Barajas

Ruz alza el secreto del sumario del «caso Faisán» sobre la negociación ETA-Gobierno

El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz –que investiga un supuesto chivatazo a ETA – ha levantado el secreto que afectaba a una parte de la comisión rogatoria, remitida el pasado diciembre por la juez antiterrorista francesa Laurent Le Vert, sobre el «caso Faisán».

EL Juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz
EL Juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruzlarazon

Se trata de las declaraciones judiciales del etarra Juan Carlos Yurrebaso, detenido en Francia el 29 de marzo de 2007. Este individuo llevaba un trozo de cartón en el que había anotados varios números de teléfono, entre ellos uno que habría sido utilizado por el ex director general de la Policía, Víctor García Hidalgo. Según el terrorista, si era arrestado, con sólo llamar, sería puesto inmediatamente en libertad.

En su resolución, fechada el pasado día 16, Ruz acuerda levantar el secreto de las diligencias previas abiertas en 2009 por el juez Baltasar Garzón para esclarecer este episodio. Dada la «coincidencia» de que éstas incluyen las declaraciones de Yurrebaso, que forman parte también de la pieza separada sobre la comisión rogatoria del «caso Faisán», el juez Ruz acuerda extender el levantamiento del secreto (sólo en lo referente a ese testimonio judicial) en aras de la «congruencia procesal». La asociación Dignidad y Justicia (DyJ) llegó a presentar, en el marco de esas diligencias, una querella por colaboración con ETA contra Yurrebaso, Suárez Ugarte y García Hidalgo, que fue rechazada por Garzón, obligado en abril de 2010 por la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional a investigar la denuncia y a aceptar la personación de DyJ.
El 14 de mayo de 2007, la juez Le Vert había dirigido una comisión rogatoria a España, en la que pedía que se investigara el asunto de los números de teléfono que llevaba Yurrebaso e incluía un resumen de las declaraciones de este individuo, documento al que ha tenido acceso LA RAZÓN.

Tras su detención, el etarra pidió a los policías que le permitieran coger de su chaqueta una pequeña ficha de cartón, en la que estaban apuntados varios números, dos de ellos, el 3468512132 y el 346448147190 (así figuran en la comisión rogatoria), escritos al lado de la referencia «España». Estos números, según afirmó, «estaban relacionados con su pertenencia a un grupo encargado de las negociaciones entre ETA y el Estado español». En un interrogatorio realizado el 2 de mayo de 2007, Yurrebaso explicó que se estaba produciendo un proceso de negociación entre ETA y el Gobierno y que, en este marco, se había establecido una «mesa de negociación» de la que él formaba parte, hecho que podía ser verificado con el Ejecutivo. Según él, este asunto debía ser tratado a nivel de los ministros de Interior y Justicia en la medida que conllevaba una carga política importante. El Gobierno habría dado a la «mesa de negociación» la garantía firme de que si él era detenido fortuitamente en territorio francés o español, los números de teléfono del documento incautado, que se le habían entregado en su calidad de miembro de la delegación de ETA, le permitirían recobrar la libertad. Por esta razón, había hablado de su existencia tras ser arrestado, pensando que así podría seguir su camino en función de las garantías que había recibido.

Tras el atentado de la T-4

Interrogado sobre si las negociaciones en las que tomaba parte continuaban y si las garantías de las que se quería beneficiar existían en la fecha de su detención (29 de marzo de 2007), a pesar de la ruptura del alto el fuego que supuso el atentado con coche bomba perpetrado el 30 de diciembre de diciembre contra la T-4 de Barajas, respondió afirmativamente a los dos cuestiones.

Preguntado si esta «inmunidad» se extendía a la comisión de infracciones como las que se investigaban en el proceso consecuencia de su detención, manifestó: «El Gobierno sabe que nosotros vamos armados, que utilizamos coches robados, falsas viñetas (pegatinas de seguros e impuestos), falsas matrículas. El Gobierno español sabe que todo militante (de ETA) circula normalmente armado y en coches robados».