En el interior del «búnker» deluxe donde buscaría refugio Pablo Iglesias

Entramos en la exclusiva urbanización a la que podría mudarse el ex político: 2.500 metros de finca, 1.600 euros de IBI, Club social y calles privadas

La entrada de la casa de Valdelagua donde podría instalarse Pablo Iglesias en unos meses
La entrada de la casa de Valdelagua donde podría instalarse Pablo Iglesias en unos mesesCipriano Pastrano DelgadoLa Raz—n

El «acorazado Iglesias» es un búnker en toda regla. Entramos (y es la primera vez que lo hace un medio de comunicación) en Valdelagua, la urbanización de Madrid a la que en los próximos meses, supuestamente, se mudará el nuevo «ex todo» (vicepresidente, líder de Podemos, diputado madrileño...). Un enclave idílico a media hora del centro de Madrid para la nueva vida de quien hace menos de una década se presentó ante el mundo como el adalid de la nueva política y que ahora quiere, con la cabeza gacha y más ceros en su cuenta bancaria, una vida de mayor disfrute y sosiego. Quizá por esto, además de hacerse un cambio radical de estilismo y jubilar a su mítica coleta, esté buscando también romper con su polémica casa de Galapagar que tantos disgustos le ha traído. Aunque si en su momento se le tachó de sibarita e incoherente por comprarse un chalet por 600.000 euros, en este caso, la cifra de la nueva vivienda potencial podría batir récords económicos y de indignación social.

Y es que Valdelagua no es una urbanización cualquiera sino que es «La Urbanización». Iglesias, defensor sin cuartel de lo público, se instalaría en un lugar en el que las calles son privadas, es decir, donde nadie salvo los propietarios de las viviendas pueden acceder a su interior. Así, nosotros, acompañados de uno de los vecinos, recorremos las calles y senderos de esta blindada colonia de la sierra norte madrileña, a escasos minutos de San Agustín de Guadalix, para conocer los entresijos del que sería el «retiro dorado» del podemita.

La vivienda de La Navata, en Galapagar, donde reside en la actualidad
La vivienda de La Navata, en Galapagar, donde reside en la actualidadJesús G. FeriaLa Razón

Una barrera impide el paso a desconocidos. El guarda, como vamos acompañados de un residente, nos permite el paso. La vigilancia es 24/7. Cámaras y equipos de seguridad custodian cada centímetro. Nos dirigimos hacia la supuesta vivienda que Iglesias habría adquirido y que, en la actualidad, se encuentra en obras. Dos portones blindan un interior donde solo se aprecian escombros y una excavadora. Hoy parece que no trabajan. «Todavía no le hemos visto por aquí, pero varias personas me comentan que es cien por cien seguro que será un vecino más dentro de unos meses. Le queda mucha obra por delante», comenta un residente. Otro desconfía: «A mí me lo han desmentido, pero no sé. Que haga lo que quiera. En Valdelagua tendrá una intimidad y tranquilidad como en ningún otro sitio. Vamos, que no podrán manifestarse en la puerta de su casa como hacían en Galapagar».

Entramos en una residencia cuya finca es similar a la que el político morado habría adquirido: unos 2.500 metros cuadrados de parcela y alrededor de 400 construidos. Con piscina, por supuesto, y posibilidad de pista de tenis. ¿Cuánto podría haberle costado su futurible residencia? Según una vecina el desembolso es «considerable»: «Una casa como la suya rondaría los 800.000 o 900.000 euros. Además, él la estaría haciendo de nuevo y un proyecto de un estudio de arquitectura no baja de los 30.000 euros. A eso hay que sumarle el presupuesto de obra que ronda los 1.300 euros el metro cuadrado. Además, tendría que sumar, entre otras muchas cosas, un 6% de la licencia de obra».

