Los sábados de Lomana: El año en el que enseñé mi armario sin fondo

Gracias a las nuevas tecnologías pude estar conectada durante el confinamiento con muchas personas a las que animaba con mis “directos”, asegura Lomana

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Carmen Lomana moda en Navidad y su Nacimiento portal de BelenCarmen Lomana moda en Navidad yLA RAZON

Es reconfortante empezar el nuevo año. 01.01.2021 bonita númerologia pensando en que todo va a ser mejor. Este tipo de deseos colectivos me producen una especie de inquietud y vértigo, sabiendo positivamente que nos queda mucho por superar. A este 2021 le he puesto nombre: «El año de la esperanza». Todos tenemos la sensación de que ocurrirán acontecimientos y que llegarán vacunas que nos harán ver la luz al final de tantas tinieblas, de tantos miedos, de tantas pérdidas... ¡Brindemos por la vida!

Carmen Lomana en la presentación del libro "Cuestiones de actitud" en 2020.
Carmen Lomana en la presentación del libro "Cuestiones de actitud" en 2020.Daniel GonzalezGTRES

Los seres humanos tenemos una enorme capacidad de lucha contra la adversidad y, de vez en cuando, no viene mal un revulsivo que nos haga recapacitar sobre nuestra pequeñez e impotencia. Este 2020 nos ha traído muchas cosas y desde luego no todas tan malas. Personalmente, incluso el desolador confinamiento, ha sido una enseñanza de vida y de reflexión que me ha servido para reconciliarme con la soledad, para reinventarme y darme cuenta de que gracias a la tecnología y a internet he podido estar más conectada que nunca con muchas personas a las que pude entretener en esos días interminables en nuestras casas, haciendo videos y mostrando una parte de mi vida que intuía les podía gustar. Vídeos enseñando mi fondo de armario sin fondo e incluso mis vajillas. Lo más importante en esos momentos de miedo y confusión son la disciplina y la organización de la vida. Nunca dejarse llevar por la pereza de no cuidarse y no arreglarse, lo recomendaba continuamente. La limpieza interior y exterior es muy importante siempre, y mucho más durante una pandemia. A muchas personas se les fue la mano con el alcohol, me refiero al de beber. Mi mayor preocupación y mi lucha fue defender el derecho de los niños a pasear al menos una o dos veces al día. No se les puede demonizar como lo hicieron teniéndolos meses encerrados en sus casas, sin tomar el sol ni el aire, a veces con muchas tensiones y gritos de sus padres, mientras los perros y sus dueños sí podían salir. Tenían más derechos que los niños.

También tuvimos momentos gloriosos y divertidos como el affaire «Merlos Place». Ese fue una de los enredos amorosos que más nos ha divertido y asombrado. Un auténtico vodevil . Lo sentí por Marta, la novia de Merlos, que lo pasó fatal con el engaño y es persona querida por mí.

Así poco a poco, fue pasando el confinamiento, rodeado de mentiras y contradicciones de nuestro Gobierno que más que ayudar nos tenía loquitos, sin saber a qué atenernos escuchando cada día nuevos partes de un personaje de cómic como Fernando Simón, que terminó contagiado y contagiando a los que con él salían en televisión. Sus comparecencias eran un puro disparate. Menos mal que no le hacíamos caso porque perjudicaban gravemente la salud. Llego mayo y empezamos a salir un rato. Nunca agradeceré suficiente a lo que fue quizá mi mejor recuerdo de esta pandemia los conciertos de violín que ofrecía desde su balcón Igor, un vecino de nuestra zona de Chamberí que nos deleitaba a diario con su música. ¡Apreciábamos tanto esos pequeños momentos! El paseo al supermercado, el único lugar con la farmacia y el banco permitido. Compraba cualquier cosa y mi nevera ya estaba a punto de explotar igual que mis caderas...

Otro emocionante momento fue la apertura del Teatro Real con la Ópera la Traviata. El primer Teatro que se abrió en el mundo después de la pandemia con un enorme esfuerzo por parte del teatro que de una forma impecable cumplía todas las normas de seguridad y los ciudadanos que venciendo el miedo fuimos ilusionados. Llegó el gran momento del verano y una nueva noticia nos sorprendió a todos: la separación de Enrique Ponce y Paloma Cuevas. El matrimonio perfecto y ejemplar. Otra lección de vida en la que a veces nada es lo que parece. También el despliegue de fotos mostrando el amor de Ponce con su nueva pareja en Instagram, una preciosa mujer de 21 años.

El cierre final en materia de enredos familiares lo han dado los Pantoja, mejor dicho un Pantoja, Kiko, de una forma vergonzosa bajo mi punto de vista, liquidando a su madre públicamente cuando él todo lo que ha hecho en su vida, que ha sido muy poco excepto derrochar el dinero con una vida poco recomendable, se lo debe a su madre. Sin el apellido Pantoja no sería nadie. Feliz 2021 queridos lectores.