Millet del cielo a los infiernos

El saqueador confeso del Palau ha pasado de ser uno de los catalanes más respetados, a dormir en la cárcel. Las familias de Millet y Montull les visitaron ayer en la prisión de Brians 2, donde ingresaron el jueves. 

Fèlix Millet y su brazo derecho, Jordi Montull, admitieron haberse llevado unos 3,3 millones, pero las auditorías elevan el expolio a más de 34
Fèlix Millet y su brazo derecho, Jordi Montull, admitieron haberse llevado unos 3,3 millones, pero las auditorías elevan el expolio a más de 34

«Pensábamos que eran personas honorables y al cabo de un año encontramos que son delincuentes que traicionaron la confianza del país, la ciudad y de este Ayuntamiento». Pocas frases de un político –en este caso, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu– generan mayor unanimidad.

Pero es que Barcelona en particular, y Cataluña en general, todavía están atónitas ante las dimensiones del «caso Palau». El estupor comenzó hace poco más de once meses, cuando los Mossos entraron en uno de los principales templos culturales de Cataluña y saltó a la luz que sus máximos responsables, Fèlix Millet, y su brazo derecho, Jordi Montull, habían saqueado la institución. Han admitido llevarse unos 3,3 millones, pero las auditorías elevan el expolio a más de 34.Cataluña sigue hoy perpleja porque es difícil digerir cómo uno de sus prohombres ha pasado del cielo del respeto unánime a los infiernos de la cárcel. Todos se ponían al teléfono cuando el que era presidente del Palau les llamaba. Pedía dinero para realizar las reformas y ampliación del monumento modernista –22 millones, aunque el gabinete de Òscar Tusquets asegura que costó la mitad–, y consiguió implicar a todas las administraciones, además de un sinfin de empresas y particulares.

Logró que la Unesco distinguiera al edificio de Domènech i Montaner como Patrimonio de la Humanidad y hasta impulsó, aunque infructuosamente, que el Palau fuera reconocido con el Príncipe de Asturias.Su «trabajo» por Cataluña fue correspondido con recompensas públicas y muchas hoy se lamentan. En 1999 recibió la Creu de Sant Jordi, que le ha retirado la Generalitat, y también presidió Agrupació Mútua y Bankpime. Hasta fue vicepresidente tercero del Barça. De todo eso no queda nada; ha pasado de viajar con chófer en un Mercedes pagado por el Palau, a que ayer su esposa, Marta Vallès, acudiera a la cárcel de Brians 2 a visitarle en taxi. Los abogados hablan de que la cruel sociedad los trata ahora como unos «apestados» y no andan desencaminados. Millet, al igual que Montull, lleva tres noches dormidas en Brians 2 no por toda la trama del saqueo, sino por una derivada de la misma, su supuesto intento de lucrarse con la construcción de un hotel del lujo frente a la institución cutural por el que se iba a embolsar 3,6 millones, según la Fiscalía. Está entre rejas, pero muy presente en la vida catalana, sobre todo la política. Antes todos rendían pleitesía a Millet y ahora todos se intentan desmarcar, pero su sombra es alargada. El lunes declara ante la juez como testigo el consejero de Economía, Antoni Castells, por las recalificaciones de las fincas para construir el hotel del Palau; también la directora general de Patrominio de la Generalitat, Immaculada Turu. Además, están llamados a declarar el concejal de Urbanismo, Ramon García Bragado, y el convergente Xavier Trias, entre otros.

Mientras el Parlament sigue intentado investigar en una comisión, que por el momento el tripartito se niega ampliar al grueso del saqueo, si Convergència se financió con dinero del Palau, y el Ayuntamiento ha aprobado una comisión de investigación por el hotel. No hay duda de que habrá nuevas sorpresas.