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Emprendimiento social: buenas ideas para ayudar a los demás

Buscar un mecenas ya no es la ardua tarea que ha sido siempre. Instituciones, empresas y particulares tienen interesantes programas de financiación, especialmente si se trata de fines sociales

Jóvenes emprendedores que han participado en el programa Explorer. (Foto: Banco Santander)
Jóvenes emprendedores que han participado en el programa Explorer. (Foto: Banco Santander)

Tengo una idea. Tú tienes el dinero. Y los dos el convencimiento de que con nuestro proyecto podemos ayudar a los que más lo necesitan. No hay más que hablar. Aquí están resumidos los tres ingredientes de tantas y tantas historias de emprendimiento con final feliz. Ciertamente, no hace falta más.

Hoy en día para buscar ayudas a jóvenes emprendedores no es necesario peregrinar de corte en corte, de palacio en palacio, a la espera de que un rey, un ministro o un noble con posibles tenga a bien recibirnos y otorgarnos su mecenazgo. No hacen falta, tampoco, enchufes ni grandes contactos. Hoy el crédito se consigue rebuscando en las muchas ayudas públicas y privadas existentes y presentando ante los expertos una iniciativa con visos de salir adelante.

Los proyectos de jóvenes emprendedores, y especialmente aquellos destinados a poblaciones y zonas vulnerables, han cobrado especial importancia en los últimos años gracias al apoyo de grandes instituciones públicas y privadas. ¿Tienes una buena idea?

Dónde buscar el crédito a jóvenes emprendedores

Como primera providencia, es importante saber dónde buscar financiación. Hay dos vías fundamentales: públicas y privadas. Entre las primeras, la convocatoria es, por norma general, anual, en los tres niveles de la administración (estatal, autonómico y local).

Entre las ayudas estatales, tal y como destacan los expertos de la Escuela de Negocios de la Innovación y los Emprendedores (IEBS), es importante conocer el Préstamo Participativo de Creación de Empresas para Jóvenes de Enisa (Empresa Nacional de Innovación), los préstamos ICO o las subvenciones orientadas a programas tecnológicos, cada vez más numerosas y generosas, como el Programa Neotec o el Programa Innvierte.

También es recomendable esperar al próximo Certamen Nacional de Jóvenes Emprendedores del Instituto de la Juventud (Injuve), que cada año premia a los proyectos más prometedores, o preguntar por las ayudas que conceden los gobiernos regionales, como la Comunidad de Madrid, o decenas de entidades privadas como Banco Santander.

Del Business Angel a la aceleradora

Para no perderse entre tanto nombre, dos conceptos previos para anotar en la agenda: el conocido como Business Angel y la aceleradora. El primero es un particular, tanto persona física como jurídica, que da apoyo a jóvenes emprendedores aportando su propio dinero, y que pone a su disposición su red de contactos y su experiencia, por lo que su respaldo se conoce como “dinero inteligente”. En ocasiones, además, puede servir de intermediario con la entidad a la que se pide el apoyo.

El término Ángel Inversor tiene su origen en las obras de teatro de Broadway a principios del siglo XX, en honor a aquellas personas que financiaban estas representaciones de forma desinteresada, y que eran conocidas como “ángeles”. Es, por tanto, una versión más romántica, pero muy útil, de lo que siempre se ha conocido como un mecenas.

El segundo concepto, cada vez con más relevancia, es el de las aceleradoras, instituciones que se encargan de acoger (en ocasiones mediante otro modelo, el de la incubadora) a prometedoras startups para acelerar su crecimiento. Según datos de la web especializada startupxplore, en España hay ya cerca de 100 negocios de este tipo, entre incubadoras y aceleradoras.

Entre las mejores aceleradoras de España, orientadas la mayoría de ellas al campo tecnológico, destacan Seedrocket (radicada en Barcelona y con servicio en Madrid), Wayra (con presencia en 12 países) o la mediática Lanzadera (impulsada por el dueño de Mercadona Juan Roig).

Las mejores propuestas para emprendimiento social

Todo este frenesí creador tiene más importancia cuando estas empresas creadas por jóvenes emprendedores sirven para el desarrollo de zonas vulnerables. Un ejemplo reciente es el de Bioaqua Nutrition, un bio-purificador para mejorar la calidad del agua en el mundo, que ha sido finalista de los premios Brain Chile y que está apoyado por Banco Santander. El proyecto se desarrolla en zonas de extrarradio de las ciudades donde el agua no tiene la calidad suficiente, con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades por su consumo. A estos premios se postularon un total de 626 participantes distribuidos en 238 proyectos.

En los últimos años, el emprendimiento social, aquel que está destinado a mejorar la vida de las personas y la salud del planeta, ha experimentado un boom tanto en el número de propuestas como en la atención que le prestan las instituciones y las empresas. Como explican los expertos de socialentreprise.es (que tienen contabilizados 130 proyectos de este tipo solo en España), estas iniciativas son rentables entre otras cosas porque atraen talento y conectan y fidelizan clientes y audiencia en el plano de los valores.

Si tienes conciencia social y un proyecto que te ronda la cabeza, es el mejor momento para dar el paso y buscar financiación. Para ello es imprescindible consultar la “guía de emprendimiento social” que ha elaborado la aceleradora Mentor Day, en la que se incluyen 200 ayudas y recursos para emprendedores del sector social de todo el mundo, así como 89 fuentes de financiación, un listado de influencers, seis fondos de inversión, 16 aceleradoras especializadas en este campo, 30 centros de formación, cuatro organismos sociales, seis crowfunding, 38 ONG’s, cuatro coworking y tres bancos sociales.

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