
Celebraciones
Esta es la fascinante fiesta medieval de Galicia en la que no podrás pagar con euros
Monedas de maravedí, bodas judías, banquetes del pasado y todo un pueblo vestido de época convierten desde hoy las calles empedradas en un escenario único

Al sonar las campanas del alba, Ribadavia (Orense) despierta convertida en una villa del siglo XVII. Sus estrechas calles de piedra, engalanadas con pendones y estandartes, huelen a cera de antorcha y a especias antiguas. Caballeros con armadura y juglares con panderos deambulan junto a vecinos ataviados con jubones y tocas; no en vano, prácticamente toda la ciudadanía participa disfrazada con ropajes de época, sumergiendo al visitante en una atmósfera medieval auténtica.
El antiguo barrio judío, declarado conjunto histórico, recobra su esplendor: banderolas hebreas decoran las fachadas y hasta las panaderías locales hornean dulces sefardíes con recetas centenarias, llenando el aire de aromas de almendra y miel.
Durante tres días, este pequeño pueblo de 5.000 habitantes multiplica su población con miles de visitantes llegados en busca de un viaje en el tiempo irrepetible. En cada plaza resuenan los ritmos de zanfoñas y tambores, y por las noches, la luz trémula de las velas y antorchas recorta siluetas medievales bailando al son de la música antigua.
La plaza mayor de Ribadavia, engalanada con pendones medievales, se llena de vecinos y forasteros vestidos de época durante la conocida Festa da Historia.
Una tradición recuperada
Aunque las calles de Ribadavia parecen retroceder siglos, esta celebración es relativamente joven. La Festa da Istoria fue recuperada en 1989 por iniciativa popular, inspirándose en una antigua celebración llamada Pantomima da Istoria que se celebraba en la villa antes de las fiestas patronales del Portal.
Aquella pantomima, documentada ya en 1693, representaba episodios históricos, desde pasajes bíblicos hasta batallas locales, y servía de vínculo entre las diversas comunidades de la villa (cristianos, judíos…); siglos después, Ribadavia decidió rescatar ese legado festivo como símbolo de convivencia y orgullo. El esfuerzo dio sus frutos: hoy más de 500 voluntarios del pueblo organizan cada detalle de la fiesta.

Gracias a ellos, la Istoria ha obtenido prestigiosos reconocimientos, como su declaración en 1997 como Fiesta de Interés Turístico Nacional. También es miembro fundador de la Federación Española de Fiestas Históricas y parte de la Federación Europea, llevando el nombre de Ribadavia más allá de Galicia.
Maravedíes, banquetes y escenificaciones
Si algo distingue a la Festa da Istoria es su autenticidad. En estos días no circula ni un euro por el casco viejo: todas las compras se hacen con la moneda medieval, el maravedí, que los visitantes obtienen en el Banco da Alhóndiga instalado para la ocasión.
Cambistas vestidos de mercader renacentista entregan fajos de maravedíes en papel y monedas acuñadas con emblemas de Ribadavia, y por unas horas el euro queda desterrado de la villa. Con esta divisa de otros tiempos se paga en la feria de artesanía y gastronomía que inunda las plazas: desde cerámicas y telas hasta manjares tradicionales.
Bajo los soportales es posible saborear un vaso de vino Ribeiro, el mismo que hizo próspera a la villa en el siglo XVI, acompañado de una empanada gallega o pulpo á feira servido en rústicas cazuelas de barro.
El sábado al mediodía tiene lugar un gran Xantar Medieval (banquete) en la antigua iglesia de A Magdalena, donde comensales vestidos de nobles y villanos comparten mesa larga repleta de carnes asadas, quesos, pan de hogaza y vino, animados por trovadores.
La oferta de espectáculos y actividades es inabarcable. Los niños pueden aprender antiguos juegos en un campamento medieval dentro del castillo de los condes de Sarmiento, o asombrarse con el ajedrez viviente donde enormes piezas humanas se retan sobre un tablero gigante.
En la praza de la Magdalena, las doñas (damas) reviven bailes cortesanos mientras grupos de música folk y cantos tradicionales amenizan cada rincón. No falta la emoción de la justa: en la explanada de A Veronza se celebra un torneo medieval a caballo, con caballeros lanza en ristre que galopan entre aplausos. Tampoco la destreza cómica de los titiriteros y malabaristas ambulantes, que arrancan sonrisas a su paso.

