El gran susto de Malú: Rivera se desmayó en sus brazos

Tras ocho meses a escondidas, la pareja se ha dejado fotografiar a la salida de un hospital madrileño, donde él ha permanecido ingresado por una gastroenteritis.

Albert Rivera acompañado de Malú
Albert Rivera acompañado de Malú

Tras ocho meses a escondidas, la pareja se ha dejado fotografiar a la salida de un hospital madrileño, donde él ha permanecido ingresado por una gastroenteritis.

En la salud, pero, sobre todo, en la enfermedad. Han tenido que pasar ocho meses y una repentina dolencia para conseguir la imagen más buscada de los últimos tiempos: la de Albert Rivera (39 años) y Malú (37) juntos y sin esconderse ante los medios de comunicación a la salida del hospital Universitario Puerta del Sur de Móstoles (Madrid). 48 horas antes, el líder de Ciudadanos había sido hospitalizado aquejado de una gastroenteritis grave que tuvo muy preocupado a su entorno, sobre todo, en las primeras horas. La última vez que se había visto en público al político naranja fue el martes 9 al mediodía en el Congreso, donde adelantó la denuncia que su partido iba a presentar ante Fiscalía por los altercados ocurridos en la marcha del Orgullo. El miércoles no figuraba en su agenda ningún acto público. Ese día, como muchos antes desde el pasado diciembre, lo había reservado para su hasta ahora clandestina novia. Fue en compañía de la intérprete de «Aprendiz» cuando Rivera sufrió un inesperado desmayo esa mañana. La sobrina de Paco de Lucía, muy asustada, consiguió llevarle hasta su coche y acudir juntos al centro médico mostoleño, según ha podido saber LA RAZÓN. Pocas horas después de su ingreso, el parte médico del hospital explicitaba que el político habría sufrido «un cuadro sincopal secundario a una gastroenteritis aguda, probablemente por salmonela», y que se encontraba con «antibioterapia venosa». Solo los más cercanos a la pareja conocían entonces la heroica intervención de Malú, que desde ese instante ha permanecido al lado de Rivera. Curiosamente, esta presentación oficial se produce solo cinco días después de que el programa «Socialité», de Telecinco, diera por buena su ruptura basándose en la información de un «confidente». A los tres días, sin embargo, la revista «Semana» publicaba unas imágenes de la pareja en el coche del líder naranja desmintiendo el portazo sentimental y adelantando planes de futuro bajo el título «Visitan las obras de su nueva casa». ¿Hasta que punto han influido esas informaciones en el destape de la pareja más perseguida? ¿Por qué han elegido este momento para «salir del armario» tras ocho meses bunkerizados? Al parecer, la incomodidad de Rivera con el exceso de discreción con el que Malú aliña sus flechazos llevaba siendo un problema desde hace meses. Sin embargo, la campaña electoral primero y los pactos que nunca llegan después llevaron al líder de Cs a aceptar el status quo que le imponía Malú hasta nueva orden. Y entonces llegó su inesperado ingreso.

Dos días y dos noches

Para Malú, el desmayo de Albert ha sido un momento angustioso que ha venido a reafirmar los sentimientos que le unen al político. Él, por su parte, ha vivido con emoción el empeño con el que ella le ha velado en la clínica. Dos días con dos noches han sido esta vez suficientes para no querer separarse tras el alta, ni en privado ni en público. Él la quería sí o sí en la foto. Y ella ha accedido a lo que era un ruego constante. Y además, lo ha hecho con dedicatoria. A nadie ha pasado desapercibido que la cantante elegiera una camiseta con la palabra «Love» para debutar públicamente como la primera dama de Rivera. El programa «Espejo Público», de Antena 3, emitía en directo a las 12:38 horas la salida del líder de Cs cuando se encontró por sorpresa con la exclusiva aparición de su novia. Sonsoles Martín, la reportera que cubría el alta de Rivera, revela a nuestro diario que: «nosotros nos enteramos por qué puerta iban a salir, que era una de las laterales del hospital de Móstoles, mientras los otros medios se quedaron en la principal. Ya sabíamos que Malú había estado con él en la clínica. Lo que no esperábamos es que salieran juntos. Ella al vernos se separó como habéis visto, pero él sí nos habló». Como bien apunta Martín, Malú sonrió a su chico y pasó por delante de los plumillas camino del coche.

«Me tengo que cuidar»

Mientras, Albert, relajado y locuaz, confesaba: «Ha sido un susto, quería dar gracias a todos los profesionales de la Prensa que habéis seguido en el hospital, pero especialmente a centenares de mensajes que hemos recibido. Me han dicho que a cuidarse, pero espero estar pronto trabajando para los españoles. Me tengo que cuidar estos dos o tres días que vienen y a ver si el lunes o el martes puedo estar ya». Tras el discurso, se fueron juntos con dirección desconocida. ¿Y ahora qué? ¿Van a irse de vacaciones sin esconderse? ¿Acudirá ella con Rivera a los actos sociales en los que él siempre ha posado con sus parejas? ¿Ha puesto esta imagen fin al hermetismo y principio a una nueva era en su relación? «En principio, creemos que a partir de ahora esto se va a normalizar y hasta es posible que se vayan a vivir juntos en los próximos meses –revelan a LA RAZÓN personas cercanas a la pareja–, pero ellos tampoco van contando sus planes. Esto sí que era de esperar. De hecho, ya se dejaron de ocultar y por eso una revista les pilló en el coche hace unos días». A la espera de acontecimientos, hay algo incontestable. Durante sus tres años de amor con Gonzalo Miró, Malú jamás acudió a un acto con Prensa junto a él y las fotos de ambos, robadas y por la calle, se cuentan con los dedos de una mano. En ocho meses, Rivera ya tiene la suya.