África

Un vergel entre la cárcel un polígono industrial y la R-2

El Ayuntamiento de Meco y los propietarios de la parcela negocian su traslado para preservar la laguna

La nueva laguna de Meco se ha convertido en lugar de concentración de unas mil gaviotas este invierno
La nueva laguna de Meco se ha convertido en lugar de concentración de unas mil gaviotas este invierno

MADRID- El espacio que queda entre la cárcel de Alcalá-Meco, el centro logístico de la multinacional Inditex, en un polígono industrial, y la R-2, al sur de la localidad de Meco, se ha convertido desde 2008 en un auténtico vergel habitado por diez especies distintas de patos entre otros tipos de animales, algunos únicos en la región.

El desarrollo industrial de la parcela ha dado lugar, paradójicamente, a un humedal que alberga 130 tipos diferentes de aves entre otras especies de fauna y flora. Una gran charca de 30 hectáreas y una profundidad de entre 40 y 150 centímetros en el que ya tienen parada fija especies que ahora están pasando el invierno en África, pero que volverán en primavera para criar en Meco, con los camiones del polígono y los muros de la prisión como paisaje de fondo.

La extracción de grava de una parcela industrial para construir la R-2 dejó al descubierto la segunda terraza del río Henares. Durante estos trabajos se alcanzó el nivel freático del terreno y aguas subterráneas y de lluvia se mezclaron creando una charca en un terreno que antaño sirvió para el cultivo de cereales. A partir del invierno de 2008 en esta tierra fértil comenzaron a crecer flores típicas de ribera. De ahí a la aparición de aves marismeñas pasaron muy pocos meses.

El caso de Meco no es extraño. Juan Luis Aguirre, el director de la Cátedra de Medio Ambiente de la Fundación General de la Universidad de Alcalá, que estudia la evolución de esta charca, explicó esta misma semana que hay lagunas más pequeñas en Arganda y Azuqueca de Henares (Guadalajara). Sin embargo, apuntó, la particularidad de este humedal, muy cercano a la ciudad de Madrid, es precisamente que es menos profundo que los anteriores y ha conseguido albergar especies de aves migratorias que antes no hacían parada en la región.


Especies en extinción
Además de liebres, culebras o corzos, cuya presencia garantizaría la supervivencia de este nuevo ecosistema, los estudiosos de la laguna han encontrado en las «Tablas de Meco» han encontrado, por ejemplo, 22 ejemplares de fumarel cariblanco, que nunca había criado en la Comunidad de Madrid y han anotado la recuperación de otras especies, como la gaviota reidora, que ha vuelto poner sus huevos en tierras madrileñas después de años sin hacerlo. Además, en este nuevo humedal del Henares conviven raras aves europeas como el alcaraván con otras mucho más comunes en estas latitudes como la cigüeña blanca o la garza real que han encontrado en el charco los gusanos y anfibios necesarios para considerar Meco como el lugar más propicio para construir sus nidos.

De los más de cien tipos de aves que habitan este humedal, 40 cuentan con algún tipo de protección o están amenazados.

A pesar de todo esto la charca se enfrenta ahora a dos problemas. Hace dos años el Ayuntamiento de Meco aprobó su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en cuyos planos la parcela que ocupa la especial laguna es de tipo industrial. Además, de no tener los cuidados adecuados, una época de sequía podría acabar enseguida con el humedal, explicó un portavoz del Consistorio que dirige el «popular» Pedro Luis Sanz y que se está dejando asesorar por los especialistas de la Universidad de Alcalá.

Ambos problemas podrían resolverse de un plumazo con una solución que no está libre de complicaciones. Desde la Cátedra de Medio Ambiente de Alcalá han propuesto a Arpegio, la entidad pública de la Comunidad de Madrid que cuenta con la titularidad del terreno, un traslado de la laguna a una parcela cercana. «Se trataría de desplazarlo unos cien metros, a un área más pequeña en la que puedan permanecer las especies», indicaron fuentes municipales.

La posible parcela de destino está calificada como zona verde lo que permitiría la permanencia del humedal en Meco de forma duradera y sin provocar daños económicos tanto al dueño de la parcela como al Ayuntamiento que tendría que modificar su PGOU. Al parecer esta solución convence a todas las partes que ahora, según las mismas fuentes, estudian cuál es la mejor fecha para llevar a cabo la mudanza. Los vecinos de Meco no quieren perder su humedal «industrial». La localidad ya cuenta con parcelas en la Cañada Real Galiana y es Zona Zepa, de especial protección medioambiental.