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Lucha de clases

El Real Madrid visita al Hércules, que ayer no pudo entrenarse por no tener luz ni agua. Mourinho no reserva a nadie. El técnico local: «Vamos a ganar y no estoy loco»

Esteban Vigo y José Mourinho se medirán hoy en el Rico Pérez
Esteban Vigo y José Mourinho se medirán hoy en el Rico Pérez

MADRID-Arriba y abajo, como la mítica serie británica que reflejaba dos submundos en las plantas de una misma casa: los señores, sobre suelo, y los sirvientes, en el sótano. El partido entre el Hércules y el Real Madrid en el Rico Pérez de Alicante refleja a la perfección la diferencia entre los clubes ricos y pobres de la competición; la clase alta y los que sólo luchan por sobrevivir. La Liga bipolar llevada hasta el extremo y que se refleja en unas diferencias abismales de presupuesto e instalaciones.
En contraposición a Valdebebas, una Ciudad Deportiva ejemplar arquitectónica y tecnológicamente elogiada y envidiada en el mundo entero, el Hércules cuenta con las instalaciones de Foncalent. El Santiago Bernabéu y la modestia del Rico Pérez. Al estadio herculano acudieron ayer los jugadores de Esteban Vigo para entrenarse a puerta cerrada. Se encontraron con que no había agua para ducharse. Una avería provocada por la rotura de una bomba el pasado miércoles les obligóa trasladarse a Foncalent («Fuente caliente», en castellano), pero allí, en las casetas prefabricadas donde se cambia la plantilla, tampoco había agua ni luz. La avería en este caso era de un generador. El cuadro técnico y los jugadores se plantaron y decidieron que volverían a entrenarse al estadio por la tarde. Lo hicieron a puerta cerrada, la única coincidencia con su rival de hoy. Y eso después de recibir la promesa de su máximo accionista, Enrique Ortiz, de arreglar las instalaciones de Foncalent.
En lo deportivo, el Hércules se niega a ser tratado como un recién ascendido. Lo demostró en el Camp Nou (0-2) y ante el Sevilla (2-0), gestas por las que se le ha nombrado como el «matagigantes» de la competición, aunque no pudiera con el Valencia. La intención de los de Esteban Vigo es hacer lo mismo con el líder, invicto hasta ahora, el Real Madrid. «Vamos a ganar al Madrid y no estoy loco», ha asegurado el entrenador. Para ello, cuenta con la vuelta de David Trezeguet, tras dos partidos de sanción por su expulsión ante el Villarreal. El delantero francés, autor de cuatro goles (los dos de la victoria ante el Sevilla), la mitad de los de su equipo, ya sabe lo que es marcar al Madrid –lo hizo con la Juve– y, lo que es más, eliminarlo en la Liga de Campeones. Con esos antecedentes, es lógico que Trezeguet crea tanto en la victoria como su técnico. Esteban Vigo no podrá contar con Drenthe, pues una cláusula de su contrato se lo impide a menos que abone dos millones de euros. Y, aunque el holandés ha «amenazado» con pagarlo de su bolsillo o con llamar a Florentino Pérez para pedírselo, a tenor del bocadillo que ayer se estaba almorzando parece que no va a cumplir lo dicho.
Mourinho no se ha fundamentado en el vídeo del partido Barça-Hércules para preparar el duelo. Para el portugués, este partido es mucho más importante que los que quedan del grupo de Liga de Campeones, ya que ahí sí pueden perder puntos. «Mou», como es su costumbre, no reservará a nadie y apostará por su once de gala.
Catorce años después, el Madrid regresa al Rico Pérez, donde nunca en su historia ha perdido. Lo hace con Benzema en la convocatoria, porque Mourinho no ha «castigado» a ninguno de los jugadores que el martes sólo pudieron empatar en Murcia. Hasta el francés ha sido exculpado y, aunque es obvio que no está dando el rendimiento esperado para el técnico «no está muerto» y seguirá «trabajando para intentar que mejore y pueda llegar a un nivel más de acuerdo con su potencial». Harto de que el delantero esté permanentemente en la picota, mandó un mensaje... No puso nombre, pero el referido era David Villa. «También otros equipos tienen jugadores que han costado tanto dinero y no hacen un gol a nadie y no se habla tanto», dijo «Mou», quien la puso la nota divertida a la jornada cuando se le preguntó qué le parecía se el nombrado noveno hombre más influyente del mundo. «Si no soy influyente en mi casa, en el mundo...», reía.


Resignación ante la fecha del clásico
Mourinho y Guardiola se pliegan a los designios televisivos sobre el clásico. No tienen «poder de decisión», como dijo el portugués. El técnico del Barça no cree que si el partido se disputa el lunes 29 el espectáculo se vea afectado: «No importa lo que yo diga. Las televisiones marcan el horario y jugaremos cuando nos digan. En otras Ligas no, pero aquí mandan los que pagan los derechos de televisión. Lo que sí digo es que también se juega una semifinal de ‘‘Champions'' un martes y no se desvirtúa la competición». Mourinho no ve un «drama» que se juegue el sábado y recordó: «Jugamos contra el Ajax en miércoles y el sábado, en San Sebastián. Jugamos en Málaga el sábado, llegamos a las tres de la mañana y el martes lo hicimos contra el Milan».