Turno para la Reina Sofía

La madre de felipe Vi mantendrá su agenda oficial y seguirá recibiendo la asignación de los presupuestos que éste le asigne. Además no abandonará España porque tiene un deber como reina con su hijo

El rey Felipe VI y la reina Sofía a su salida del hospital Quirón Salud de Pozuelo después de visitar al rey Juan Carlos. Luis Díaz. 24/8/19
El rey Felipe VI y la reina Sofía a su salida del hospital Quirón Salud de Pozuelo después de visitar al rey Juan Carlos. Luis Díaz. 24/8/19Luis Díaz

La Reina Sofía mantendrá la agenda oficial que su hijo, Felipe VI, considere que beneficia a la Institución y recibirá el sueldo que tenga a bien asignarle. Doña Sofía adquiere un papel clave en estos momentos, es la Reina Madre con una imagen intachable y una de las figuras mejor valoradas en las que el rey puede apoyarse. Nadie duda que sufre ya que tiene una familia desestructurada. Es improbable que abandone España, porque tiene un deber como reina con su hijo y seguirá viajando a Londres, Grecia o Suiza, mientras su hija pequeña viva allí y si la pandemia se lo permite. Nada se lo impide.

El Rey Felipe recibe de los Presupuestos Generales del Estado casi 9 millones de euros para el mantenimiento de la Casa Real y los distribuye como cree conveniente. De ahí salen los sueldos para Doña Letizia, Doña Sofia, el propio Rey Felipe y, en pocos años, para la princesa Leonor y para la Infanta Sofía. Don Felipe decidió retirarle la asignación a su padre, pero no hay motivos para que su madre se vea afectada por ello. Tampoco tiene que trasladar temporalmente su residencia al extranjero porque su marido lo haya decidido así. Es más, justo por eso, la Reina emérita le hace más falta a su familia en España que en Emiratos Árabes Unidos, en el caso de que Don Juan Carlos continúe allí.

El papel de la Reina Sofía es difícil de entender para cualquier mujer del siglo XXI, pero ella no se educó como el resto. Fue la única de la familia educada para ser reina y en eso entra conocer y aceptar la particular historia de los monarcas. Su madre, la Reina Federica de Grecia sabía que por sí misma no tendría esa opción al haber alumbrado a un varón que le restaba esa posibilidad a su primogénita. De ahí que le proporcionara la urdimbre de resistencia emocional y las oportunidades principescas casaderas. Doña Sofía encontró pronto a su príncipe y le ayudó a conseguir una corona que ajustar a su cabeza. Cuando contrae matrimonio con el apuesto Príncipe Juan Carlos, Sofía lleva aprendida y asumida la intrahistoria sentimental de sus antepasados reyes y emperadores que no son otras que las cuitas de su propia familia repartida por todos los reinos europeos. Le sobra sangre azul por los cuatro costados. Sabe que en Francia existía la figura de «la amante oficial del rey», como madame de Bovary, con asignación económica, apartamento en el propio palacio y todo el poder que ella no tenía. Sofia de Grecia también sabe de los deslices del abuelo de su marido, el Rey Alfonso XIII, con varios hijos ilegítimos, como Don Leandro de Borbón. No le resulta extraño que los matrimonios se pactasen a cambio de suculentas dotes o de anexionarse territorios. Y, por encima de todo, la Reina Sofía tenía muy claro que su aportación a la institución era y es única y exclusivamente asegurar los eslabones de la cadena de sucesión en la familia Borbón. Es decir, tener hijos. Esa es su única función, como lo será la del futuro marido de la princesa Leonor, solo que él será príncipe consorte y no rey.

La Reina Sofía sabe que esa es la realidad actual de las familias reales y la prepararon para ello. No comparte la Jefatura del Estado, es Reina consorte y como tal, no tiene obligaciones, ninguna. Su marido dijo de ella que era una profesional y así es, siempre tuvo claro cuál era su papel. No está implicada en las cuitas del Rey Juan Carlos. Y de ahí que salga reforzada en esta crisis. A la Reina Sofía no se la menciona en ninguno de los últimos comunicados oficiales que ha hecho públicos la Casa Real. Las medidas que se toman no van con ella. Don Juan Carlos y Doña Sofía siguen oficialmente casados, pero desde hace décadas cada uno tiene sus amigos y sus intereses. Los de ella son culturales y sociales tanto en su vida pública como privada. Su círculo de amistades es reducido, huye de los toros y de las cacerías, y prefiere fotografiar animales.

Hija del Mediterráneo

Ahora la náutica le interesa como observadora porque por encima de todo es hija del Mediterráneo que baña su adorada Grecia y España. Sí, es cierto que prefiere hablar en inglés y en griego, pero su español es perfecto aunque lo hablé con un fuerte acento y una voz rotunda. Tiene carácter pero es capaz de aguantar el chaparrón público de la catedral de Palma de Mallorca en 2018 y poner la otra mejilla e incluso, sabiendo lo que la Familia Real conocía desde hace un año, fundaciones en Suiza, cuentas con dinero opaco y detalles del culebrón sentimental Corinna, y que el resto de los mortales hemos conocido en el año de la pandemia. Ella le ofreció una vez más su brazo como bastón de apoyo a don Juan Carlos y se les vio otra vez haciendo planes juntos. A todos llamó la atención esa imagen de los Reyes Eméritos juntos porque no solo eran compromisos públicos es que lo inédito es que también salían a actos privados, algo que no se veía desde hacía muchísimos años y ahora sabemos por qué sucedió aquello porque Doña Sofía de nuevo ponía la otra mejilla y es algo que a cualquier mujer del siglo XXI le sorprende y no siempre para bien.