Lactantes a los 30

«Amamantar» a la pareja es, según los expertos, una forma más de disfrutar del sexo. Sin embargo, cuando se convierte en el único elemento que les excita se denomina lactofilia, un trastorno de difícil pronóstico

Lactantes a los 30
Lactantes a los 30

Rose of Sharon aflojó un lado de la manta y desnudó su pecho. «Has de hacerlo», dijo. Se aproximó un poco y acercó la cabeza de él. «Así», dijo. «Así».
Fue la necesidad y la hambruna lo que John Steinbeck plasmó en «Las uvas de la ira» cuando un hombre a punto de morir de inanición era amamantado por la joven.


Hoy, el leitmotiv es el placer. Y lo es para un número nada desdeñable de hombres. De hecho, existen estudios donde queda patente que la lactancia erótica existe y se practica. Publicado en la edición dominical del diario londinense «The Times» un trabajo en el que participaron cerca de 2.000 varones, concluyó que un tercio de padres había «degustado» la leche materna de su pareja. Ellos lo alegaron como una «necesidad emocional».
Si se tiene en cuenta que los senos, especialmente los pezones, son una zona erógena, el hecho de fantasear, de experimentar una lactancia amatoria no tendría por qué despertar gestos de perplejidad o aversión.


El psicólogo y director del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología, Francisco Cabello, explica que «es una práctica sexual más, siempre y cuando no sea exclusiva. Es decir, el problema se produce cuando la única fuente de satisfacción es ser amamantado». En ese caso, el término sería galactofilia o lactofilia. Y no debe confundirse, ya que en este último caso se trata de un trastorno grave. Una parafilia con un posible «origen traumático en el que existe una fijación por este acto debido a una patología de base. Se da más en personas con un carácter obsesivo, con un constreñimiento a la norma y para los que cambiar resultar difícil», aclara Cabello.

En sintonía
No obstante, es más frecuente que sean la curiosidad y las ganas de innovar en la cama las que propicien este «aperitivo». Por su parte, Antonio Casaubón, presidente de la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología, aclara que «ciertas mujeres tienen una sensibilidad especial en esta zona y pueden llegar al orgasmo al succionarle los pezones».
De hecho, algunos trabajos han mostrado que la mitad de las féminas encuentra erótica la lactancia materna. Por lo que «dentro del juego erótico no es una mala práctica, sino un elemento más del encuentro sexual», matiza Casaubón. «Los límites de lo que es "normal"en sexualidad son muy flexibles. Si es algo de mutuo acuerdo, con respeto y de forma responsable, no tiene que ser un problema», añade.


Pero, ¿ qué ocurre cuando ella no ha tenido hijos o no está en periodo de lactar? ¿Cómo hacerlo entonces? No es sencillo, pero algunas parejas recurren a la lactancia inducida, succionando los pezones varias veces al día y masajeando los senos para obtener leche. Y hay quienes, una vez consegudia la hazaña, se sumergen en la red e intercambian experiencias en blogs específicos sobre el tema. Así, se pueden leer comentarios sobre cómo les «fascina ver a otras mujeres amamantando» y, que lo que más les gusta «es sentir a mi hombre prendado de mis pechos y satisfaciendo su necesidad de mamar» (...).
Sin embargo, todavía son muchos los que acuden a la consulta avergonzados. «He visto casos en los que los pacientes lo han descrito con culpa: "Cuando mi pareja amamantaba me excitaba y a ella le disgustaba"», concluye Cabello.