigente o supongan una invasión de competencias estatales. Sin perjuicio de que también en ese supuesto cabe el recurso ante el TC y abrir el proceso de inhabilitación de las autoridades implicadas en el acto de rebelión.

Entretanto, Rajoy continuará hoy con la ronda de contactos para tejer un bloque de acción coordinada frente al desafío independentista. Esta mañana recibirá al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, y por la tarde al máximo dirigente de Podemos, Pablo Iglesias, en lo que supone una rectificación de la decisión inicial de Moncloa de que Iglesias se quedara fuera del diálogo porque por adelantado ya ha marcado sus diferencias con respecto a algunos de los planteamientos centrales que defienden PP, PSOE y Ciudadanos.

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Rajoy se ha puesto al frente de esta ronda de contactos con un doble objetivo: asumir el liderazgo de la búsqueda de una posición común y, en paralelo, intentar que en la medida de lo posible este problema de Estado no se convierta en un elemento de confrontación de la campaña de las generales. Cataluña estará presente en esa campaña porque el desafío tiene su continuidad después del 20-D, pero por encima de las diferencias políticas se intenta que prime el acuerdo en defensa de que lo prioritario es asegurar que se cumpla la legislación vigente. El movimiento puede ayudar, además, a Rajoy a recuperar la iniciativa y reforzar su liderazgo. Ayer, en el acto de conmemoración de la entrada de España en la ONU hace 60 años, el presidente defendió que los «más desgarradores conflictos» se han producido por la violación de la integridad territorial, una clara alusión al desafío independentista ante los Reyes; el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, y otras autoridades, además de los ex presidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Rivera llevará hoy al Palacio de la Moncloa la defensa de un gran acuerdo nacional para garantizar la unidad de acción en defensa de la unidad de España antes y después de las elecciones generales. Iglesias, después de criticar su exclusión de las entrevistas y conseguir que Moncloa revisara su decisión, defenderá «un nuevo pacto de país sobre el diálogo y la democracia». Su propuesta territorial pasa por considerar que España es un Estado plurinacional y Cataluña una nación.

Por su parte, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, está llevando a cabo una ronda de contactos con los portavoces de los grupos parlamentarios del congreso para analizar la respuesta al desafía nacionalista. Fuentes del Gobierno han confirmado a Efe que ya se han producido encuentros con Rosa Díez y Josep Antoni Duran Lleida.

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