Los temblores y la reactivación del volcán Whakaati impiden recuperar los cuerpos de las víctimas

Los expertos advierten de que el riesgo de una nueva erupción en las próximas horas “ha aumentado significativamente”. Las autoridades neozelandesas identifican a nueve de los 14 fallecidos

La actividad del volcán Whakaati ha impedido acceder a la zona a los equipos de rescate
La actividad del volcán Whakaati ha impedido acceder a la zona a los equipos de rescateAP

Los continuos temblores y el aumento de la actividad del volcán Whakaari, la isla neozelandesa conocida también como Isla Blanca, cuya erupción el pasado lunes habría causado la muerte de 14 personas, ha paralizado este miércoles el acceso de los equipos de rescate a la zona para la recuperación de ocho cadáveres que se cree permanecen cubiertos de cenizas.

Si bien la recuperación de los cuerpos es una “prioridad”, no se puede poner a otras personas en peligro, declaró un portavoz del comisionado de la Policía neozelandesa, Bruce Bird. “Para enviarlos allí tenemos que estar absolutamente seguros de que la isla no entraña peligro”, recalcó Bird en una rueda de prensa en Whakatane, a unos 50 kilómetros de Whakaari.

Este miércoles, el organismo gubernamental GeoNet informó en un comunicado de que la actividad volcánica en la isla Whakaari “ha aumentado significativamente”, al recordar que el nivel de alerta se mantiene en 3 de una escala de 5. La agencia gubernamental concede una posibilidad de entre 40 y 60% de que se produzca una nueva erupción en las próximas 24 horas.

La erupción del Whakaari pilló por sorpresa a 47 excursionistas, de las cuales seis se ha confirmado su muerte y ocho permanecen desaparecidas en la isla con nulas esperanzas de ser halladas con vida. La Policía neozelandesa publicó también este miércoles los nombres y nacionalidades de nueve de ellas. “Esta no es la lista completa”, apuntó en un comunicado, en el que precisó que de esos nueve, siete son de nacionalidad australiana y dos neozelandeses.

A man contributes to a memorial at the harbour in Whakatane, following the White Island volcano eruption in New Zealand
Un hombre deja un recuerdo en el memorial improvisado en el puerto de Whakatane, con el volcán al fondoJORGE SILVAReuters

Los forenses han identificado a los seis fallecidos y a tres de las ocho personas que se encuentran desaparecidas en la isla, y a las que se dan por muertas debido a las nulas posibilidades de supervivencia. “La identificación de las víctimas de desastres es un trabajo que se debe realizar con sumo cuidado”, señalaron al precisar que también cuentan con una lista de personas que permanecen ingresadas pero cuyos nombres no difundirá por motivos de privacidad. Entre las 30 personas hospitalizadas en unidades de quemados, la mayoría presenta un pronóstico grave, y los médicos, comentaron que no todos sobrevivirán.

De esas 47 personas, de edades que oscilan entre los 13 y los 72 años, 24 eran de Australia, nueve de Estados Unidos, cinco de Nueva Zelanda, cuatro de Alemania, dos de China, dos de Reino Unido y una de Malasia. La Policía remarcó que su principal prioridad es regresar a la isla para recuperar los cadáveres que se encuentran allí, pero insistió en que el alto riesgo a una nueva erupción ha imposibilitado el operativo.

La Policía ha abierto asimismo una investigación sobre la posible responsabilidad en las muertes acaecidas, responsabilidad que incluye a los operadores turísticos que realizan excursiones a esta isla, visitada en 2018 por más de 17.500 personas, si bien los oficiales matizaron que todavía es ponto para saber si las indagaciones derivarán en un delito penal.

El Whakaari, de 321 metros de altura y cuyo 70% de estructura se encuentra bajo el nivel del mar, se considera uno de los volcanes más activos de Nueva Zelanda y en ello reside parte de su atracción turística. Asentado en el extremo suroriental del Anillo de Fuego del Pacífico, la última erupción antes del suceso sucedió en 2016 sin causar muertes, si bien el incidente anterior más mortal se registró en 1914 cuando murieron diez mineros a consecuencia del alud provocado por el colapso de parte del cráter.