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Adolescentes y a mucha honra

La adolescencia es un invento del siglo XX, como el chicle y las bebidas enlatadas. Antes sólo existía la revolución industrial y los niños tenían que ponerse a trabajar a los diez años sin haber jugado antes al basket. William Shakespeare demostró que esa edad imprecisa –que no se puede entender como una adolescencia igual a las de hoy– daba para más.

Por lo menos para una tragedia que hablara de la rivalidad política, la volubilidad del amor, los lazos de la amistad y la venganza. Pero es evidente que estos no son los tiempos de William Shakespeare. Los americanos, co-mo no sabían que hacer con esta primera y tonta juventud, se inventaron una palabra, «teenager», y a continuación un subgénero cinematográfico que en sus mejores momentos llega a parodiarse a sí mismo. «El diario de Carlota» parte de la adaptación de una libro con éxito: «El diario rojo de Carlota», de Gemma Lienas. La dirige José Manuel Carrasco y cuenta las avatares de una chica, Carlota, claro, que se inicia en eso del sexo con una serie de aventuras que apunta en un diario. El punto original es que el deportista guaperas y cachas, encarnado por el televisivo Maxi Iglesias (proveniente de «Física o química»), que por una vez parece un tipo majo. Vamos que hasta da la impresión de que podría ser una buena persona. El mensaje lanzado por el Ministerio de Sanidad ha calado y se recuerda que no se puede practicar sexo sin preservativo ni tomar drogas. El reparto se ha nutrido de caras conocidas, todas provenientes de las series de televisión, que desde hace unos años se ha convertido en una cantera de intérpretes. Sus nombres son reconocidos por las audencias, como David Castillo, el hijo macarra de «Aída». A su lado están las chicas, Andrea Rosa, Lorena Mateo, Lydia Fairén. «Hemos intentado hacer una película optimista –explicó el director, que se ha visto gran parte del cine adolescente para rodar este trabajo–. Está hecha con todo mi cariño. Quería hacer una cinta sobre la iniciación a la vida de una serie de chicas. Muestro el sexo adolescente como es en esa época, como algo torpe, nada estilizado».Comedia de equívocosLos sentimientos enredan la realidad. Es una de las premisas de la película. A uno siempre le gusta la persona equivocada. Las suplantaciones de identidad, los malentendidos y el que chavalín de buen corazón que siempre sale malparado de sus aventuras, son algunos de los ingredientes que describen los líos entre unos adolescentes que se inician en el mundo de los adultos.