Historia

Nueva York

JFK: todas las amantes del presidente

Monica Lewinsky ya no es la única becaria famosa de la Casa Blanca. Marion Fahnestock, viuda y abuela de cuatro nietos, confiesa 50 años después, que tuvo un romance con Kennedy. Su lista de «rivales» es enorme. Estas son algunas.

John F. Kennedy ha sido y será siempre un objetivo de los medios de comunicación en EEUU
John F. Kennedy ha sido y será siempre un objetivo de los medios de comunicación en EEUUlarazon

Era una historia conocida, un misterio desvelado desde haces años, pero vuelve a ser noticia. Esta semana se supo que Mimi Beardsley Alford, becaria de la Casa Blanca con 19 años entre 1962 y 1963, prepara sus memorias en las que hablará de sus encuentros sexuales con el presidente John F. Kennedy. Ella es una más de una larga lista con la que casi se puede elaborar un diccionario de amantes del carismático líder del mundo libre, a la sombra de su esposa, Jacqueline Kennedy. Lo que sigue es una pequeña selección de nombres.Entre las faldasArvad era una llamativa danesa con un pasado tan curioso como peligroso. Esta rubia había trabajado como corresponsal de un periódico de Copenhague, viajando hasta la Alemania nazi donde pudo entrevistar a Goering y asistir a los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936. Adolf Hitler, con quien se fotografió, llegó a decir de ella que era «el perfecto ejemplo de belleza nórdica». Fue uno de los líos de faldas del joven Kennedy veinte años antes de llegar a la presidencia. Ya en Estados Unidos, Arvad entrevistaría para la Prensa al entonces casi desconocido JFK, iniciándose una relación con la muchacha, algo más mayor que él y casada. El FBI sospechaba que Arvad era una espía alemana y empezó a investigar a la pareja, lo que dio pie al voluminoso expediente del político demócrata, aún censurado en parte. Asustado por el director del FBI, Edgar Hoover, de los peligros que este tema podía tener para sus aspiraciones políticas, el embajador Joseph P. Kennedy frenó todo aquello. Arvad se casó con la estrella de la televisión Tim McCoy. 1. Alicia Darr ClarkDurante la campaña electoral de 1960, Alicia Darr Clark vio que podía ganar un dinero fácil. Artista o prostituta, según la fuente que se consulte, en 1951, había iniciado un romance con Kennedy que, según ella, podía demostrar con cartas y fotografías firmadas por JFK. El FBI se hizo eco de ello y de las declaraciones de Clark a la Prensa italiana sobre el tema. Supuestamente ella habría sido silenciada tras cobrar medio millón de dólares, aunque la cifra y su historia nunca han quedado claras. En octubre de 2007, una casa de subastas vendía por más de 6.000 dólares una carta manuscrita en la que Kennedy admitía que habían intentado chantajearlo durante la campaña electoral. Parece lógico pensar que se refería a Alicia Darr. 2. Angie DickisonNumerosos rumores han señalado a la actriz como amante de JFK, pero la actriz nunca ha confirmado ni desmentido la historia. Preguntada, en 2000, por el periodista de CNN Larry King sobre por qué nunca había hablado públicamente sobre Kennedy, Dickinson contestó que «sería inapropiado». 3. Marlene DietrichApenas existen datos de lo que parece ser fue un breve encuentro mantenido en la Casa Blanca y que la propia Marlene comunicó a su hija Maria Riva, tal y como recoge ésta en la biografía que dedicó a su célebre madre. Tras visitar Washington, Marlene presumió ante su yerno, como recuerda Riva, de que su ropa interior «huele a presidente». Lo curioso del caso es que años antes, Dietrich había mantenido una sonora aventura con Joseph P. Kennedy, padre del presidente. 4. Judith Campbell ExnerPara muchos es la mujer más odiada de la biografía «kennedyana». Motivo hay. Judith Campbell era una explosiva morena que no pasaba desapercibida. En diciembre de 1975 decidió contarlo todo de una historia que fue modificando a lo largo de los años, hasta su muerte en 1999. Unos meses antes su nombre había aparecido en la comisión del Senado encargada de investigar las guerras secretas de la CIA, desvelándose que ella habría servido como enlace entre Kennedy y el jefe de la mafia de Chicago, Sam Giancana. Antes, en Las Vegas, había compartido alguna noche con Frank Sinatra, quien se la presentó al presidente y al mafioso. Campbell afirmaría que ella servía como correo de los pagos de la Casa Blanca a la mafia en sus intentos por asesinar a Fidel Castro. Robert Kennedy, advertido por Hoover, separó a los dos amantes. El Senado nunca pudo corroborar la explosiva afirmación. Campbell también dijo que se había quedado embarazada de JFK y que Giancana le obligó a abortar. En 1977 publicó sus memorias «My story», pero una década más tarde corrigió todo lo expuesto en su libro en una entrevista para la revista «People». Cuando murió, hacía tiempo que muchos le habían dado la espalda por sus revelaciones. 