Un buen Morenito y nueve toros

 Las Ventas (Madrid). Undécima de la Feria de San Isidro. Se lidiaron toros de Antonio Bañuelos, el 1º, deslucido, difícil y sin entrega; el 4º, muy exigente y difícil; uno más de Couto de Fornilhos (5º), manso y sin entrega; y tres sobreros de Aurelio Hernando (2º), violento y malo; Carmen Segovia (3º), manejable; y Domínguez Camacho (6º), con movilidad, muy rebrincado y sin entrega. Desiguales de presentación y hechuras en general. Tres cuartos largos de entrada.- Zotoluco, de verde botella y oro, bajonazo (silencio); tres pinchazos, estocada (silencio).- Diego Urdiales, de verde hoja y oro, pinchazo, aviso, estocada, descabello (saludos); tres pinchazos, aviso, estocada, dos descabellos (silencio).- Morenito de Aranda, de fucsia y oro, estocada perpendicular, aviso, descabello (oreja); pinchazo, aviso, media estocada baja (silencio).

Hasta que Morenito se hizo presente en el ruedo con su primer toro, pero ya sobrero, el titular se quedó inédito en el primer lance, no nos despejamos de la pesadilla del día anterior. La hipotética e hiriente despedida de El Fundi, que según pasa el tiempo, más cabrea la esencia y las «circunstancias». La corrida, formada por dos hierros, uno de remiendo y otro titular, y una retahíla de sobreros, nos arrojaba a un tedio insoportable. Otra vez. Otra vez Madrid. Once corridas de San Isidro más una de la Prensa. Morenito de Aranda no perdió el tiempo ni nos lo hizo perder. Cada paso, cada gesto, tenía un fin. Y eso que el sobrero de Carmen Segovia no lo puso fácil en los comienzos. Capote en mano todavía, al cite del torero, se asustaba el toro, duelo de temores en la arena de la monumental. Morenito se rehizo, prieto el ánimo, de plomo la convicción e interesó en los comienzos e ilusionó en los remates. El toro iba y venía sin molestar demasiado, dejándose, muy manejable, pero la fogosidad fue pasajera y en la segunda tanda de naturales poco quedaba ya. Morenito encontró en el pitón diestro el filón. Dos tandas, atacando al toro, ésa era la tecla, y un resorte en las 20.000 personas que veían el espectáculo. Con dos tandas, ¿diez pases? puso de acuerdo a todos. Lo que vino después tuvo cadencia y torería justo antes de meter la espada. Y la hundió. Paseó una oreja. Cambiaba ya la proyección de la tarde: a la puerta grande le había quitado un cerrojo. Brilló Morenito con el capote en el sexto. Y hasta ahí pudimos leer, el toro se desmoronó en un par de banderillas y volvimos a empezar: pasaban de largo las dos horas y media de festejo. El sobrero de Domínguez Camacho, de escaso peso y descarados pitones, llevó consigo el mal ambiente. Cumplió en el caballo, arreó Morenito en el quite, y se desmonteró Luis Carlos Aranda en banderillas. Para él fue el brindis. El toro tuvo carbón, movilidad, violencia y era muy rebrincado en el viaje, pero transmitía. Morenito hizo el esfuerzo, no era fácil encontrar el temple en esa consecución de hachazos, y con una notable actitud dejó entreabierta la puerta grande, pero pisó con aplomo Madrid. Tardes así deben tener billete de vuelta.

Diego Urdiales no mató ni un toro del hierro de Antonio Bañuelos con el que se anunció. Se las vio con un sobrero de Aurelio Hernando, contagiado de mala baba, que se entretuvo en derrotar con violencia en la firme muleta del riojano. Hizo todo y más. Y los pitos, leves de Madrid, sobraron. El quinto de Fornhilos tampoco le dejó espacio vital para levantar el vuelo. Nada aportaba y nada trasmitía.

Zotoluco volvía a poner a México en el corazón de Madrid. Siete años después de la última tarde de este veterano diestro en la Monumental. Con una larga cambiada en el tercio buscaba la reconquista. Luego el toro se lo puso imposible. Sin humillar, sin entrega y arrollando, en el mejor de los casos. Lo mató con dignidad.

El quinto fue toro de contradicciones. El picador Nacho Meléndez lo bordó. Emocionó el tercio de varas porque el toro iba en la distancia, pronto, pero no empujó a la hora de la verdad en el peto. Cuando llegó la última hora, el destino final, fue toro exigente, muy difícil, de apostar y jugarse la vida sabiendo que había muchas papeletas de perderla. Zotoluco echó mano del oficio para salir del paso. Su picador se había llevado la gloria de Madrid a caballo. El público llevaba en los alto, nueve toros y tres horas de festejo.

 

Fandiño sustituye esta tarde al convaleciente Castella
El diestro de Orduña hará el paseíllo junto a El Cid y Miguel Ángel Perera.
Será la tercera tarde de Fandiño esta temporada en Madrid y aún le queda una cuarta con la de Adolfo Martín. Las reses lucirán hoy el hierro de Alcurrucén. Por otro lado, mañana Alejandro Talavante ocupará el puesto de Cayetano.