Una carga policial acaba con el desafío «borroko» de homenajear a Riera

Los Mossos disolvieron con contundencia a los manifestantes en una plaza del barrio de Gràcia repleta de familias

Momento en que los Mossos d¿Esquadra disuelven la marcha de los                           radicales en la plaza de la Vila del barrio barcelonés de Gràcia
Momento en que los Mossos d¿Esquadra disuelven la marcha de los radicales en la plaza de la Vila del barrio barcelonés de Gràcia

Las fiestas del barrio barcelonés de Gràcia derivaron ayer en un órdago de un grupo de radicales de la izquierda independentista a la decisión de la Audiencia Nacional de prohibir el acto de homenaje a Laura Riera, condenada a nueve años de cárcel por colaboración con ETA. Los Mossos acordonaron completamente la plaza del Raspall, donde estaba convocado el acto. Pero, pese a la prohibición de la Audiencia Nacional, los radicales intentaron leer un manifiesto de apoyo a Riera, por lo que los agentes se llevaron a varios radicales para identificarles. Uno de estos fue detenido por incumplir la prohibición del homenaje a la colaboradora de ETA, informó la consejería de Interior.
 
Posteriormente y con mucha tensión en las estrechas calles del barrio, algo más de un centenar de antisistema se agruparon en una calle vecina al grito de «Laura Riera, bienvenida» y mostraron carteles de «Audiencia Nacional disolución». Los Mossos reaccionaron cuando la improvisada manifestación se acercaba a la plaza de la Vila, que alberga la sede del distrito, en la que se celebraba una fiesta familiar con un «correfoc» infantil (un espectáculo pirotécnico con gente disfrazada de diablo). Los antidisturbios cargaron contra los antisistema y la manifestación derivó en una estampida que pasó por encima de los asistentes a la fiesta familiar. Algunos agentes empezaron a perseguir a los radicales sorteando terrazas de bares y carritos de coche. En apenas cinco minutos, la manifestación había sido disuelta y los radicales se escabulleron por las callejuelas del barrio. En su huída, volcaron algunos contenedores. Diversas fuentes apuntan a que hay tres detenidos más por provocar destrozos, pero la Guardia Urbana no confirmó este extremo. Por la mañana, Gràcia amaneció sin los carteles que anunciaban el homenaje de bienvenida, coincidiendo con la salida de la cárcel de Riera. Las fuerzas policiales ya habían acordonado la plaza horas antes del comienzo del acto. El homenaje a la colaboradora de ETA había sido prohibido por la Audiencia Nacional porque el magistrado Pablo Ruz consideró que supondría una exaltación del «currículo delictivo» de Riera y explicó que, con su prohibición, se pretendía evitar que se cometieran delitos relacionados con el enaltecimiento del terrorismo.

Laura Riera fue condenada por la Audiencia Nacional a nueve años de cárcel. La colaboradora de la banda terrorista, que trabajaba en el Ayuntamiento de Tarrassa, entró al menos en doce ocasiones, entre mayo y diciembre del año 2000, en la base de datos de la DGT para obtener las matrículas de varios objetivos de ETA, entre las que figuraba la del coche del concejal del PP asesinado Francisco Cano, y facilitárselas después al «comando Barcelona».


Las medias tintas del Ayuntamiento y la Generalitat
- Tras una semana de tira y afloja entre los radicales y la Audiencia Nacional, son muchas las voces que reclamaban una reacción de la Generalitat o del Ayuntamiento de Barcelona. La presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, criticó con dureza «la pasividad» de las administraciones ante el homenaje a la proetarra Laura Riera. De hecho, hasta ayer, la Generalitat se había mantenido al margen. Fue la titular de Justicia, Montserrat Tura, la encargada de hacerlo: «No creo que se merezca ningún homenaje, no sólo porque lo diga la Audiencia Nacional, sino por muchas otras cosas». El Ayuntamiento de Barcelona, por su parte, no retiró los carteles del homenaje a Riera hasta ayer mismo.