Familia

“El hecho de ser madre me aporta empuje para todo, aunque reconozco que he nacido adicta al trabajo”

Entrevista con María Pérez de Villaamil, empresaria y madre

María Pérez de Villaamil es la directora y propietaria de Centromem, un espacio en Madrid dedicado a la medicina estética. Nació en el año 1996 y cuenta ahora mismo con seis empleados. Como muchas emprendedoras, María empezó de la nada con inversión privada. Por entonces no era madre pero pronto llegaron los hijos, dos, que ahora tienen 20 y 18 años. Como muchas mujeres tuvo que conciliar la difícil y titánica tarea de sacar una empresa adelante con la crianza de dos hijos.

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María Pérez de Villaamil es la directora y propietaria de Centromem, un espacio en Madrid dedicado a la medicina estética. Nació en el año 1996 y cuenta ahora mismo con seis empleados. Como muchas emprendedoras, María empezó de la nada con inversión privada. Por entonces no era madre pero pronto llegaron los hijos, dos, que ahora tienen 20 y 18 años. Como muchas mujeres tuvo que conciliar la difícil y titánica tarea de sacar una empresa adelante con la crianza de dos hijos.

¿Cómo es su día a día laboral?

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Mi día laboral comienza a las 8 de la mañana. Saco a mis dos perras a pasear y luego dedico una hora y media a las labores del hogar. El centro abre sus puertas a las 10 al público pero suelo llegar un poco antes para revisar correos. Los niños ya son autónomos aunque les enseñé a serlo desde muy pequeños ya que me separé cuando tenían 6 y 4 años. Lo que sí que intento es comer o cenar en casa en el horario que ellos están.

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¿Cómo se organiza en el día a día para trabajar? ¿Necesita ayuda?

Sí, trabajo de sol a sol porque además de ser la directora del centro Mem gestiono propiedades de uso turístico y soy arquitecto de interiores. Siempre tengo algo que hacer y son pocos los momentos que me quedan para tirarme en el sofá. Por eso hay una persona que viene a casa dos días por semana unas horas para ayudarme con la limpieza.

¿Cree que las pymes o autónomas son las grandes perjudicadas en cuestiones impositivas?

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Siempre he tenido esa impresión. He sido autónoma hasta hace muy poco y además administradora de varias Pymes y siempre he creído que somos el motor del país y que no tenemos tantos derechos como los trabajadores por cuenta ajena. Pagamos más y recibimos menos.

El hecho de ser madre, ¿le aporta mayor empuje que antes de serlo a la hora de trabajar?

El hecho de ser madre me aporta empuje para todo. Ser responsable de la vida y de la educación de mis hijos es la mayor lanzadera que he podido tener aunque reconozco que he nacido “work alcoholic”. Ya a los 16 estaba buscándome la vida para ganar algo de dinero y pagarme mis caprichos y siempre he encontrado cierto placer en sacarme sola las castañas del fuego. Sentirme capaz es uno de mis mayores aliados porque no encuentro freno en nada...( He llegado a hacer hasta un programa de televisión que estuvo emitiéndose 7 año) y esa capacidad es la que me ha ayudado a llegar a fin de mes. ¿Me la ha dado el ser madre? Creo que no, más bien ha sido el fruto de una educación sin dependencias que es lo que he querido transmitirles a mis hijos.

¿Cree que las mujeres que trabajan siguen teniendo doble carga con respecto a los hombres?

Creo que hoy en día se ha equilibrado mucho la balanza, sobre todo en las generaciones de los 80 y 90. La historia nos ha dejado épocas en las que las mujeres no tenían ni voz ni voto pero eso en España está dejando de ser así. Hay hombres muy comprometidos con su trabajo y con su familia, incluso con las labores domésticas, pero no creo que llegue todavía a alcanzar un reparto equitativo 50/50 que es lo que debería ser. Eso sí, hemos pasado del 80/20 en el mejor de los casos, a un 40/60. No obstante queda camino por recorrer.

¿Se ha sentido alguna vez discriminada por ser mujer? ¿Y por ser madre?

Por ser mujer sólo una vez que tuve que negociar con unos Coreanos. En vez de dirigirse a mi se dirigían a otro hombre para que éste me lo transmitiera, cosa que no hacía falta hacer ya que los tenía en frente. Me sentí ninguneada.

Fuera de este episodio, he sufrido algún acoso por parte de desconocidos cuándo era niña que puede ser un modo de discriminación o de vejación pero nada más. En el terreno laboral siempre he sido la “jefa” y he tenido a mi cargo hombres que se dedicaban a todo tipo de actividades: construcción, prensa y televisión, belleza.. y nunca me he sentido discriminada por ser mujer y mucho menos por ser madre, sino todo lo contrario. Me he sentido valorada.

¿Tiene en su empresa algún tipo de “norma” parar proteger la maternidad de sus empleadas? (horarios de conciliación para madres, etc...)

