Los cinco enemigos de que tus hormonas no vayan bien

Las hormonas en la mujer son tan importantes que si funcionan mal provocan obesidad, tristeza, infertilidad...

En 20 años se prevé un aumento de la infertilidad que asusta. Y no solo afectará a la fertilidad del futuro, en el presente nos afecta a todos, nos genera fatiga, más problemas digestivos e intestinales, mayor caída de pelo, mucho cansancio, poca energía para afrontar el día a día, cambios de peso, cambios de humor, ansiedad, depresión, ciclos menstruales irregulares e incluso inexistentes.

Tanto el hombre como la mujer tienen hormonas, pero se asocian más a las mujeres porque sufrimos más desequilibrios en las mismas. Antonia González, embrióloga y CEO DE Psicofertilidad Natural, lo explica. En el ciclo menstrual de la mujer, en solo 28 o 30 días, sufrimos picos y valles en varias ocasiones durante el mismo ciclo, suben y bajan hormonas como la FSH, LH, Estradiol y progesterona. Pero, además, en el ciclo de nuestra vida, también lo siguen haciendo. La testosterona baja con la edad, la DHEA también va decreciendo, los estrógenos, mientras que la FSH va aumentando con el tiempo.

Esas subidas, pero sobre todo esas bajadas, tienen una repercusión en nuestro cuerpo, nos afectan fisiológicamente y emocionalmente.

Hasta aquí todo normal, pero puede complicarse. Puede que tengamos un exceso o un defecto de una de ellas, y que este hecho altere a todas las demás. Y, por desgracia cada día más mujeres sufren de estos desequilibrios y buena parte de responsabilidad la tiene el estilo de vida moderno.

De hecho ya podemos verlo en las generaciones que vienen: las niñas cada vez tienen su primer periodo antes, se desarrollan mucho más temprano. Esto no es casualidad tiene una relación con la comida, los tóxicos y la contaminación hormonal.

Y, por supuesto, todo esto va de la mano de la infertilidad. Dentro de 20 años, se prevé un aumento de la infertilidad que asusta, porque los niños de hoy en día están expuestos a todos estos tóxicos y alteradores hormonales.

Y no solo afectará a la fertilidad del futuro, en el presente nos afecta a todos, nos genera fatiga, más problemas digestivos e intestinales, mayor caída de pelo, mucho cansancio, poca energía para afrontar el día a día, cambios de peso, cambios de humor, ansiedad, depresión, ciclos menstruales irregulares e incluso inexistentes, síndrome premenstrual, acné, migrañas, mayor predisposición a padecer diabetes tipo II, problemas de piel, insomnio...

Una cosa tiene que quedarnos clara: tener un sistema hormonal equilibrado es sinónimo de Salud.

¿Qué podemos hacer nosotros por nuestra salud hormonal?

Alimentación:

- El 50% de lo que comamos en el día deben ser verduras y hortalizas. Son grandes aliadas de nuestro hígado, que es el que se encarga de filtrar, y el que debe eliminar los tóxicos y el exceso hormonal de nuestro cuerpo.

- Debemos añadir 2 o 3 piezas de fruta a diario, preferiblemente entera y no en zumos.

- No tomamos las suficientes grasas, hace unas décadas se demonizaron las grasas, pero hemos de aprender a distinguir grasas buenas y necesarias de grasas malas. El aceite de oliva virgen, el aceite de coco, el aguacate, las nueces, almendras, anacardos, huevos, cacao, semillas... son alimentos que deben estar presentes de nuestra alimentación, porque las hormonas necesitan las grasas para poder trabajar bien.

- Tomamos demasiados cereales, carbohidratos simples. Las harinas refinadas, el arroz blanco, debemos sustituirlos por integrales, pero con control, no deben ser los protagonistas del plato.

- Y el mal de este siglo, comer comida procesada, que contiene aceites refinados, grasas saturadas, azúcar, colorantes, conservantes, químicos, hormonas, antibióticos...

Ejercicio:

Estamos empezando a tomarnos en serio esto de movernos, en algunos casos quizá en exceso... pero venimos de décadas muy sedentarias, porque cada vez los trabajos son más estáticos, y esta pasividad diaria nos lleva a enfermar. Debemos movernos todos los días, mínimo 30 minutos, haciendo un ejercicio adecuado a cada persona, y en el caso de realizar un ejercicio de alta intensidad no sobrepasar los 60 minutos. El ejercicio altera el sistema hormona por defecto y por exceso, ojo.

Dormir:

Dormir poco y mal se ha demostrado que nos enferma y que altera el sistema hormonal, nuestro sistema inmunológico y nuestro sistema nervioso, en resumen, lo que somos. Debemos dormir entre 7 y 8 horas y preferiblemente a oscuras. Y no vale recuperar el sueño perdido durante el fin de semana, porque el sueño, no se recupera, el daño está hecho.

Estrés:

Este es de los grandes enemigos de la era moderna. El estrés es tóxico para nuestras células, hace más frágil a nuestro sistema inmunológico y desequilibra nuestras hormonas. Llegando a ser el causante de muchas patologías. Debemos dedicar unos minutos cada día a desconectar, la meditación Mindfulness es una gran herramienta. Pero además, aprender a gestionar el estrés diario para convertirlo en algo productivo y no destructivo, y sobre todo, aprender a escucharnos, que no lleguemos al final del día y sólo ahí seamos conscientes de cómo está nuestro cuerpo.

Tóxicos: debemos evitar aquello que esté en nuestra mano, los tóxicos, ya que son alteradores hormonales por excelencia, y podemos encontrarlos en todos los lugares de nuestro hogar y nuestro trabajo. En los champús, geles, cosméticos, ropa, menaje del hogar, productos de limpieza, en la comida, envases.

Realizando pequeños cambios en nuestra vida, de manera gradual podemos conseguir grandes avances y sobre todo vamos a ganar en salud hormonal, que derivará en mejor salud general.

En mi consulta diseñamos a medida programas personalizados, justamente para mejorar el sistema hormonal de hombres y mujeres, porque finalmente esto acabará generando un problema de salud general, como la resistencia a la insulina, hipotiroidismo, diabetes tipo II, síndrome metabólico, infertilidad, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico... y prevenir, es curar.