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El domingo de Felipe Vi y Letizia en Mallorca: entre la vela y el cine

Los Reyes estrenaron su agenda en Mallorca un día después de aterrizar en la isla

El Rey Felipe navegando en el Aifos
El Rey Felipe navegando en el AifosNico Martinez / Copa del Rey / HEFE

Con el polo gris y la gorra blanca reglamentaria del barco de la Armada, Aifos, que este año ha cambiado de equipación, el pelo recién cortado, barba y bigote canoso y mucha crema de protección solar, el Rey Felipe esperaba ayer domingo pacientemente, junto a 106 barcos más, a que levantase algo de viento en la bahía de Palma, para poder entrenar. «Tenía ganas de quitarse el óxido de encima» porque después de dos años sin tocar el timón, don Felipe quería probar los cambios de optimización que le habían hecho a «su barco». Una embarcación propiedad de la Armada que está pelada, dentro no hay nada, tan solo las velas porque tratan de evitar peso superfluo para hacerlo más competitivo.

El Rey, como me asegura el almirante Rodríguez-Toubes que se encarga de organizar la tripulación del Aifos, «no ha podido entrenar y lleva dos años sin navegar, es muy competitivo. Obviamente, todos queremos ganar». La última vez que participó en sus regatas quedó quinto y ahora en la 39 Copa del Rey Mapfre el objetivo a batir es el Estrella Damm de los hermanos de Huelva, Nacho y Arturo Montes. Con ellos esperaba ayer en la línea de salida, un poco desesperados porque tardaron dos horas en poder comenzar el entrenamiento. Algo hasta ahora inédito porque han simulado unas regatas pero sin puntuar, que es una novedad de este año. El Rey embarcó desde las instalaciones militares en Puerto Pi en un lateral del complejo de Marivent y sobre las cinco regresaba a Tierra poniendo la proa del Aifos y del dron que les acompaña mientras navega, en dirección al palacio de Marivent.

«Estaba feliz de poder hacerse a la mar. Aquí don Felipe es feliz», me comentaba un marinero. Hoy lunes, el Rey recibe a las autoridades baleares en el palacio de la Almudaina, acto protocolario oficial que terminará sobre las once y media o doce, por lo tanto, podría salir a navegar porque hasta la una no suele comenzar la regata, pero eso dependerá de él o de las circunstancias. Otro día que se le complicará salir a la mar, será el martes porque recibe al presidente del Gobierno, que otras veces se ha quedado a comer. Así que es otro día en el que habría dudas sobre su participación. Sin embargo, el miércoles, al ser el posado de la Familia Real en el monasterio de Lluc a las 19.30 de la tarde, podría navegar todo el día. Lo que es seguro es que ayer no hizo la comida familiar del domingo porque embarcaron bocadillos de tortilla de patatas, preparados en las cocinas de Marivent, y se los comieron en la mar.

Felipe VI embarca en el Aifos para preparar la Copa del Rey de vela FOTO: Nico Martínez / Copa del Rey MAPFRE Copa del Rey MAPFRE / EFE

«Si nosotros comiésemos lo que fuera, el Rey Felipe también. No es nada tiquismiquis, pero eso sí, no es de tan buen comer como su padre don Juan Carlos», me comenta con socarronería el almirante Toubes. Y es que navegar es terapéutico, y más para un hombre que lleva compitiendo desde los trece años: «Cuando sales a navegar es como si te pasara una balleta por la cabeza y es una buena terapia, suelta adrenalina y alguna vez hasta don Felipe suelta un taco, pero lo que nunca hace es enfadarse con un tripulante. Es un patrón condescendiente, comprensivo, pero también tiene sus nervios». Y por lo bajini suelta algún taco o se lo sueltan a él: «coño, Felipe».

Este año las instalaciones del náutico son un remanso de paz, no hay público, aún así los buzos de la Guardia Civil estuvieron el sábado inspeccionando los pantalanes de atraque para evitar disgustos, y por tierra los perros olisquearon hasta el último rincón, algo que siguen haciendo ahora, apoyados por la Policía Nacional y la municipal. Mientras el Rey dedicaba su jornada a la vela, la Reina Letizia pasaba la tarde noche acudiendo a una de sus actividades favoritas, donde cuenta con alguna importante amistad: el cine.