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La crónica de Amilibia: Ay, Cayetano, ¿dónde coño estamos?

Cayetano Martinez de Irujo en octubre de 2018
Cayetano Martinez de Irujo en octubre de 2018

En la lista Forbes de los donjuanes, Cayetano Martínez de Irujo, duque de Anjona y conde de Salvatierra, estaría a la cabeza. Su nómina de ligues es tan larga como la de sus trofeos hípicos. Desconozco si continúa saltando, pero seguro que sigue montando. Dijo en la tele que siempre ha votado «a los dos partidos que han hecho crecer España», en clara referencia al PP y al PSOE. «Estos partidos han hecho que estemos donde estamos hoy en día». Bien, pero ¿dónde coño estamos, Cayetano? No se sabe. Yo, que soy un descreído místico, un agnóstico con fe en «E.T.», pienso a veces que Dios, en su infinita misericordia, ha atendido a la vez las peticiones de la izquierda y la derecha, e incluso de la Casa Alba (tienen capilla privada), y de ahí el caos que tenemos montado en nuestro circo. A Él (Dios) le place crear desde el caos o la nada, que nunca lo tengo claro, y Sánchez está en el metaverso.

Añadió Cayetano que «los extremos hay que quitarlos». Difícil: si los bilduetarras han dedicado un ongi etorri a Mortadelo, imagínense la que liarán cuando llegue Filemón. Y Aragonés maquinando otro O-1. Ha declarado García Cortázar que «España es el país donde más se manipula la historia con objetivos sectarios». No sabemos de dónde venimos ni a dónde vamos. Ni la aristocracia parece tenerlo claro. Confesó Tamara Falcó, condesa de Griñón, que «Las condiciones para pasar el resto de mi vida con alguien están en El Cantar de los Cantares», y ha acabado con un empresario de discotecas. Para colmo, el Papa nos dice que «no existe la Sagrada Familia de las estampitas». ¿Ni siquiera la mula y el buey?