Internacional

Quién es Amy Klobuchar, la sorpresa"moderada" de Nuevo Hampshire

La senadora logra el tercer puesto por encima de pesos pesados del Partido Demócrata como Biden y Warren

El tercer lugar de la senadora Amy Klobuchar en Nuevo Hampshire ha noqueado al Partido Demócrata. Al menos eso opinan en la influyente NPR, la radio pública de EE UU, que a estas horas considera ya su formidable exhibición como una de las piedras de toque de unas primarias sorprendentes.

«Hola América», dijo la senadora por Minnesota no bien salió al escenario tras conocer los resultados, «soy Amy Klobuchar y voy a ganar a Donald Trump». Destilaba la clase de confianza ciega, determinación acorazada y ambición sin vanagloria que enloquece a los anunciantes y atrae a los votantes. Venía de puntuar quinta en Iowa, pero ella siempre había afirmado que lo mejor estaba cerca y que, frente a las sonrisitas paternalistas de quienes la enterraron anticipadamente, suya sería la trinchera femenina y moderada, templada y realista.

Con el ex vicepresidente Joe Biden agónico, incapaz de desenvolverse con viveza en los debates, el electorado más pragmático se reparte de momento entre ella y el ex alcalde Pete Buttigieg. Senadora por el frío estado del Norte desde 2006, licenciada en leyes en Yale y Chicago, abogada, fiscal veterana,

Amy Klobuchar, acusada a veces de ser una jefa mercurial, presta a enfurecerse y exprimir a sus subordinados, viene sonando para la Casa Blanca desde hace tiempo.

Incluso algunos medios especularon con la idea de que acabara en el otro gran centro de poder más allá del legislativo y el ejecutivo, entronizada como juez del Supremo. Algo que sin duda nunca sucedería con Donald Trump en el Gobierno y los republicanos controlando el Senado.

Partidaria del aborto, crítica con la guerras en Irak, la senadora Amy Klobuchar ha demostrado la suficiente cintura política como para votar a favor de las leyes de 2007 con las que la Administración de George W. Bush autorizó el espionaje vía internet sin necesidad de órdenes judiciales y al mismo tiempo ha sido implacable en sus críticas al intervencionismo de los últimos años. Suyo es un discurso compatible, un suponer, con el de Bill Clinton a mediados de los años noventa, y desde luego mucho más cerca de Hillary Clinton, o de Obama, que de un Bernie Sanders o una Elizabeth Warren. Como destacaron NPR y otros muchos medios, en el discurso de la senadora late la llama de unos demócratas hastiados del hombre en el Gobierno pero muy poco partidarios de entregarse a una suerte de socialismo «reload».

Primeros delegados

En su opinión, existe una total falta de empatía en este tipo en la Casa Blanca, abonada a mensajes triunfalistas en lo económico. «No tengo el nombre más importante en estos momentos», dijo. «Tampoco la mayor cuenta bancaria», añadió. A continuación, con la audiencia eufórica, declaró que le sobra lo más importante. Un currículum de legisladora infatigable, abogada honesta y luchadora por la gente común. Con los votos de ayer, se ha asegurado seis de los 24 delegados en juego en Nuevo Hampshire.