El Papa pide a los luteranos defender la vida y la familia

Los cristianos deben hacer frente juntos a la «ausencia de Dios» de la sociedad

Benedicto XVI se reúne con miembros de la comunidad musulmana en Alemania

ERFURT-Benedicto XVI exaltó ayer la figura de Martín Lutero en Erfurt, la ciudad alemana que alumbró el protestantismo. Durante el encuentro que mantuvo con representantes de la Iglesia evangélica germana en el antiguo convento de los Agustinos donde fue consagrado sacerdote el padre de la Reforma, el Papa destacó sus enseñanzas, espiritualidad y reflexión teológica.
Lutero se preguntó sobre cómo respondería Dios a sus pecados, algo que la mayoría de las personas no se plantea. El dar por descontado que nuestras faltas serán perdonadas lleva a la «devastación del mundo» por la corrupción, la droga y la violencia «disfrazada» de religiosidad. Esta situación cambiaría si «pusiésemos a Dios en el centro de nuestra vida», como hizo el reformista, y nos preocupásemos por el mal.

Durante la celebración ecuménica con pastores evangélicos, el Papa instó a la unidad de los cristianos para hacer frente al secularismo imperante en nuestra sociedad. Vivimos en una época en la que los criterios del ser humano hacen aguas y la ética se moldea como si fuese un traje a medida, como prueban el aborto y la eutanasia, apuntó. Ambos deben ser rechazados de forma conjunta defendiendo la «dignidad inviolable del hombre» desde que es concebido hasta su muerte natural. Ante 300 personas, entre los que se encontraba la canciller alemana, la protestante Angela Merkel, y el presidente federal, el católico Christian Wulff, quienes se han volcado con la visita, el Papa celebró los puntos comunes entre ambas creencias.

El ecumenismo, uno de los pilares del pontificado de Benedicto XVI y al que tanto contribuyó el beato Juan Pablo II, ha de centrarse en «las grandes cosas que tenemos en común» y no en las que «nos separan». El cristianismo, en su conjunto, sigue teniendo hoy una misión inalienable: debe saciar la «sed de infinito» presente de forma intrínseca en el ser humano incluso en esta época de alejamiento de lo trascendente. «El hombre ha sido creado para la relación con Dios», dijo el Papa.

Protestantes y católicos se enfrentan hoy a dos grandes desafíos. El primero es la eclosión de las sectas evangélicas, que se difunden con un «inmenso dinamismo misionarios» que a veces resulta «preocupante». Estas nuevas formas de cristianismo son inestables, tienen «escasa densidad institucional» y poco fundamento racional y dogmático. El segundo reto es, cómo no, el secularismo, la «ausencia de Dios» de nuestra sociedad. El Papa instó a «aguantar» esta presión y a no «ser modernos» diluyendo la fe.

Aunque en su visita a Erfurt, corazón del protestantismo, el Pontífice apreció las enseñanzas de Martín Lutero, como ha hecho en otras ocasiones, no ha abierto la puerta a cambios doctrinales que aceleren el acercamiento con las Iglesias nacidas de la Reforma, como algunos esperaban en Alemania. En cualquier caso, el pastor Nikolaus Schneider, presidente del Consejo de la Iglesia evangélica alemana, consideró las palabras de Benedicto XVI una «rehabilitación de la persona de Martín Lutero». Schneider además pidió a Roma que considere la posibilidad de dar la comunión de forma conjunta a parejas mixtas de católicos y protestantes.

Los líderes evangélicos invitaron al Pontífice a participar en la celebración del quinto centenario de la Reforma, que tendrá lugar en 2017.