Zoido año I: micropolítica y golpes de efecto

En un período marcado por la dificultad económica y dos citas electorales, el alcalde se ha centrado en los ajustes sin la posibilidad de grandes proyectos y con la exigencia de las expectativas generadas

Del primer año de la victoria electoral del alcalde del «talento, del empleo y de la luz y los taquígrafos», destaca la derogación del Plan Centro, la celebración de una final de la Davis –cuyos números aún se desconocen–, algunos rodajes, el mapping y una serie de recortes que han derivado en diferentes conflictos con los trabajadores municipales, salvados in extremis flexibilizando las propuestas. Entre medio, medidas que arrancaron con fuerza y que van flaqueando, como la norma «antigorrillas», y otras que mantienen el pulso, como la ordenanza contra la prostitución o la lucha contra los macrobotellones. Y decisiones iniciales de calado que no se deben menospreciar, como la reducción de cargos y salarios, la colocación de técnicos en puestos claves y la convicción de cerrar entes nacidos en época de bonanza para, básicamente, la colocación de personal.

El efecto Zoido, parece, se va deshinchando. Eso indicaron, al menos, los últimos comicios andaluces. Las expectativas eran tan altas que, en un contexto de necesidad acuciante como el actual, la ilusión se ha estancado en descreimiento. Del Zoido aclamado hace cerca de un año en el Corpus –aunque mantiene su gancho popular–, se ha pasado a un alcalde con diversos frentes abiertos entre los trabajadores municipales y, ahora, tras la dimisión de la directiva de Bami o el anuncio de construir un aparcamiento en la Alameda, con las asociaciones de vecinos.

Mención aparte merece el conflicto con la Junta, derivado de apostar todo a una carta que resultó perdedora –aunque lograra una histórica victoria en las autonómicas– llamada Javier Arenas. Las citas electorales para el sillón de La Moncloa y de San Telmo han marcado en gran medida los once meses de Zoido en el poder. Según el PSOE, el 90% de las mociones que el PP lleva a Pleno supone una confrontación con la Junta. El metro o la Ciudad de la Justicia, que ni están ni se les espera, son el precio que pagará Sevilla.

El pretérito pluscuamperfecto de los 20 concejales ha dado paso a un continuo condicional de subjuntivo en la política local. «Haría», si la Junta dejase y si el anterior Gobierno no hubiera dejado las arcas tan mal. «No se ha podido hacer más», admitió Zoido. La teoría de «la herencia maldita». Aunque, tras ver las cuentas y conocida la deuda de otros consistorios, cabe decir que, sin ser una gestión en lo económico para aplaudir y tocar las palmas, tampoco quedaron balances tan negros como los de ciudades de similar enjundia que Sevilla. «Azul oscuro casi negro», como mucho.

El reto del alcalde era que la ciudad funcione «como un reloj». En este año, Zoido ha visto que la teoría es más sencilla que la práctica, más aún con 700 millones de deuda. Uno de los principales objetivos del regidor era que los proveedores cobraran en tiempo y forma una deuda de unos 52 millones. El alcalde optó por acogerse al plan estatal, que conlleva un control exhaustivo de las cuentas por parte del Estado. Previamente, destaca la reducción de 21 a siete áreas de Gobierno y la rebaja de sueldos del personal directivo.

El Plan Centro murió sin alternativa, por más que se anunciara, y con el fiasco de la comisión de investigación. Los policías han sustituido a las cámaras. El centro no se ha colapsado, la doble fila ha mejorado y la ampliación del recorrido de Tussam ha motivado un aumento de los viajeros. La «herencia maldita» de Movilidad eran los aparcamientos enquistados. Tras varios estudios judiciales y técnicos, el Ayuntamiento ha optado por rescatar la concesión y, así, poder devolver la fianza a los vecinos y continuar con la construcción de los parkings que sean posibles. Aparte de los programados por el anterior Gobierno, Zoido ha anunciado la intención de construir uno en la Alameda –algo que la Junta no ve con buenos ojos– y en San Martín de Porres, donde también habrá choque con la Junta por la coincidencia con el metro. De momento, son sólo anuncios que pertenecen «al mundo de las ideas», según expresión del edil de Movilidad. La revisión del sentido único en Luis Montoto es otro de los puntos que el Consistorio ha abordado en los últimos meses. Sobre el dragado del río, no se han producido novedades. El Ayuntamiento sí ha apostado por el turismo de cruceros y la zona franca.

La viabilidad real del Presupuesto de 2012 depende de la venta de la Gavidia. La operación resultaba urgente para poder afrontar el año con garantías y con inversiones sin tener que tirar de más créditos. Con la Gavidia, el Ayuntamiento también ha encontrado la oposición de la Junta, a la hora de modificar el PGOU para el cambio de usos. La antigua fábrica de Altadis, el viejo mercado de la Puerta de la Carne y la estación de Cádiz también esperan soluciones. Aparte, Tablada y el conflicto con Ikea –asuntos que Zoido dijo que arreglaría en poco más de diez minutos o en 15 días– son otros de los puntos álgidos del primer año del alcalde. El Gobierno local ha centrado sus esfuerzos en salvar el acuerdo con la multinacional sueca, arañando fondos de remanentes para la construcción de parte de la SE-35 para «posibilitar el empleo».

La postura del Ayuntamiento respecto a la Torre Pelli no ha destacado por su consistencia. El Consistorio arrancó pidiendo todos los informes, planteó una paralización cuya indemnización no podía acometer y pasó a un posicionamiento ambiguo. El delegado de Movilidad ya habla de preparar un plan de accesos. La declaración de Patrimonio de la Humanidad sigue en juego.
La finalización del nuevo Palacio de Exposiciones y Congresos –una obra criticada hasta por el Consejo Consultivo– debe estar este año. La (carísima) ampliación, con su sobrecoste, finalmente, pese a las reticencias iniciales, ha tenido que ser sufragada, como el sobrecoste de «las setas». Sigue pendiente el impulso al pabellón del Mundo Básket. Se han alcanzado acuerdos con el gremio del taxi, la Policía Local, Tussam o los cocheros de caballos. El Ayuntamiento tiene la intención de aplicar los ajustes en Emasesa y Emvisesa. Asimismo, se ha firmado un acuerdo de externalización para el cuidado de las zonas verdes. A falta de grandes proyectos, la micropolítica y los golpes de efecto –la restauración de Santa Catalina o el nombramiento de Felipe González como Hijo Predilecto– para tapar determinados errores de comunicación –la Operación Talento– son la marca de la casa.