Alemania busca presidente

Merkel comienza la ronda de contactos para elegir al sustituto de Wulff

La dimisión de Christian Wulff robó ayer protagonismo a los Carnavales y a la Berlinale en los medios de comunicación alemanes. Mientras la clase política inicia sus contactos para hallar al sucesor del presidente más joven (52 años) y breve de Alemania (19 meses), la Fiscalía de Hannover inició ayer un procedimiento penal en su contra por tráfico de influencias. «Con el fin de su inmunidad comienza automáticamente el procedimiento preliminar. Sobre los próximos pasos del proceso no vamos a decir más por el momento», explicó un portavoz. Entretanto, la Prensa hacía leña del árbol caído. «Die Welt» destacaba que «todo lo que se le reprocha a Wulff sucedió cuando era presidente regional y posiblemente hubiera sobrevivido al escándalo si desde el principio hubiese mostrado sus cartas, si hubiese reconocido la importancia de ese cúmulo de pequeñeces, si se hubiese declarado culpable como realmente es. Pero no lo hizo y falló como presidente». A las nueve de la mañana arrancó en la Cancillería una reunión entre los tres socios que forman la coalición de Gobierno de Angela Merkel para consensuar un candidato. Al encuentro, del que no se difundieron más detalles, acudieron la canciller, como líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Horst Seehofer, presidente de la Unión Social Cristiana (CSU), y Philipp Rosler, líder del Partido Liberal (FDP). Una vez que llegue a un acuerdo con sus aliados, Merkel tiene la intención de consensuar con la oposición el nombre del sucesor de Wulff. Mientras, socialdemócratas y verdes advirtieron ayer de que no aceptarán a nadie que proceda de las filas de los tres partidos del Gobierno federal o sea un político en activo. De la lista de presidenciables, los que más suenan son la ministra de Trabajo, la conservadora Ursula von der Leyen; el presidente del Bundestag, el también democristiano Norbert Lammert; el pastor protestante y ex director del archivo de la Stasi, Joachim Gauck, que fue derrotado por Wulff en 2010; el obispo protestante Wolfgang Huber, o el ex ministro de Medio Ambiente Klaus Topfer, que, aunque conservador, es bien visto entre Los Verdes.
De las filas de la oposición de centro izquierda, tambien suenan el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, ministro de Asuntos Exteriores con Merkel, y el ex líder ecopacifista Joschka Fischer, que dirigió la diplomacia alemana con el ex canciller Gerhard Schröder. Según la Constitución alemana, la Asamblea Federal debe reunirse antes de un mes para elegir al nuevo jefe de Estado. Sea quien sea el elegido, existe el consenso de encontrar a alguien capaz de devolver a la institución el prestigio perdido en los últimos años. Pese a su escaso poder político, el presidente federal representa a Alemania en el exterior y suele ser visto como una especie de conciencia moral de la nación, ajeno a las guerras partidistas.