«Siberia Monamour» una merecida Luna de Valencia

La 26 edición del Festival Cinema Jove, que ayer concluyó, ha acertado de lleno con el único premio que otorga, la Luna de Valencia, dotado con 30.000 euros. Lo ganó la rusa «Siberia. Monamour», de Slava Ross.

Imagen de «Siberia. Monamour»
Imagen de «Siberia. Monamour»

Con sólo ocho cintas a concurso en la Sección Oficial, no hubo color respecto a las otras siete: su superioridad fue abrumadora. Al margen de la escasa competencia, se trata de una magnífica película, merecedora de premios en cualquier festival, y también de ser estrenada en nuestro país, donde la cartelera está tan abarrotada de estupideces.

El filme de Ross aborda muy bien a diversos personajes y diferentes elementos para pensar en un ambiente pobre, Siberia, hacia el final del otoño. Como el niño que vive con su abuelo añorando al padre que prometió volver. O el abuelo, que no entiende el cariño que el niño le profesa a un perro perdido. En esta Siberia hay manadas de perros hambrientos, merodeadores sin piedad y envidias. Un todo inteligentemente tramado y desarrollado en una hermosa película.

Lo absurdo de Cinema Jove es la atención que presta al cortometraje, con varios premios, incluido uno al mejor sonido. Es una locura: si le interesa más este formato, que se especialice. Hay muchos certámenes dedicados a cortometrajes, y son totalmente inútiles: ni se estrenan ni pasan por televisión. En éste, el desnivel es tremendo en todos los sentidos: tiene sólo ocho largos a concurso, pero hay una apotesosis del corto. También resulta curiosa la atención que presta a las nuevas tecnologías y que implica aceptar hasta filmes grabados con teléfonos móviles. Aunque el problema no es de las máquinas: lo malo es la utilización de aparatos punteros sin tener ni idea de lo que es una película.