El aspecto positivo en cuanto a gastos se refiere es que el agua que se utiliza en la finca proviene de pozos propios, por lo que no pagan por la del Canal de Isabel II, lo que supondría un gasto inasumible de riego de parcela. La mayoría de las viviendas datan de los años 80, así que su reforma es más que necesaria. Quizá por eso, según los lugareños con los que hablamos, Iglesias haya optado por echarlo todo abajo. Vida nueva, casa nueva.

Los secretos de «las juntas»

Seguimos dando una vuelta por las calles de la urbanización, todas con nombre de árboles. La del «ex vice» estaría en el número 85 de Abedules, prácticamente al lado de la que tienen allí mismo Cayetano Rivera y Eva González. Mientras conducimos, nuestro contacto detalla los pagos mensuales que también conlleva mantener una propiedad de este calado: «El IBI anual suele rondar los 1.600 euros y luego hay otros gastos como el de comunidad que ronda los 200 mensuales y que incluye la seguridad, iluminación de la urbanización así como el Club Social».

Vamos a este último para ver si, con un poco de suerte, nos encontramos a alguna de las «celebrities» que se encuentran entre los 400 vecinos que aquí residen. Ni rastro. La cafetería está abierta, pero sin clientela y la pista de tenis, la de patinaje, desérticas. Al igual que el campo de fútbol y el pádel. «La gente suele estar más en sus casas, para eso vienen a vivir aquí, para estar alejados del ruido y el jaleo. Aquí no entra ni Rita. Además tenemos un único acceso, el resto es monte y está bien asegurado».

Pablo Iglesias e Irene Montero, durante un acto de campaña
Pablo Iglesias e Irene Montero, durante un acto de campaña I.Infantes.POOL Europa Press

Si viene algún invitado, como es nuestro caso, es el propietario quien debe dejar nota en el control. Aun así, cuando éste llega, llaman por teléfono a la casa para comprobar que la visita no es indeseada. Junto a La Finca, ésta es de las pocas urbanizaciones privadas y así lo han defendido siempre sus inquilinos, peses a las numerosas ofertas que les han hecho desde el Ayuntamiento de San Agustín de Guadalix para abrir las vías al público a cambio de determinadas concesiones.

Lo que una vecina nos comenta es que, en las juntas, varios «famosos quieren que aumentemos el gasto en seguridad y, oye, a mí eso ya me parece demasiado. Si así lo desean que se lo paguen ellos, porque a nosotros nos basta con lo que tenemos».

Una de las que mayor vigilancia tienen, con cámaras en cada rincón, es la de Penélope Cruz. También su hermana Mónica vive en Valdelagua, pero, al parecer con menos despliegue de «seguratas» que la mujer de Javier Bardem. «Y también está por estos lares Rocío Carrasco, es de las veteranas. Si no me falla la memoria llevará casi tres décadas, es de las más antiguas. Su casa está muy bien», dice la residente.

¿Y qué les parece a los propietarios tener a Iglesias tan cerca? «Pues me da totalmente igual. Sería un vecino más. Y aunque algunos digan que es un bulo yo te digo que si el río suena... Eso sí, si aquí ya estábamos seguros, teniéndole a él será la urbanización más blindada de España para que nadie pueda colarse», asevera uno de los lugareños que tiene casa en propiedad desde hace 20 años y que reconoce lo privilegiada que es la vida en Valdelagua.

De las fiestas de Cayetano a la visita de Tom Cruise

El estar rodeado de tanta «celebrity» lo que tiene es que además de estar súper vigilados, los vecinos pueden disfrutar (solo los más afortunados, eso sí) de algunas de las fiestas que realizan en sus enormes parcelas. Conocidas son las celebraciones de Cayetano Rivera y Eva González, a las que suelen acudir muchos rostros conocidos. Incluso, años atrás acudió a una de ellas Isabel Pantoja. Aunque, sin duda, la que recuerdan la mayoría de los vecinos fue a la que acudió Tom Cruise cuando era novio de Penélope Cruz. Las largas colas de coches apostados en el control y las numerosas medidas de seguridad que había en el interior. «Tardamos un montón de tiempo en poder acceder a nuestra casa», recuerda una propietaria.