El Sporting desarma al Barça

Quien pensara que el Sporting iba a recibir al Barcelona con los brazos abiertos estaba equivocado. O que Preciado iba a hacer pasillo a su amigo Guardiola... La amistad es para antes y para después de los partidos, durante queda a un lado, aislada por la necesidad de ganar.

Nacho Novo agarra a Iniesta ayer en El Molinón
Nacho Novo agarra a Iniesta ayer en El Molinón

Porque el Sporting no está para juegos ni para regalar tres puntos a nadie, aunque ese alguien sea el líder y llevara 16 triunfos consecutivos y pareciera invencible. No ganaron los asturianos, pero casi. Empataron y se convirtieron en el tercer equipo que consigue robarle puntos al Barça, que hoy puede ceder terreno en el liderato con el Madrid, o quizá ganarlo...

El Sporting tenía estudiado al Barça. Sabía cómo hacerle daño. Otra cosa es que funcione. A veces un pequeño error, un fallo de concentración o una jugada de mala suerte echa por tierra un buen plan. El conjunto asturiano tenía claro que lo primero era cerrar el centro, intentar reducir las líneas de pase en la zona central, que Xavi no encontrara a Messi con facilidad y que éste siempre estuviera rodeado y no pudiera conectar con Iniesta. Reducir el centro para que el partido se convirtiera en un lío, en un pequeño barullo y que el Sporting pudiera sacar provecho de ello.

La segunda parte del plan es ser solidario, correr mucho. Es imprescindible que, por ejemplo, Nacho Novo, un hombre con facilidad para el gol, tenga que correr detrás de Maxwell, un defensa.

Y en tercer lugar hay que aprovechar las oportunidades explotando los puntos débiles del rival. Uno puede ser las subidas de Alves, que dan mucho, pero también pueden restar. Aunque en la operación sale ganando el Barça. Cuando él va al ataque deja un hueco por el que se puede contragolpear y por allí se coló Barral. Piqué salió a hacer la cobertura al brasileño y el delantero del Sporting le regateó. Milito fue a tapar el hueco de Piqué y también fue «burlado». Sólo quedaba Valdés, y Barral le superó con un tiro preciso y ajustado.

Fue un auténtico golazo y llegó en la tercera estirada del Sporting, que ni mucho menos se dedicó a quedarse en su campo. Acumulaba a muchos jugadores cuando no tenían la pelota y salía con asiduidad cuando la recuperaban, que era con frecuencia. Porque el Barça no encontraba soluciones al planteamiento de Preciado. Tenía mucho juego horizontal y poco vertical y cuando buscaba un pase entre líneas, perdía la pelota y le cogían descolocado. Casi nunca llegó a acabar las jugadas el líder; el Sporting recuperaba la pelota antes. La presencia más importante de los azulgrana en el área de Cuéllar fue en un tiro de Iniesta que detuvo el portero. Messi o Villa no pudieron encarar al guardameta hasta la segunda parte.
El Sporting, aparte del gol, se encontró con otra ocasión similar que esta vez Barral no supo resolver. Piqué le ganó la batalla.

Después de marcar, el Sporting se atrevió menos y así fue hasta el final del partido. Durante más de una hora sólo se jugó en su campo. Tan abrumadora fue la posesión del Barça, que Piqué y Milito, los centrales, estaban muy por delante del círculo central. Todos los jugadores menos Valdés estaban en el terreno del Sporting.

Hasta la segunda parte el dominio no se tradujo en oportunidades. Guardiola recompuso su «once» y no esperó a más del descanso para que entrara Pedro en lugar de un descolocado Afellay. Con el canario en el campo hay más movilidad, más opciones. Después, a la desesperada, entró Keita por un central. Y Cuéllar empezó a tomar protagonismo con un par de paradas a Messi y Alves. Era difícil aguantar tanto tiempo ahí, sin cometer un error. El Sporting se la jugó al 1-0, no buscó más, decidió tratar de resistir, pero fue demasiado tiempo. Villa aprovechó un pase interior y una indecisión de Cuéllar en la salida para empatar de vaselina en su «casa»


El récord de triunfos duró una semana
El Barcelona se ha parado en dieciséis victorias consecutivas. La semana pasada había logrado superar al Real Madrid de Di Stéfano, pero ayer fue el Sporting el que frenó las aspiraciones azulgranas de seguir con su racha victoriosa. Es el primer encuentro a domicilio en que el equipo de Pep Guardiola se deja puntos. Hasta ayer eran todo victorias, aunque sus números siguen siendo peores en el Camp Nou. Allí el conjunto catalán ha perdido cinco puntos. Tres contra el Hércules de Esteban y dos frente al Mallorca de Laudrup. El resultado de El Molinón refleja, en parte, la teoría, refrendada por la estadística, de que al Barcelona le sientan mal las jornadas después de partidos de sus internacionales. El llamado «virus FIFA» nunca le ha sido propicio a los azulgrana, que tuvieron a muchos jugadores con sus respectivas selecciones y hasta Messi jugó los noventa minutos con Argentina en el partido contra Portugal en Suiza. Lo de ayer, fue un aviso.