Cataluña

Más de la mitad de los autobuses tienen esperas mayores de 15 minutos

La entidad municipal justifica las frecuencias de agosto por el descenso del 45 por ciento de usuarios.

La mayoría de las quejas son de los tiempos de espera entre un autobús y el siguiente
La mayoría de las quejas son de los tiempos de espera entre un autobús y el siguientelarazon

Barcelona-No hace demasiado tiempo, Barcelona era, salvo el parque temático del centro de la ciudad, poco menos que un páramo en agosto. Con el paso de los años, y algunos cambios laborales, los hábitos estivales se han transformado completamente. De hecho, y según las estadísticas que maneja el Ayuntamiento, uno de cada tres barceloneses pasa el verano en Barcelona y apenas la mitad se van de la ciudad más de una semana. Así las cosas, la ciudad se ha adaptado a las nuevas costumbres con un más que notable incremento de la oferta lúdica, comercial y de servicios. Con una excepción: los autobuses.

Y es que intentar coger un autobús en agosto, particularmente los fines de semana, se convierte en todo un ejercicio de paciencia. Un barcelonés cualquiera se acerca a su parada habitual y, para su sorpresa, el panel electrónica señala sin ningún pudor una espera que supera los veinte minutos. Entonces, se interesa por la hoja de horarios de la marquesina y ahí descubre la temible leyenda: «en periodo no lectivo, reducción parcial del servicio», aderezado con pegatinas verdes que desordenadas por todo el panel informativo insisten en el recorte horario.

Pero, ¿cómo de «parcial» es esta reducción? Simplificando, se traduce en más de quince minutos los días laborables en horas punta y hasta media hora los fines de semana. O lo que es lo mismo, la frecuencia se dilata, de media, un 30 por ciento.

Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), la operadora municipal que gestiona bus y metro, justifica el tijeretazo horario en base a la caída de viajeros que experimenta este servicio en verano. Durante el mes de julio ronda el 10 por ciento y en agosto, el 45 por ciento.

En Barcelona circulan 108 líneas de autobuses gestionadas por TMB y por la Entidad Metropolitana de Transportes (EMT), que conecta la ciudad con 18 localidades del área metropolitana y el servicio nocturno Nitbus. De estas líneas, 41 ya circulan durante el año con quince minutos de diferencia entre un coche y otro. En verano, otras 16 líneas se suman a este tiempo de espera. Por lo tanto, más de la mitad de las rutas obligan al usuario a esperar como mínimo un cuarto de hora para desplazarse. Curiosamente, el Nitbus mantiene en verano las mismas frecuencias que en el resto del año.


Las quejas
Las quejas de los usuarios, sin embargo, parecen indicar una realidad muy diferente. No en vano, la mayoría de los barceloneses que permanece en agosto en la ciudad lo hace por cuestiones laborales. Por eso, se lamentan, sobre todo, de los tiempos de espera entre un autobús y el siguiente.

«Te sientes bastante impotente. Yo utilizo el 32 para ir a trabajar y no son pocos los días en que por un minuto ves como se te escapa. Echas un vistazo al panel informativo y ahí está: veintitantos minutos de espera. ¡Y eso que hoy es laborable!», explica Carlos Pérez, un vecino del barrio de Gràcia.
 
«Y, mientras tanto, ves pasar varios autobuses turísticos. Esos sí que son puntuales y frecuentes», añade Marc González», en la misma parada de Travessera de Dalt, «¡y al sol!».

«No paran de darnos la paliza con que nos olvidemos del coche y mira la cola que hay para coger el bus. Iremos como sardinas», explica Maria Tomàs en una de las paradas del 57 cercanas a la playa de la Barceloneta. A media tarde, estas paradas acostumbran a estar atestadas de gente que vuelve de darse un baño mientras los autobuses mantienen invariables sus horarios estivales.