En estado vegetativo pero conscientes

Hallazgos recientes de científicos españoles demuestran que estos pacientes pueden reaccionar a estímulos

Madrid- El estado vegetativo es un paso más allá del estado de coma. Como dicen los expertos, podríamos hablar de un coma crónico. Sólo funcionan su corazón y su aparato respiratorio. «Un paciente que ha entrado en estado de coma, de mayor o menor profundidad, podría responder a estímulos sonoros, táctiles y dolorosos. Sin embargo, cuando el paciente entra en estado vegetativo no muestra ningún signo evidente de conciencia ante estímulos externos», explica Carlos Tejero, vocal de la Sociedad España de Neurología. Ahora bien: ¿y si las personas en estado vegetal fueran conscientes de lo que se les dice e incluso de entender las órdenes que les damos? Estas son algunas de las prometedoras conclusiones de la neuropsicóloga Davinia Fernández Espejo, de la Universidad de Toronto (Canadá), y que han sido presentadas en el XVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Neurocirugía que se celebra en Las Palmas de Gran Canaria. Una serie de trabajos que comenzaron en 2006 y continúan en proceso.

Técnicas de neuroimagen
Esta doctora española, que cursa la beca postdoctoral en Canadá y que ha desarrollado sus experimentos también en España, Bélgica y EE UU, explica cómo se han servido de avances tecnológicos como la Resonancia Magnética Funcional, así como otras técnicas de neuroimagen que permiten medir la actividad cerebral de aquellos pacientes en estado vegetal. «Cuando les hemos presentado algunos estímulos, su cerebro ha respondido igual que el nuestro», dice Fernández.

¿Cuáles eran esos estímulos? Escuchar una frase tan sencilla como «me gusta ir a la playa cuando hace sol» seguida de un ruido similar al de un dial de radio, alternando ambos estímulos durante varios minutos. En ese momento se activaron sus áreas del sonido, como el lóbulo temporal, y del lenguaje, como las áreas de Wernicke o de Broca.

Es más: según la experta, también se activan las áreas del movimiento, pese a que para ellos la movilidad es inalcanzable. «Levanta un brazo» es una orden que son incapaces de cumplir. «Sin embargo, al escucharla, hay pacientes cuyas áreas cerebrales encargadas del movimiento», como el córtex motor primario, «se activan». Así, si bien el paciente no puede acatar una orden, el cerebro sí parece entenderlas. Este hallazgo les valió el pasado año figurar en la prestigiosa revista «Lancet».

Mientras, la sensación del dolor tampoco fue ajena a estos pacientes. «Cuando les hemos realizado pequeñas descargas eléctricas a estos pacientes, la respuesta cerebral ha confirmado que sufren dolor», dice Fernández. No en vano, se le ha administrado a algunos de ellos anestésicos para evitar el sufrimiento.

Todas estas conclusiones invitan al optimismo. «Si estos hallazgos los combinamos con otros estudios sobre la preservación del tejido cerebral, podemos saber las posibilidades que tiene el paciente de recuperarse», asegura la doctora. E incluso posibilitar su recuperación, gracias a la técnica de la imagen por sensor de difusión.

Los fármacos, insuficientes
«La sustancia blanca son los axiones que conectan unas áreas del cerebro con otras, de manera que si dos áreas importantes dejan de hablar entre ellas, el cerebro perdería la función», explica la neuropsicóloga. Así, con esta técnica, «se podría reconstruir la conexión entre las áreas y ver si es suficiente para que el paciente se recupere». Cierto es que existen tratamientos farmacológicos para mejorar el estado de los enfermos, pero con resultados «insuficientes».

Todavía hoy se desconocen muchas de las causas de por qué un paciente cae en estado vegetativo. Algo que se nota en «los escasos tratamientos eficaces para revertir el estado de este tipo de pacientes». Las investigaciones del equipo de Fernández apuntan a que este estado nacería en el tálamo. O, por lo menos, sería una de las zonas detonantes. «Todos los estímulos –auditivos, visuales...– entran por el tálamo y penetran posteriormente en la corteza cerebral. Tiene funciones para regular el estado de alerta –estar despierto, dormido...–. Y también posee funciones motoras y cognitivas. Participa prácticamente en todo».

