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Qué bello es huir en Nochevieja

CRÍTICA / MUCHO HUMOR PARA DESPEDIR EL AÑO EN UNA NOCHE SIN TANGAS NI SOBRESALTOS

Qué bello es huir en Nochevieja
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Escuchar a los cantores de San Ildefonso, llevar a los niños a Cortilandia, comprar una peluca o cuernos de reno en la madrileña Plaza Mayor, ver la enésima resurrección de Raphael en Nochebuena, gastarte la paga en regalos para todos tus parientes, estar todo un fin de semana sin fútbol, recordar que jijona existe, atragantarse con las uvas... de entre las múltiples pesadillas que ofrecen las fiestas navideñas destaca por encima de las demás la de tener que ver la TV en Nochevieja. Y es que, como era de esperar, 2008 se despidió como su amigo 2007, como su primo 2006 y como todos sus antecesores desde que llegó la multiplicidad de pantallas, es decir, las mismas caras, casi los mismos cantantes tras las uvas, los mismos informativos de resumen del año, y la misma nula imaginación de siempre. Eso sí, quizás con más humor que nunca.
Pese a ello, lo peor de la noche fue lo de José Mota en La 1. Y no porque el chico se cargara de un plumazo películas como «¡Qué bello es vivir!», «Cabaret» o «Jesucristo Superstar», que se las cargó, sino porque da grima pensar que pronto le tendremos cada viernes en el «prime time» de la pública, quizás para fomentar un poco la cultura, perdida por muchos por culpa de la crisis, de salir por ahí ese día, a donde sea.
Humor inteligente
A la misma hora, sin embargo, se daban dos de los pocos momentos rescatables de la velada, al margen de la simpática borrachera de mi suegra. En Antena 3, Matt Groening demostraba que el humor inteligente sí puede existir gracias a los «socorridos» Simpson, que volvían a llenar de carcajadas los hogares de todos aquellos fans que quisieron pasar con ellos la última noche del año. Estos personajes han logrado, como los de «Camera Café», que a nadie le importe ver cientos de veces capítulos repetidos.
Lo malo en el caso de los de Telecinco es que a su especial le sucedió, como suele ser habitual a lo largo de cualquier semana del año, otro de los casposos protagonistas de «Escenas de matrimonio», cuyos guionistas no debieron ver el éxito de la misa de las familias organizada el pasado domingo en Madrid. Mientras ellos pedían a su manera que nadie se case en 2009, en A-3 casi recuperaban el exitoso «Furor» de su primera etapa. Presentadores, colaboradores y actores de sus series demostraron sobradamente el por qué no son cantantes.
Claro que por mucho que ninguno fuera profesional del cante y el baile a fe que entretuvieron mucho más que los supuestamente profesionales de "¡Fama!". Parece que nadie les ha dicho a los directivos de Cuatro que el programa ya no es lo que fue, y que por tanto no hay que explotar tanto a su elenco. Y mucho menos darle luego más de tres horas a un especial de zapping.
Ni media le tuvo que dejar Vasile a Eugeni Alemany. No es de extrañar que nadie de Tele 5 quisiera en el insípido guión pasar la noche con él.
Sí se prestó esta vez a la explotación Andreu Buenafuente, que, junto a su inseparable Berto, que hasta se atrevió con las campanadas, fue el alma de la fiesta, bastante sosilla por cierto, de La Sexta. De todas formas siempre es un placer ver al «jedi» catalán y su joven aprendiz de humorista.
A esa hora, la de los «ding-dong», que tan sensualmente interpretó en A-3 Kira Miró junto a la capa española del incombustible Ramón García, la decepción llegó de la mano de Anne Igartiburu, que, esta vez, ni siquiera nos motró su ropa interior. A su compañero en La 1, Carlos Sobera, le traicionó su faceta «concursil», anteponiendo en sus peticiones el dinero a la salud y el amor.
Claro que para «ositas amorosas» las féminas de Abba, que a su edad lucieron orondos muslos en el especial con el que, en riguroso directo, A-3 dio la bienvenida al año, mientras los jóvenes comenzaban su huída de casa... pero para volver horas después.