El precio del petróleo vuelve a disparar la inflación a los niveles de 2008

Los precios continúan ascendiendo de forma imparable. En febrero crecieron tres décimas y elevaron la inflación al 3,6%, la cota más alta alcanzada desde octubre de 2008, según el indicador adelantado del IPC publicado ayer por el INE.

 
 

Detrás de este comportamiento se encuentran las revueltas que se viven en el norte de África, especialmente en Libia, que han disparado el valor del petróleo. Ayer, el precio del barril de Brent se pagaba a más de 113 dólares, frente a los 74,79 dólares que costaba en febrero de 2009, lo que ha elevado a su vez los precios de los carburantes y combustibles –el litro de gasolina ronda ya los 1,3 euros–. La subida de la inflación es atribuible, además, al alza de los alimentos y bebidas no alcohólicas, afirma el INE.

Aunque estos datos son provisionales –la cifra definitiva se conocerá el 11 de marzo–, lo que sí está claro es que nuestra inflación está muy por encima de la registrada en el resto de los países de la zona euro. Según datos de Eurostat, los precios en los países del euro crecieron una décima en enero, hasta el 2,3%. Se supera así, por segundo mes consecutivo, el máximo fijado como objetivo por el Banco Central Europeo (BCE) de mantener la inflación en el 2%, lo que refuerza la idea de que el organismo elevará los tipos en algún momento de este año.

La subida de la inflación vuelve a perjudicar a las familias, cuyo poder adquisitivo sigue reduciéndose una vez más. La organización de consumidores (CEACU) ya calculó a finales de enero que las familias tenían que destinar de media 85 euros más al mes para cubrir sus gastos habituales y, en concreto, estimaba que de media la cesta de la compra media es en 2011, 40 euros más cara.

La Comisión Europea opinó ayer que los precios de petróleo todavía continuarán su meteórico ascenso. Según el comisario de Energía, el alemán Günter Oettinger, los máximos se alcanzarán «en un futuro muy próximo», eso sí, siempre que a la ola revolucionaria que ha sacudido los regímenes de Túnez, Egipto y Libia, y desestabilizado otra media docena de países, no le sigan nuevas réplicas.