Uno de los momentos más esperados es sin duda la Boda Judía: toda una comitiva nupcial ataviada al estilo sefardí recorre las calles anunciando el casamiento; bajo el palio nupcial (jupá), un rabino oficia la ceremonia en ladino siguiendo el ritual hebreo, mientras la novia luce el tradicional vestido blanco bordado y el público asiste fascinado a esta escena de otros tiempos. Tras el “mazal tov” final, los novios pasean entre vítores, recordando la huella judía que marcó la historia de Ribadavia.
Cuando cae la noche, la villa no pierde el pulso: la música y la magia continúan. Las antiguas iglesias se convierten en escenarios de conciertos de música medieval –el coro de la Istoria entonando cantos gregorianos bajo bóvedas góticas–, y en las plazas suenan gaitas y tambores en pasacalles espontáneos.
Una procesión de diablillos y malabaristas de fuego recorre la Alameda y los muros del castillo lanzando pirotecnia, en un frenesí de luz y sonido que deja a todos boquiabiertos y pone el broche incendiario a la jornada inaugural.
Programa principal
Viernes 29: jornada de apertura
Desde las 10.30 horas la villa despierta con el Concurso de pintura rápida al toque de campanas. A las 18.00 horas abre el gran mercado medieval en las calles del casco histórico.
Al caer la tarde (20.30 horas) la iglesia de San Domingos acoge un concierto de música medieval por el Coro da Istoria y músicos locales.
A las 21.00 horas, un pregonero a caballo proclama el Bando da Istoria entre el redoble de los tambores, dando inicio oficial a la fiesta. La noche trae folclore: teatro popular a las 22.30 horas con la obra histórica O Malsín, seguido a las 23.30 horas de un animado concierto folk del grupo Coanhadeira.
Al filo de la medianoche, el cielo se ilumina con el Correfoc, un espectáculo de fuego y pirotecnia que recorre la Alameda y el castillo para asombro de todos.

Sábado 30: día grande de la fiesta
A las 11.00 horas arranca el vistoso Gran Desfile da Istoria, en el que más de 1.000 personas ataviadas (reyes, caballeros, clérigos, artesanos y personajes medievales) recorren la calle principal hasta el castillo.
Tras el desfile, a las 11.30 horas, se lee el Pregón oficial (este año a cargo de D. Pedro Valderey) y se nombra a los Notables de la Istoria frente al castillo. Desde mediodía, las puertas del castillo permanecen abiertas con actividades para quienes vistan traje medieval: tiro con arco, talleres de oficios antiguos, exhibiciones de cetrería (aves rapaces) y escenas teatrales interactivas.
A las 13.00 horas parte la comitiva de la Boda Judía desde la Rúa dos Fornos, para culminar con la recreación del casamiento sefardí a las 14.00 horas en la Iglesia da Oliveira.
En paralelo, en la Plaza Mayor a las 13.00 horas se desarrolla un Ajedrez Viviente con niños encarnando las piezas del tablero, mientras en la Alameda se celebra el Almuerzo medieval (14.30 horas) para quienes hayan reservado sitio en el banquete comunitario.
La tarde trae competiciones tradicionales: a las 17.00 horas un Certamen de vestimenta medieval premia los mejores trajes; a las 18.30 horas arranca la emocionante Carrera de barriles de vino (Carrera de Cubas) subiendo calle Progreso hasta el castillo, una prueba de fuerza y equilibrio muy aplaudida.
A continuación, en A Veronza a las 19.30 horas, los caballeros de la Hípica Celta se baten en un Torneo Medieval a caballo lanzando sus lanzas en justas espectaculares.
Para cerrar el sábado, a las 21.00 horas el Castillo de los Sarmiento acoge el Baile Medieval de “Doñas e Cabaleiros”, mientras en la Plaza da Magdalena suena el concierto Sonidos da Istoria a las 21.30 horas con el grupo Os Chemigal fusionando música gallega tradicional y moderna.
Finalmente, a las 23.00 horas, la Praza de San Martiño vibra con el gran concierto folk del grupo Tanto Nos Ten, poniendo el broche musical a la noche sabatina.
Domingo 31: jornada de clausura
Tras la intensa vorágine, el domingo se dedica a mercado artesanal (de 12.00 a 22.00 horas) y a despedir la fiesta con calma. Por las calles aún hay música y animación medieval itinerante durante todo el día, creando un ambiente festivo y familiar hasta el atardecer.
Es el momento para ultimar compras de artesanía, degustar los últimos bocados de época y apurar los maravedíes sobrantes antes de canjearlos de nuevo por euros en el Banco da Alhóndiga. Por la noche, con las últimas notas musicales y antorchas apagándose, Ribadavia regresa poco a poco al siglo XXI, no sin antes haberse asegurado de grabar un año más en la memoria colectiva la magia irrepetible de su Festa da Istoria.
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