«Nuestro cerebro está conectado con la médula espinal gracias al tronco encefálico», explica el neurólogo Carlos Tejero. «Allí, las neuronas están distribuidas en la llamada formación reticular activadora: dichas neuronas están activadas y la corteza cerebral está en funcionamiento», añade.

Estabilizado
Por ello, el coma podría surgir por dos motivos: una presión excesiva en la corteza cerebral o un daño en el tronco encefálico, lesiones que «la mayoría de las veces surgen por un ictus». Un coma que puede ser menor o profundo. El estado vegetativo surgiría posteriormente, «cuando la lesión no progresa y se estabiliza. Pero el tronco encefálico está desconectado del cerebro».

Aparte del debate científico, el estado de consciencia en un estado vegetativo da lugar también a discusiones éticas. Y, sobre todo, complicadas. «La normativa de las últimas guías jurídicas y éticas, que datan de 2003, debe ser revisada y actualizada», asegura Fernández. ¿El motivo? El hecho de que se pueda obtener respuestas de estos pacientes y, sobre todo, de que sean capaces de experimentar emociones.

«La cuestión es muy delicada», opina Tejero. «La familia puede tener su opinión, pero el médico puede tener otra», añade. Y es que, al final, «lo que nos queda es atenernos a la Ley pese a las opiniones personales que cada uno podamos tener». Pero sobre todo, y ante posibles conflictos entre familia y médico, «lo que tenemos que hacer es tener en cuenta la opinión del paciente, según lo haya señalado en el registro de voluntades anticipadas».


Marina Rodríguez / En coma por un derrame desde el 22 de marzo
«Ha movido una mano, pero ¿quién sabe si despertará?»
El caso de Marina Rodríguez, una joven de 25 años de Atarfe (Granada), es una de esas situaciones que ninguna familia querría vivir. La joven lleva en coma desde el pasado 22 de marzo y está ingresada en un hospital británico. Trabajaba como auxiliar de conversación en Romford, cuando sufrió un derrame cerebral que la dejó en coma. En 2002 sobrevivió milagrosamente a un accidente en una atracción de feria de la que salió disparada. Tuvo numerosos traumatismos y desde entonces padecía de dolores de cabeza. La madre, en paro, se trasladó hasta Romford para cuidar a su hija, cuyo traslado a España costaría 20.000 euros. Se ha puesto en marcha una campaña de ayuda. «Ha movido una mano pero, ¿quién sabe si despertará?», manifestó un familiar.
Rocío Ruiz/Madrid


La delgada línea entre la vida y la muerte
EUTANASIA PARA ELUANA TRAS 17 AÑOS EN COMA
En 1992, cuando tenía 21 años, la italiana Eluana Englaro (en la imagen) sufrió un accidente de tráfico que la dejó en estado vegetativo. Tras 12 años de batalla legal iniciada por su padre, en 2009 los médicos retiran la alimentación a Eluana, que muere tres días después de deshidratación.
LA VOZ DEL FUTBOLISTA DEL PIERO OBRÓ EL MILAGRO
El pasado mes de febrero, Giada, una niña italiana de 12 años que llevaba quince días en estado de coma, despertó tras escuchar las palabras de su ídolo, el futbolista Alessandro Del Piero. La familia de Giada pidió ayuda al jugador de la Juventus de Turín, que grabó un video de ánimo para la niña.
VUELTA A LA VIDA 23 AÑOS DESPUÉS
Rom Houben (en la imagen) sufrió un accidente de coche cuando tenía 20 años. Durante 23 años los médicos creyeron que estaba en coma, hasta que Rom empezó a comunicarse mediante un dispositivo conectado a un ordenador. «Soñé que me iba. Grité, pero no había nada que escuchar», dijo.
CUANDO LA ACTIVIDAD CEREBRAL ES UN LENGUAJE
Tras dos años en coma y otros cinco en estado vegetativo, un experimento de las Universidades de Cambridge y de Lieja reveló un hallazgo estremecedor: el paciente, un ciudadano belga de 29 años, respondió a cinco preguntas biográficas de sí o no mediante el cambio de su actividad cerebral.