Los indignados retan al desalojo

Ayuntamiento y Generalitat preparaban ayer el desalojo, tras la negativa de los indignados a irse.

En la foto de la izquierda, un grupo de indignados permanece en su «campamento» en el que incluso se han construido cabañas en los árboles. Abajo, miembros de la limpieza iniciaron ayer sus labores de desalojo.
En la foto de la izquierda, un grupo de indignados permanece en su «campamento» en el que incluso se han construido cabañas en los árboles. Abajo, miembros de la limpieza iniciaron ayer sus labores de desalojo.

Barcelona- «Aquí estamos y aquí seguimos». Con estas palabras los indignados que siguen ocupando plaza Catalunya retaron ayer al desalojo forzado por parte de la Guardia Urbana y de los Mossos d' Esquadra para desmantelar su campamento. A pesar del acuerdo al que se llegó el martes por la noche, entre un policía mediador y los portavoces del movimiento, en el que se comprometieron a abandonar el recinto ayer por la mañana a cambio de mantener una carpa de información de forma indefinida, los indignados decidieron incumplir el pacto y seguir con su protesta.
A las 10.00 horas, tal y como se había acordado, tres camiones de limpieza se colocaron en el perímetro de la plaza para limpiar el recinto. Aunque los negociadores pactaron desmontar todas sus instalaciones, solamente unas tres carpas, entre ellas la de la comisión de comunicación, y una decena de tiendas de campaña abandonaron la zona entre reproches de sus compañeros. «Después de una larga asamblea hasta las cinco de la madrugada hemos decidido seguir en la plaza ya que el pacto es insuficiente», decía uno de los portavoces que representa a la cincuentena de personas que aún vive en el campamento.
«El ágora, el punto de información que se había pactado es demasiado pequeño, tenemos poco tiempo para desmontarlo todo y nuestra labor aquí aún no ha terminado», argumentaban los indignados. Por su parte, otros opinaban lo contrario. «Yo me quiero ir de una manera digna y creo que ahora es el momento ya que por primera vez se ha abierto una negociación con el Ayuntamineto», consideró Juanjo, uno de los portavoces, a nivel personal.
A primera hora de la tarde y ante un nuevo intento de diálogo, el mediador, un intendente de la Guardia Urbana del Eixample, les propuso que vieran el módulo donde se colocaría la zona de información antes de tomar una decisión. Sin embargo, los acampados rechazaron de nuevo el stand ofrecido por el Ayuntamiento para permanecer allí de forma permanente. «Levantar la acampada a cambio de un módulo es venderse muy barato», decía una jóven.
Tras una jornada marcada por tensas discusiones y largas asambleas de los acampados para tomar una decisión unánime, el plazo de negociación llegó por la noche a su fin. A la espera de una inminente intervención policial para el desalojo, el conseller de Interior, Felip Puig, avisó que, «si no hay acuerdo, la policía liberará la plaza Catalunya tarde o temprano». Sin concretar cuándo se iba a producir el desalojo, Puig aseguró que el proceso para desmantelar el campamento se tiene que hacer «con toda la educación, prudencia, incitándoles al diálogo e intentando que entren en razón».

«Ya no son los del 15M»
«Creo que el propio movimiento de indinados ya ha dicho que no se ven representados por la gente que en estos momentos ocupa la plaza», recordó Puig, quien aseguró que los que quieren seguir instalados «ya no son los auténticos del 15 de mayo».
Entre las personas que siguen allí instaladas se encuentran jóvenes okupas, antisistemas e indigentes. «Algunos son de los clubes que, de vez en cuando, hemos encontrado en otro tipo de situaciones como en manifestaciones sindicales y laborales, intentando transgredir la convivencia, o en celebraciones deportivas, ocupando patrimonio colectivo», aseguró Puig.


Como la oficina de turismo
Los indignados rechazaron ayer la carpa que les ofrecía el Ayuntamiento de cuatro metros de largo por dos de ancho para ubicar el ágora, un espacio para dar información sobre su movimiento. A pesar de que la administración les cedió ese espacio de forma permanente en plaza Catalunya, los indigandos lo rechazaron al considerarlo «insuficiente». Su superfície es similar a la que ocupa la Oficina de Turismo que hay en la misma plaza Catalunya. Sin embargo, los manifestantes ven ese espacio pequeño y quieren tirar hacia adelante un proyecto de una construcción sostenible encargado a arquitectos internacionales .