El «beso envenenado» de Ryanair

Ryanair, la compañía de bajo coste que revolucionó el mercado de las aerolíneas con sus precios imbatibles, en un principio, y en cuyos aviones suena una sirena cada vez que llegan antes de la hora fijada a sus destinos, puede poner en jaque al aeropuerto de San Pablo, según denuncia la patronal turística de Sevilla.

La compañía irlandesa tiene una importante base en Sevilla
La compañía irlandesa tiene una importante base en Sevilla

La «técnica» usada, por la que en un principio ha sido la empresa que ha dado un empujón a la llegada de viajeros al aeródromo de San Pablo, es sencilla. Mediante el abaratamiento de los billetes, acaba con la competencia de otras aerolíneas, incluidas las denominadas «Low cost», y termina haciéndose con el monopolio de los vuelos para, finalmente, poner en jaque a las autoridades responsables de los aeropuertos bajo la amenaza de suspender su actividad a cambio de jugosas subvenciones. El caso más reciente se ha vivido esta misma semana en Girona, donde la empresa irlandesa ya anunció que reducirá 21 de sus rutas al no conseguir de la Generalitat de Cataluña los 15 millones de euros por cada tres de pasajeros anuales que pidió. Su marcha afecta a mil trabajadores y a 1,3 millones de viajeros al año.

Esta situación no se ha dado en Sevilla, aunque la empresa del controvertido Michael O'Leavy ha tratado de buscar subvenciones durante los años 2002, 2004 y 2006. Siempre se le negaron y únicamente se le facilitó su estancia en el aeropuerto como al resto de las compañías que allí lo hacen. Pese a ello, y teniendo en cuenta las cifras de viajeros que llegan a Sevilla en los aviones del arpa, el sector turístico ve con preocupación cómo se cierra el círculo en beneficio de Ryanair.
En la actualidad, en San Pablo operan Air Berlín, Air Europa, Brussels Airlines, Air Nostrum, Transavia, British Airways, Vueling, Iberia, Andalus Líneas Aéreas, Málev, Pluna, Royal Air Maroc, Mexicana de Aviación, Spanair, TAP Portugal, SAS, TUIfly y XL Airways France, además de la citada Ryanair. Pese a lo abultado de la lista, la compañía irlandesa, debido al establecimiento de una base en Sevilla, se ha posicionado ya como la segunda que más personas transporta con 1.046.987 pasajeros por detrás de Vueling, que a comienzos de año le sacaba 300.000. Las previsiones son a la baja para el resto de compañías y se espera que de los cinco millones de personas que pasarán a lo largo de este año por aeropuerto, una gran parte sea en los aviones de O'Leary.

La situación de «cierre de operaciones» la han vivido ya aeródromos como los de Reus (Tarragona) o Manises (Valencia), y en Zaragoza, ya ha cancelado los vuelos a partir del mes de noviembre tras congelar el Ayuntamiento los últimos cuatro meses de la subvención pactada para 2011. Se trata de 1,2 millones de euros tras siete años recibiendo ayudas con las que se ha embolsado más de 38 millones de euros. Las agencias de viajes advierten de que esta situación se puede dar aquí, pues como ya sucede en el Prat, esta compañía presiona para tener más horas de pista en detrimento del resto de aerolíneas, que al final pueden acabar marchándose.

Según Antonio Távora, presidente de la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas, a esta realidad, en la que «Sevilla se puede quedar aislada», se suma el tipo de viajeros que vienen en los vuelos de Ryanair, que no revierten directamente en la ciudad, ya que se trata de «turistas que viajan y vienen con la mentalidad del ‘bajo coste', que se traduce en no gastar dinero en la ciudad».


Los congresos no llegan en los vuelos baratos
La última lista publicada por el International Congress and Convention Association coloca a Sevilla en el puesto 196 a nivel mundial como sede acogedora de este tipo de eventos, por detrás de Barcelona, Madrid y Valencia, que ocupan los puestos 2, 5 y 22, respectivamente. Esta posición se retrasó 99 «casillas» respecto al lugar que ocupó en el año 2009 y una de las causas es que este tipo de viajeros no quieren viajar en compañías de bajo coste, que son las que copan la mayoría de los vuelos en Sevilla. En cifras, el gasto de un congresista multiplica por cuatro el de un turista «low cost» y revierte trabajo a 25 o 30 proveedores de la ciudad, mientras que el otro tipo sólo mueve a uno.