Resurrección de Tejela a la verónica

- Las Ventas (Madrid). Novena de San Isidro. Se lidiaron toros de Torrestrella, bien presentados, ligeros de peso, variados de capa. Noble, manejable sin descolgar y con poco gas el 1º; bueno el 2º; 3º y 4º, manejables pero sin fondo; el 5º, deslucido; y el 6º, con movilidad aunque se acostaba. Lleno. La Infanta Doña Elena presenció los toros desde el Palco Real.- Juan Bautista, de gris plomo y oro, estocada baja (silencio); estocada desprendida, dos descabellos (silencio).- Matías Tejela, de teja y oro, buena estocada, aviso (vuelta al ruedo); metisaca, estocada tendida, dos descabellos (silencio).- El Payo, de azul y oro, dos pinchazos, estocada que hace guardia, seis descabellos (algunos pitos); pinchazo, estocada (pitos).

Nos mojamos/calamos aún antes de dar comienzo el festejo. Granizo incluido en pleno mes de mayo y en el corazón de Madrid. Los toreros tiraron para adelante y el público también. Lleno en los tendidos. «No hay billetes» de paraguas y chubasqueros. La recompensa vino antes de lo que acostumbra esta plaza de sueños y desvelos. El segundo. Precioso toro, como casi toda la corrida de Torrestrella, ligera de peso, variada de capa, enseñando las puntas y bonita de estampa. Y falta de casta, con mejores principios que finales.

La joya de la corona fue el segundo, que cantó de salida lo que tenía dentro. Pero el milagro nunca se obra solo. Matías Tejela, reconvertido, ilusionante, desbordado por dar la cara, pisó el ruedo para darnos un recital de toreo a la verónica. Inmenso. Las manos muy bajas, dando el medio pecho al toro, tirando de cadera para arrebatarse en el desenlace del lance, y un temple, una lentitud en el ritmo que incendió la plaza en segundos. Otros necesitamos después para digerir lo que había sido toreo bueno. Caro. Siguió ahí, apretando esa tecla que le había permitido ponerse en contacto directo con el público: llevó al toro al caballo bonito y más todavía el remate. Y el quite por chicuelinas entre puyazo y puyazo le quedó perfecto. Luciano Briceño cogió bien al toro, sobre todo en el segundo envite, cortito y en lo alto. Matías, tras brindar a la Infanta Doña Elena que nos acompañaba una tarde más, esperó en el centro. Sabía lo que había: Torrestrella para disfrutar. Un pase cambiado por la espalda y ese toro que baja revoluciones, que reduce la embestida para convertirse en pura miel. Era faena «made in Madrid», de las que con veinte muletazos el lío entra de lleno en la memoria histórica de la plaza. Sacó Tejela algunos pases buenos, por naturales, su más estética versión y el toro fue perdiendo ímpetu. Alargó el madrileño: aguantó en cercanías y brilló, eso sí, en las bernadinas finales antes de cobrarse una estocada soberbia. Sobresaliente comienzo, notable final; intermedio nebuloso. Cosas buenas aunque sin llegar a cuajar. Se le pidió el trofeo. El conjunto lo merecía. Y el presidente la negó. La bronca se oyó desde el Bernabéu.

Peor fue la cosa cuando la pitada recayó en un Payo alejado de la versión española que nos había llegado del torero mexicano. No quiso ni pudo plantarle cara al tercero, manejable y sin fondo, ni al sexto, que fue toro rematado, serio, con movilidad aunque se acostaba un poco. No estuvo. Se ausentó toda la tarde.

En el segundo habíamos visto lo mejor. Y lo último. La lluvia nos dio tregua, lo que ocurrió en el ruedo no. Tejela no volvió a destacar con el deslucido quinto, irregular en sus arrancadas, y Juan Bautista vio cómo su faena al cuarto transcurrió entre silencios. Se dejó el toro, sin violentar, pero irregular, sin fondo ni gracia. Tampoco rompió la cosa en la faena al primero, bajo la lluvia, intermitente también. Noble el animal, se desplazó sin llegar a descolgar el cuello y sin emocionar.

El capote de Tejela y ese toreo a la verónica lo tuvo todo. Sin más. Así somos capaces de resucitar en un segundo.

 

EL CARTEL DE HOY
Último San Isidro de El Fundi

El Fundi vuelve hoy a la Monumental de Las Ventas en el año de su retirada de los ruedos tras 25 años de alternativa. Lo hará con Uceda Leal y Rubén Pinar. La corrida de Peñajara anunciada no ha pasado el reconocimiento y puede ser sustituida por una de Salvador Guardiola.