5. Durie MalcolmProbablemente una de las historias más extrañas en la biografía de Kennedy fue el episodio con Durie Malcolm. El rumor comenzó a correr en 1961 gracias a la extrema derecha estadounidense. Se decía que en 1947, el joven congresista se había casado con una chica de Palm Beach llamada Durie Malcolm. Ésta negaría insistentemente la historia, e incluso JFK desmintió todo eso a través de una charla con Ben Bradlee. El periodista Seymour M. Hersh retomó la historia en su libro sobre Kennedy, aunque sin aportar documentos ni testigos. 6. Mary MeyerCuñada del periodista Ben Bradlee, un buen amigo de JFK, Mary Meyer fue una de las auténticas pasiones del presidente. Atractiva e inteligente, la pareja se vio en secreto en numerosas ocasiones en la Casa Blanca. Meyer pertenecía a la élite de Georgetown y se había casado con un agente de la CIA. Interesada en la experimentación con las drogas, especialmente el LSD, Meyer inició al presidente en la marihuana. Un año después de la muerte de Kennedy, Meyer fue asesinada en un crimen aún por resolver. Se descubrió entonces que llevaba un diario en el que hablaba de su relación con JFK. El cuaderno fue destruido poco después de saberse que uno de los jefes de la CIA, James Jesus Angleton, guardaba el cuaderno de la polémica en su despacho. 7. Marilyn MonroeAparentemente fue la historia más conocida, pero también la más falsa de todas. El cuñado de Kennedy, Peter Lawford, fue quien preparó un encuentro que se limitó a una noche. No se volvieron a ver, con la excepción de la actuación de la actriz cantando «Cumpleaños feliz». Tras el asesinato de JFK y cuando su hermano Robert anunció su intención de ser senador por Nueva York, la ultraderecha estadounidense lanzó el rumor sobre Marilyn que llegó a responsabilizar a los Kennedy de la muerte de la actriz, pese a que ésta había muerto de una ingestión accidental de barbitúricos. Aún hoy se ofrece dinero por documentos y pruebas que demuestren todo aquello. 8. Ellen RometschLas investigaciones del FBI descubrieron que al final de su vida, John F. Kennedy se veía con Ellen Rometsch, quien resultó ser una espía soviética procedente de la Alemania del Este, que perteneció a la misma red que acabó con la carrera del político británico John Profumo. Robert Kennedy se encargó de poner punto y final a esa relación, expulsando a Ellen fuera de Estados Unidos. 9. Pamela TurnureFue la secretaria personal de Jacqueline Kennedy durante los mil días de la presidencia. En 1998, los Archivos Nacionales desvelaron los documentos del FBI en los que se hablaba de los intentos de una tal Florence Mary Kater para llamar la atención del público porque afirmaba disponer de evidencias que demostraban la relación del entonces senador JFK con Turnure. Kater envió numerosas cartas a medios de comunicación, pero nadie le hizo caso. La denunciante, una ultrareligiosa, llegó a pasearse con un cartel con el lema «¿Ustedes quieren a un adúltero en la Casa Blanca?» con una fotografía tomada a Kennedy tras salir del apartamento de Turnure. Pamela tenía un muy sorprendente parecido físico con Jacqueline.

Una becaria que es abuelaEl historiador Robert Dalleck, responsable de estupendos trabajos sobre Johnson o Nixon, encontró en 2003, mientras preparaba una biografía sobre JFK, el testimonio de una antigua empleada de la Casa Blanca. Ésta le habló de que Kennedy mantuvo una aventura con una becaria de 19 años, a la que incluso se llevó en alguna ocasión en el Air Force One. Dalleck no dio el nombre de la joven, pero la Prensa desveló su identidad. Ella era Marion Fahnestock, quien nunca había explicado nada de todo aquello a su familia. Viuda y abuela de cuatro nietos en la actualidad, en 2003 se limitó a decir escuetamente que «sí, soy yo. Yo tenía 19 años, era muy joven, muy ingenua y muy inocente, y aquél era mi primer empleo». Ahora, seis años después, el que parecía ser un secreto que se llevaría a la tumba se ha convertido en un libro de memorias que verá la luz en breve.