La inflexibilidad laboral hunde la competitividad española

La economía española es menos competitiva a nivel global que el año pasado. Nuestro país ha perdido 9 posiciones en el ranking internacional elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM) y cuya edición 2010-2011 se presentó ayer en Pekín.

España cae nueve puestos en la lista de países más competitivos
España cae nueve puestos en la lista de países más competitivos

Hemos pasado del número 33 al 42, siendo superados por naciones como Polonia, Tailandia, Bahrein o Puerto Rico.
El informe asocia la caída con los problemas del mercado financiero, el poco acceso al crédito y el bajo nivel de sofisticación de nuestras empresas. Pero sobre todo, por «la falta de flexibilidad y las rígidas leyes laborales» que «desaniman la creación de empleo, una cuestión preocupante teniendo en cuenta las persistentes tasas de paro».
El texto llega a utilizar a España como ejemplo de países con un mercado laboral rígido que incrementa «de forma dramática» sus dificultades para salir de la crisis. E insiste: «Los mercados laborales deben disponer de la flexibilidad necesaria para que un trabajador cambie de una actividad económica a otra de forma rápida y con un bajo coste, y para permitir fluctuaciones salariales sin grandes perturbaciones sociales».
El informe compara en doce categorías las capacidades de cada país. España sale bien parada en algunas subclasificaciones como la referente a infraestructuras (puesto 14) o al tamaño del mercado interno (puesto 13). En otras, muchas de ellas relacionadas con el aparato burocrático, nos perdemos en los últimos puestos, como en la que valora el peso de la regulación pública (110), la deuda pública (121) o el mal uso del dinero público (101).
También resultan preocupantes las «notas» del panorama educativo, ya que si bien la media sube mucho por el índice de escolarización y por la cantidad de estudiantes que tienen acceso a enseñanza Secundaria y universitaria, la calidad de los estudios nos arrastra a abismos africanos. Ocupamos el puesto número 107 en calidad educativa general, con un vergonzoso puesto 114 en cuanto a enseñanza científica. En resumidas cuentas, nuestro sistema educativo acoge a todos, pero a cambio de un nivel muy bajo.
El capítulo dedicado a España viene acompañado con una clasificación de los principales problemas a la hora de hacer negocios. En primer lugar se destaca la falta de acceso al crédito y financiación (23,4%), seguido por las leyes laborales (21,6%), la ineficacia de la burocracia (15,9%), la falta de mano de obra cualificada (8,6%) y los altos impuestos (8,6%).
El país más competitivo es Suiza por segundo año consecutivo, seguida de Suecia, Singapur, EE UU, Alemania y Japón. Crecen los países en desarrollo y en particular las potencias emergentes asiáticas. De las economías grandes, China es la única que avanza, subiendo dos puestos, hasta el 27, y liderando la evolución de los países en vías de desarrollo.


Adelantados por Túnez, Omán o Chipre
- Además de estar bastante alejados de los puestos de cabeza y haber retrocedido nueve posiciones respecto de la clasificación del año pasado, son varios los países –mucho menos desarrollados que España– los que nos han adelantado en el ranking global, donde nuestro país se sitúa este año al mismo nivel que Puerto Rico.
- Si bien España ocupaba en el anterior ranking el puesto 33, la caída de nuestro país hasta el puesto 42 ha propiciado que países como Túnez, Omán, Estonia, Bahrein, Tailandia o Chipre nos hayan sobrepasado en cuanto a competitividad global.
- Los malos resultados de España en esta edición del índice de competitividad global han provocado que países como Barbados, Indonesia, Lituania o Montenegro estén a punto de rebasar a España en el ranking. Las carencias en el sistema educativo –tanto en la educación primaria como en la superior– y los desequilibrios macroeconómicos son otros factores que han contribuido a esta mala situación.