Erre que erre por Blanca Basiano

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Mariano Rajoy ya le dijo en su día a Rubalcaba que él no estaba dispuesto a entrar en riñas ni en broncas en campaña. Y que, ante la confrontación, él se iba a limitar a decir «buenos días, buenas tardes o buenas noches», dependiendo del momento del día en el que se lo encontrase. Todo un «mantra» que el candidato popular a las elecciones generales sigue y defiende a capa y espada en esta escalada electoral. Así que, por si a su oponente no le había quedado claro, Rajoy se lo volvió a recordar, ayer en León, y subrayó, con rotulador permanente, cuáles eran su máxima y su verdadero adversario. «A mí no me van a encontrar. Se han equivocado de enemigo. Mi enemigo son la crisis y el paro».

Pero los socialistas ni caso. A cinco jornadas, o si se prefiere a 120 horas, del «Día D», mientras Rajoy se esfuerza en sumar, Rubalcaba, con todos los elementos en su contra, prefiere seguir, erre que erre, enquistado en su lucha, centrado en sacar a los pocos dóberman que le quedan con el único fin de morder algunos votos. De ahí proviene su afán por sumar mítines, entonar canciones y recomponer su más que ajado noviazgo sindical.

A pesar de las continuas provocaciones, Rajoy no entra, ni tiene intención de entrar, al trapo. Sabe perfectamente que su objetivo va más allá y que está más que preparado para apuntalar el cambio.