La Fe ya pasa consulta en Malilla

Ha pasado más de una década desde que comenzó a gestarse el más ambicioso proyecto sanitario de la Comunitat.

La Razón
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El de Malilla era hasta no hace mucho un barrio de campos, aserraderos y vecinos de clase obrera. Pero el crecimiento demográfico y con él, el urbanismo feroz de las últimas décadas, le fueron convirtieron poco a poco un apéndice más de Valencia. Hoy, sin embargo, se enfrenta de golpe a una transformación sin vuelta atrás, pues la apertura de la nueva La Fe le obliga a compartir historia con el que persigue ser hospital referente para la sanidad europea.

Para llegar hasta este punto han hecho falta siete años de obras, 383 millones de euros y el convencimiento de que el centro de Campanar no era suficiente para un siglo XXI con demandas sanitarias tan especiales como abundantes.

Hoy, el casi centenar de pacientes citados en el servicio de Consultas Externas escriben el prólogo de una aventura que tendrá su punto álgido a finales del próximo mes de enero, cuando la caravana sanitaria recorra los siete kilómetros que separan el centro de Campanar del nuevo complejo sanitario en el Bulevar Sur.

Esta será la fase más delicada -se hará el traslado de Urgencias, Hospitalización y Cirugía, tanto del Área Maternal e Infantil como del Área Médico-Quirúrgica del Adulto-, por lo que se ha previsto un dispositivo que tardará en volver a verse. Una serpiente de ambulancias que atravesará la ciudad en dos domingos consecutivos para evitar el exceso de tráfico que presenta una de las principales entradas a la capital.

Luego irán llegando los servicios centrales de laboratorio e investigación, que estarán operativos a partir de marzo, mes en el que está previsto que finalice el traslado de todos los departamentos.

Con un millar de camas y con todas sus habitaciones individuales, La Fe de Malilla se ha diseñado teniendo en cuenta el fluir de pacientes y profesionales que en ella trabajan. El complejo hospitalario se ha planteado como un único edificio, ya que aunque consta de cuatro bloques - Laboratorios e Investigación, el área de Consultas Externas, Hospitalización y el Edificio Docente y Administrativo-, está atravesado por dos ejes longitudinales de circulación que recorren en dirección este-oeste el edificio en los tres niveles inferiores.

El área de Urgencias, en la que se prevé se atenderán 240.000 emergencias al año, estará separada en cuatro zonas, un ejemplo de que la concepción de la asistencia sanitaria ha cambiado con respecto a lo que se diseñó hace cuarenta años para el centro de Campanar, que se queda con un área de apoyo a la hospitalización de enfermos crónicos, con consultas de atención especializada, Primaria y un punto de urgencias 24 horas.

Queda ahora la nostalgia de los que en las últimas cuatro décadas vinieron al mundo en sus salas, de los vecinos que se acostumbraron a un paisaje pintado de ladrillo amarillo o de aquellos empresarios que hicieron caja a su sombra. Hoy Malilla toma el relevo.

 

Un centro a examen
El ensayo general de la nueva Fe corrió a cargo el pasado viernes de ex empleados y miembros de asociaciones de pacientes. Ciertas dificultades para acceder al centro y las confusiones propias de las primeras veces, no impidieron a sus responsables celebrar los resultados. Sin embargo, hoy será la prueba de fuego, nada de figurantes con tiempo y comprensión, sino auténticos enfermos en busca de respuesta médica rápida y eficaz. Serán 88 y pasarán por las áreas de Medicina Interna, Enfermedades Infecciosas, Dermatología y Alergología. Mañana será el turno de los pacientes de Reumatología, el miércoles, los de Endocrinología y Nutrición y Psiquiatría y el jueves llegará el Consejo Genético. La suerte está echada.