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Arturo San Agustín: «Me cortaron el cuello pero no lloré»

Con firma propia. Profesión: periodista y creativo publicitario. Nació: en 1949, en Barcelona. Por qué está aquí: por su libro «Sapore di sale» (Península).

  • Arturo San Agustín: «Me cortaron el cuello, pero no lloré»
    Arturo San Agustín: «Me cortaron el cuello, pero no lloré»

Tiempo de lectura 2 min.

21 de enero de 2011. 21:57h

Comentada
22/1/2011

–«Sapore di sale». ¿Su libro sabe a sal?
–Ojalá, porque si sabe a azúcar estamos fastidiados.

–Subtítulo: «Una crónica sentimental italiana». ¿No le da vergüenza ponerse sentimental a estas alturas?
–Nunca. Soy feo, sentimental y casi católico.

–Dicen que los buenos sentimientos no dan buena literatura...
–Yo hago periodismo. No hay novela que supere a una buena crónica. La mejor literatura es periodismo disimulado.

–Un libro de encuentros, diario de caminante...
–Sí. Caminé entre Génova y La Spezia, por pueblos llenos de gente que se dice salvaje, pero de gran corazón. Tierra de ex marinos que hacen vino.

–En el prólogo, Joan Manuel Serrat habla de amistad y vino. Usted habla de lo mismo.  Al final, ¿eso es lo que nos queda?
–Si no nos queda eso, estamos jodidos. Me quedan cuatro o cinco amigos y el vino. Eso me queda.

–Periodista y publicitario. ¿Qué le dio la publicidad y qué el periodismo?
–La publicidad, poder de síntesis. El periodismo, conocimientos de países y gentes.

–No publica su columna en «El Periódico» desde hace tiempo...
–Me cortaron el cuello, pero no lloré. Era un símbolo del periodo anterior y a los símbolos de periodos anteriores hay que guillotinarlos.

–Dijo que el periodismo debería ser un estilo de vida. ¿Ya no lo es?
–Ya no. El periodismo era una pasión; ahora las redacciones son oficinas.

–Si el viejo estilo ha muerto, ¿qué ha nacido?
–Internet. Nosotros mismos hemos anunciado la muerte del papel. El papel no morirá. Dentro de 50 años alguien descubrirá el libro y el periódico.

–Recibió un premio como innovador de la entrevista. Deme un consejo.
–No me atrevo. Usted lo sabe: hay que lograr respuestas que cinco minutos antes el entrevistado no estaba dispuesto a dar creando el clima oportuno.

–Escribió un libro titulado «Me gusta que me haga esta pregunta». Caeré: ¿cuál quiere que le haga?
–Una para decirle que Indro Montanelli fue un gran periodista. Un anarco-conservador, como yo. Soy un anarquista que cree en las leyes.

–¿Qué se pregunta usted con más frecuencia?
–¿Qué hago haciendo preguntas cuando sé que no hay respuestas?

–¿La gran pregunta que nadie le ha hecho a Zapatero?
–¿Usted existe?

–«Sonrío, luego existo» (posible respuesta).

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