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Mary Carrillo última función

Menuda, pero inmensa sobre las tablas, donde alcanzó sus mayores logros, Mary Carrillo (Toledo, 1919) falleció ayer a los 89 años. Su nombre es una referencia dentro del mundo de la interpretación

Hace tiempo que ya no pisaba un escenario, sin embargo, su figura, menuda, pero enérgica, se había convertido en imprescindible dentro del mundo de la interpretación, tanto en teatro como en cine y televisión. Dicen quienes trabajaron con ella que cuando pisaba las tablas, se crecía. Como vivió durante los últimos años, sin hacer ruido, Mary Carrillo, se despidió ayer, hizo su último mutis a los 89 años.
Considerada una de las grandes actrices de la escena española del siglo XX, debutó en 1936 en la Compañía de Hortensia Gelabert, con la obra «El juramento de la primorosa» y, posteriormente, en la de Pepita Díaz (con quien interpretó «Nuestra Natacha» y «Prohibido suicidarse en primavera», obra con la que realizó su primera gira por Suramérica). Al comenzar la guerra civil, la actriz decidió poner rumbo a México, donde contrajo matrimonio con el actor Diego Hurtado. Sin embargo, echaba de menos España y, pasado, un tiempo decidió hacer las maletas para volver a su país (nació en Toledo el 14 de octubre de 1919) y retomar así su carrera teatral. Es entonces cuando interpreta su primer papel para el cine, «Marianela» (1940), a las órdenes de Benito Perojo, que le proporcionó gran popularidad, ya que apenas tenía 20 años. Tras rodar otros tres largometrajes, se aparta de la gran pantalla hasta 1958, año clave en su carrera: estrena «El pisito», una comedia de tintes negros dirigida por Marco Ferreri e Isidoro M. Ferri cuyo guión llevaba la firma del gran Rafael Azcona.
Una pareja de pícaros
Mary Carrillo (Petrita) era una novia eterna, entrada en años, que no podía contraer matrimonio con José Luis López Vázquez (Rodolfo) porque no tenían el dinero suficiente para comprar una vivienda. Ante la necesidad, la pareja ve una única salida: que el novio se case con una anciana de delicada salud, doña Martina (Concha López Silva)para que cuando ésta muera, se queden con el piso. Pero la realidad se torcerá y será bien distinta.
Siete años después, en 1966, será Basilio Martín Patino quien se fije en ella para que forme parte del reparto de «Nueve cartas a Berta». Un año después rodaría con Pedro Lazaga «Los chicos del Preu», a la que seguiría «Las secretarias» y «Hasta que el matrimonio nos separe, del mismo director. Le seguirían «El love feroz o Cuando los hijos juegan al amor» (1973), de José Luis García Sánchez, «El crimen de Cuenca» (1979) y «Gary Cooper que estás en los cielos» (1981), a las órdenes de Pilar Miró, «La colmena» (1982), junto a Mario Camus (con quien volvería a trabajar en «Los años inocentes», cinta que consiguió en el Festival de Cannes un premio ex-aequo para Francisco Rabal y Alfredo Landa como mejores actores, a pesar del excepcional trabajo de Mary Carrillo y Terele Pávez), «Entre tinieblas» (1983), dirigida por Pedro Almodóvar, «Akelarre» (1984), de Pedro Olea, con quien volvió a coincidir en «Más allá del jardín» (1996). Aunque su filmografía no es muy extensa, su carrera se consolidó en teatro y en televisión, donde se convirtió en actriz imprescindible de los «Estudio 1»: «La casa de los siete balcones», «La Malquerida», «Ifigenia», «La muerte da un paso atrás» y «Diálogos de carmelitas», entre otras obras.
Dentro del mundo del teatro, se incorporó primero a la Compañía de María Bassó y Nicolás Navarro y en 1940 a la del María Guerrero, en la que interpretó «La florista de la reina», «La santa hermandad» y «La santa virreina». En 1948 formó su propia compañía. Aunque los últimos años había estado alejada de los escenarios, algunas de sus obras más celebradas fueron «En busca de Marcel Proust», «La vieja señorita del Paraíso», «La enemiga», «Buenas noches madre», en la que vivió un duelo interpretativo de altura con otra grande de la escena, Concha Velasco, «La casa de los siste balcones», «Los buenos días perdidos» (una obra, sin duda de recuerdo imborrable para la actriz ya que la reunió en un escenario con Teresa, una de sus hijas) y «Hora de visita», entre otras, de Alonso de Santos, después de cuya gira, en 1994, anunció que se retiraba de los escenarios. A lo largo de su trayectoria, Mary Carrillo obtuvo un amplio reconocimiento por sus trabajos en el teatro y el cine. Obtuvo el Premio Nacional de Teatro en dos ocasiones, en 1949 y 1961, y el Goya a la mejor actriz de reparto por su interpretación en «Más allá del jardín». Recibió el Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos en1959 por «El pisito», y en 1982 por «La Colmena», y la Unión de Actores reconoció, con su galardón, el conjunto de su trabajo en el año 1995. Entre otras distinciones, destacan también la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, que recogió dos veces; el Premio de Teatro Miguel Mihura en 1990 y el Ondas a la mejor actriz de televisión en en 1969. Es madre de las actrices y humoristas Paloma, Teresa y Fernanda Hurtado.
La actriz ha sido incinerada esta mañana en el Tanatorio de La Paz de Alcobendas, en Madrid.

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