El «look» definitivo de Casado para unas elecciones

El político ha optado por la barba como nuevo estilismo. Le favorece por la forma de su cara y le da un aspecto serio y varonil. ¿ganará votos?

Dicen que una maquinilla de afeitar olvidada fue la responsable del cambio de look veraniego con el que el líder del PP, Pablo Casado reapareció en la investidura de Isabel Díaz-Ayuso. Dio un golpe de efecto estudiado, o tal vez no, que le aleja de la comparativa de «Zipi y Zape» con el secretario general del partido, García-Egea, y le distancia del título de «gemelo» del líder de Cs, Albert Rivera. Ya se dice que la barba de Casado ha llegado para quedarse.

Algunos creen que su toque barbudo no ha sido casual sino que forma parte de un sesudo estudio de telegenia y comunicación política. El politólogo Jorge Vilches destaca que ahora la política es en gran parte cuestión de imagen; un conjunto que va más allá de la palabra y que se fija también en la vestimenta y el aspecto que uno da. Por ello cree que el nuevo estilismo de Pablo Casado es intencionado: «Tiene una imagen positiva manifiesta, y la barba le puede sumar un estilo más actual, que dé confianza y le añade fuerza».

Hay estudios que indican que las barbas aumentaban la percepción social, haciendo parecer a los hombres más mayores, con un estatus social superior y más agresivos. En esta línea, Vilches destaca que, por ejemplo, Rivera es «muy agresivo» en la contienda dialéctica – como demostró en los debates de campaña–, pero «a Casado esa agresividad no le sale, y hay que reforzarlo con la imagen, con esa sensación de madurez, combatividad y fuerza» que vendrían «a sumar» a sus otras cualidades positivas. Apunta, por ejemplo, que el líder de Vox, Santiago Abascal, ya tiene esa imagen de «tipo duro» y combativo y el de Podemos, Pablo Iglesias, se viste y se arregla también con un mensaje subliminal para su votante.

ArmonÍa

Su rostro es equilibrado y la relación entre los pómulos y el mentón, el llamado «triángulo invertido» de la belleza es correcto, según el Dr. Martín

La politóloga y directora de comunicación Verónica Fumanal destaca que del lenguaje de las barbas no sabe mucho, pero considera que la de Pablo Casado es evidente que «le suma más edad, le otorga más solera». «Da madurez y creo que podría venir por ahí el hecho de que se la haya dejado» y es que el líder de los Populares, con 38 años, debe tener unos telómeros que le protegen del paso del tiempo. «Parece más joven de lo que es y eso le podía restar» y propiciar «que le sacaran lo de que le faltaba experiencia».

Fumanal también cree que el nuevo «look» le distancia de Rivera ya que parece «más hecho, más señor y no se le confunde». Cuando uno se deja barba también tiene que regir una premisa: que esté «muy arreglada», porque si no provoca un efecto de desaliño, pero éste no sería el caso de Casado que «la lleva perfectamente y muy cuidada».

Recortada

Según la estilista Alma Luzón, la barba cuidada como la del político es tendencia esta temporada. ¡Adiós, al estilo hípster!

El experto en liderazgo Euprepio Padula afirma que la barba es un elemento estético masculino «muy de moda» y recuerda cómo en los años 70 se impuso el bigote, algo que se tenía como señal de «macho Alfa y signo de masculinidad». Ahora hay un elevado número de personas del deporte, empresarios, actores y políticos que optan por ella. Sin embargo, en algunos sectores está contraindicada. Sería el caso de los pilotos, al menos barbas densas, porque dificultan el uso de las mascarillas de oxígeno en situaciones de emergencia.

Más juvenil
Casado luce un «look» más juvenil y atractivo. Aparenta menos edad, lo contrario de lo que pasaba hasta ahora

El líder del PP ahora se ha puesto más de moda. Padula considera que «Casado es un político joven al que le queda especialmente bien» y cree que su estilismo obedece a que se olvidó la maquinilla, algún problema en la piel o porque cuando se la dejó le dijeron que le quedaba bien. Lo cierto es que incluso en el sector femenino, el líder del PP encontró la aprobación al aspecto. «Más guapo», fue el veredicto; y así se lo hicieron constar. Padula indica que mientras que Abascal tiene más marcado el look de «macho Alfa»; Rivera, Casado y Sánchez tienen el mismo estilo: «Son guapos, atractivos. No me parece mal que se la deje si se siente cómodo. Lo importante es llevar una imagen muy cuidada y no sentirse incómodo o disfrazado con ella».

¿Y por qué no ha habido presidentes barbudos? Salvo Mariano Rajoy no es fácil encontrar presidentes pilosos bien por modas o, como apunta Padula, porque al ser más mayores los presidenciables las barbas se tornan blancas y contrastan con el tinte capilar «y no queda del todo bien».

Distinción

Bravura y sabiduría, además de distinción y linaje aporta el vello facial según «la filosofía de las barbas»

Abraham Lincoln o Sagasta fueron presidentes con barba. Lo cierto es que la significación de la imagen ya está muy instaurada en las bancadas de sus señorías. Ahora solo queda que digan: «Pelillos a la mar».

¿Por qué nunca ha habido un presidente calvo?

Si buscamos en la hemoroteca nunca ha habido un presidente calvo, aunque sí algún candidato a la presidencia que algún valiente partido puso en su momento a riesgo de saber que no ganaría por su estilismo. ¿Por qué? Verónica Fumanal apunta a que «los calvos tienen menos credibilidad», no porque la hayan perdido sino porque así lo percibe el elector. También ocurre con las personas con el pelo rizado, que transmiten una imagen de informalidad y eso en la contienda política, resta. De hecho, en el mundo de la imagen suelen alisar el pelo a las presentadoras de los informativos.