El “Corinnavirus”, la herramienta preferida de los antimonárquicos

Se está exhibiendo demasiado una ex princesa de opereta con exceso de imaginación, resentida y codiciosa

España.- Corinna denunciará en Londres al Rey Juan Carlos por amenazas
Corinna Zu Sayn Wittgenstein durante los Premios Laureus del Deporte celebrados en Estoril (Portugal), a 16 de mayo de 2015. EUROPA PRESS (Foto de ARCHIVO) 01/01/1970 FOTO: EUROPA PRESS

Antes de que saliera todo el escándalo de Botsuana, Corinna, era conocida como la Dama del Pardo, una señora rubia que vivía discretamente en un pabellón de caza cercano a Zarzuela y de la que los señores importantes hablaban con sorna, comentaban que se había vuelto muy codiciosa y pedigüeña a la hora de intentar sacar dinero para sus patrocinios deportivos. He de decir, que, por aquel tiempo, el Rey Juan Carlos sólo pedía a sus amistades que la recibieran, lo que le dieran o le dejaran de dar era asunto de ellos.

A fin de cuentas, Corinna, con sus ojitos verdes y su cuerpo de vikinga con pantorrillas de acero, también deslumbraba con sus morritos operados a sus interlocutores, ya fueran banqueros o empresarios. Y lo que es peor, independientemente de la orientación moral del empresario o financiero visitado, que a lo mejor era muy pío, por lo general soltaban la pasta gansa religiosamente. Y lo hacían por aquello del ego. Como si al aspirar a menos de un metro el caro perfume de la princesa, pudieran aspirar a que algunas nanopartículas de realeza borbónica se les quedaran adheridos a los huesos hasta el día de su muerte. Y sólo por haber estrechado la mano de una mujer que había tocado al rey. Nadie les obligó a soltar billetitos, y soltaron unos cuantos.

Dicen de Corinna los que la han conocido que tiene un encanto en las distancias cortas del que puede hablar largo y tendido el pequeño Nicolás, a quien nadie creyó cuando contaba en “Gran Hermano Vip” que la había llevado sobre las piernas en un Masserati. Aquello era completamente cierto. Iba un conocido empresario a su lado, Arturo, gran amigo de toda la vida del Rey.

En algún momento la princesa de apellido impronunciable soñaba con casarse con el Rey, que estaba casado y bien casado, con una mujer que siempre le ha apoyado y que ha vuelto a ponerse su anillo de compromiso nada más conocerse los tejemanejes de la Corinnavirus, que es como están comenzando a llamarla en los memes en Internet. Creía que me lo había inventado yo, pero no.

Que esta señora, por llamarla de alguna forma, acuse al CNI de estar investigándola a lo Mortadelo y Filemón parece el argumento de un sainete. Lo del libro de Lady Di para amenazarla es demasiado truculento. Según Corinna, alguien dejó sobre su mesa en un café en Suiza un libro sobre la muerte de la princesa de Gales y, solo un día después, un desconocido que hablaba en español la llamó al móvil y le dijo: “Hay muchos túneles entre Mónaco y Niza”. Como guión resulta muy poco original.

No me puedo creer que nuestros servicios secretos sean tan chapuceros. Corinna está actuando como una mujer que quiere seguir teniendo un protagonismo que no merece. La alta aristocracia europea le ha dado por completo de lado. Ya no es nadie. Desde que su segundo marido se casó ni siquiera lleva el título de princesa.

Si como dicen hubiera cobrado 60 millones de dólares como regalo personal de Juan Carlos, estaría más calladita. O se lo habría montado mejor, si como dicen, no quiere pagar a Hacienda. Precisamente es la prensa antimonárquica la que está dando más pábulo a estas informaciones.

Mientras hablamos de Corinna y del Rey no hablamos de la prostitución a la que se sometía a las niñas en el centro de menores de Mallorca. Fuentes bien informadas revelan que lo que se está descubriendo es francamente espeluznante. Y no es por desviar la atención. Un conocido bloguero, que ni ha mencionado el tema, nos cuenta que lo de Corinna es muy grave, pero no ha escrito ni una sola línea sobre un asunto que pone tan nervioso a Pablo Iglesias y a sus correligionarios, y en el que parece estar pringado hasta el apuntador

Está muy feo que el Rey Juan Carlos se convierta en el pim pam pum de los antimonárquicos. Y usar a alguien que parece estar actuando como una arribista caradura, fría y calculadora para hacer daño a lo poco que nos mantiene unidos, mucho peor. Y no nos olvidemos de algo. Para bien o para mal, Juan Carlos I, con su encanto y sus relaciones personales ha hecho mucho por nuestro país. Era un conseguidor nato en ámbitos donde se necesita un rey que actúe, no un simple figurón. Y a estas alturas no tiene que demostrar nada.