No hay normas de ese tipo. Las esteticistas saben que van a contar con todo el apoyo de la empresa siempre que lo necesiten, tanto en este aspecto como en cualquier otro.

¿Cree que la maternidad está poco protegida en España?

En España deberíamos hacer un esfuerzo por potenciar la natalidad ayudando a las madres a conciliar trabajo y vida familiar. Esto debería incluir un cambio en la forma de trabajo que tenemos. Para muchas familias, ser padres les supone un esfuerzo a nivel laboral y económico que no pueden asumir. Es un punto y aparte en la vida de la pareja y no parece que haya medidas lo suficientemente eficaces como para cambiar esto. Si además tenemos en cuenta que cada vez existen más casos de infertilidad (debido a los tóxicos medioambientales) parece bastante claro que vamos hacia un mundo con muchos menos habitantes. Deberíamos cuidar más el medioambiente, eliminar los mas de 160.000 tóxicos a los que exponemos a la población para poder tener niños, niños sanos.

¿Qué le gustaría que se modificase?

Perdemos mucho el tiempo y podríamos tener horarios laborales más europeos. Llegar a casa a las 15 o 17 h es lo habitual y no por eso son menos eficientes, más bien al contrario. En España estamos en el puesto 100 en eficiencia laboral, solo Croacia, Italia y Grecia están por debajo de nosotros. ¡Llevamos la palabra “tarde” encima todo el día!

Por otro lado me preocupa mucho el mundo que estamos dejando a los niños. Creo que más importante que traer niños al mundo es saber a qué mundo vienen. En mi centro trabajamos desde la medicina estética para concienciar a las mujeres de los peligros a los que se exponen diariamente a través de los cosméticos con compuestos xenobióticos. Nadie sabe el efecto que estos tóxicos están produciendo y creo que es muy importante dar una solución.

¿Qué opina de la “conciliación”?

Es necesaria. Que exista una participación equilibrada entre hombres y mujeres en la vida familiar y en el trabajo es todavía una asignatura pendiente, pero no creo que los hombres tengan que hacer necesariamente las labores que han sido adjudicadas a las mujeres o viceversa. Creo que el hombre tiene unas cualidades para algunas cosas más evolucionadas que las mujeres y es lógico que esas actividades las desarrollen ellos. De la misma manera que la mujer está más preparada para sumir otro tipo de responsabilidades por su condición de mujer y no por ello debe sentirse ninguneada ni menospreciada. El éxito está en que ambos asuman la mitad del peso o de la responsabilidad tanto laboral como en la familia. Es como funciona una empresa, cada uno tiene su cometido. Yo no me turno con la recepcionista a no ser que sea necesario. Cada una tiene su responsabilidad en base a su formación o capacidad y sólo funciona si ambas nos sentimos bien en nuestro lugar. En las familias donde los dos trabajan me parece justo que las labores familiares las repartan según sus habilidades. Quizá él sea un buen cocinero y a ella no le importe recoger. Uno lleva a los niños y otro los recoge. Un reparto equitativo que cada familia debe gestionar.

¿Disfrutó de su baja por maternidad o no le quedó más remedio que seguir trabajando?

En mi caso tuve que volver a trabajar pronto. Con mi hija que nació en Junio uní mis vacaciones y me incorporé en Septiembre pero con el segundo estaba trabajando al mes. Además estuve trabajando hasta el día del parto en ambos casos.

¿Se siente culpable por no pasar más tiempo con sus hijos?

No. Creo que les he dado mucho más que tiempo. Les he dado calidad. Mis hijos me han visto luchar, transformarme, estudiar con 47 años, reinventarme una y otra vez. Me han acompañado siempre en todas mis aventuras laborales y muchas veces he podido trabajar desde casa. Esa es una de las ventajas que tiene ser autónoma. Aunque me separé cuando eran pequeños y pasan tiempo con su padre, siempre les he sentido cerca y ellos a mí.

Les he enseñado a hacer muchas cosas solos, nunca salí corriendo en su ayuda cuando se cayeron, esperé a ver si se levantaban solos y siguen haciéndolo. Hoy sigo a la retaguardia esperando a que me necesiten.

¿Cree que en muchas cosas nos han “mentido” a la hora de hablarnos de la liberalización de la mujer que compagina casa, maternidad y un trabajo?

Mentir tampoco. Creo que ha habido mucha idealización propia de la represión que ha sufrido la mujer durante siglos. Yo era partidaria de volver a las cocinas que es mucho menos estresante, pero no lo decía en serio. En la vida nada se hace de buenas a primeras con equilibrio. Tendemos a irnos a los polos para conseguir el medio. Con la liberalización de la mujer está pasando un poco esto mismo. No ha habido un consenso entre hombres y mujeres. Ha sido una lucha nuestra contra unas costumbres impuestas que se habían quedado obsoletas por injustas y absurdas pero que suponían y suponen cambios incómodos para ellos, no porque no puedan o no quieran, sino porque no están acostumbrados. Es cuestión de tiempo, de educación, de nuevas tecnologías que ayuden a conciliar más y mejor.