Dimite el ministro de Defensa de Colombia

Tras la muerte de ocho menores en un bombardeo militar contra las FARC disidentes

Mientras todas las miradas se centran en revueltas civiles como en Chile o Bolivia, la gente olvida que en Colombia, todavía se vive una guerra que engloba desigualdad, narcotráfico y bandas criminales. Los paramilitares, el ELN y los desertores de las FARC, libran “una cruenta batalla” por el terreno. En medio el gobierno enfrenta “la batalla” con “mano dura”, pero también con denuncias de abusos a los derechos humanos.

El ministro de Defensa de Colombia, Guillermo Botero, presentó su renuncia ayer tras desvelarse que al menos ocho menores murieron en un bombardeo militar contra un campamento de un grupo disidente de las FARC.

"El día de hoy en reunión con el señor presidente de la república para analizar la actual coyuntura política, se acordó que lo más conveniente era presentar renuncia al cargo de ministro de Defensa Nacional", reza un comunicado oficial de su despacho.

La renuncia de Botero se produce un día después de que se le hiciera un debate en el Senado por una moción de censura presentada en su contra por los fallos de su política de seguridad y defensa.

Durante el debate parlamentario, el senador Roy Barreras, del partido de la U, reveló que ocho menores de edad murieron en un bombardeo a comienzos de septiembre pasado contra un campamento de disidentes de las FARC en el departamento de Caquetá, entre ellos una niña de doce años.

Tras el tsunami desatado por la información, Botero se reunió con el presidente Iván Duque y le presentó su renuncia, al considerar que es su "deber como ministro de Defensa tener una lectura adecuada de la coyuntura política".

El ministro no menciona en su carta el caso desvelado por Barreras y confirmado por la fiscalía, pero destaca que "el enemigo de Colombia es el narcotráfico".

Tras el debate, la mesa directiva del Senado había citado para el miércoles 13 a una nueva sesión en la que se votaría la moción de censura a Botero, apoyada por la mayoría de legisladores. Sus horas ya estaban contadas.