Ghani, reelegido presidente en Afganistán, asumirá el diálogo con los talibanes

El resultado electoral ha sido rechazado por su principal adversario, Abdulá Abdulá

Ashraf Ghani wins second presidential term, IEC says
JAWAD JALALIEFE

Con casi cinco meses de retraso, Afganistán tiene nuevo presidente. El reelegido Ashraf Ghani ha ganado las elecciones de septiembre, aunque bajo sospechas de fraude electoral, según ha denunciado su adversario, el ex primer ministro, Abdulá Abdulá. La Comisión Electoral Independiente de Afganistán (IEC) proclamó a Ghani vencedor con el 50,64% de los votos, o lo que es lo mismo un total de 923.592 de los sufragios, un resultado que debía haberse anunciado cuarenta días después de la cita electoral del 28 de septiembre. La participación fue más baja de lo que se esperaba, debido a la violencia talibán y al poco entusiasmo de la población ya que los dos principales candidatos ya habían competido en las presidenciales de 2014 y compartieron el poder después de mutuas acusaciones de fraude electoral.

Que Dios le ayude en la tarea de servir al pueblo de Afganistán. Y también ruego para que la paz vuelva a nuestro país", dijo en la rueda de prensa la jefa de la Comisión electoral, Hawa Alam Nuristani.

Tras darse a conocer el resultado, el equipo electoral de Abdulá rechazó rápidamente el recuento. “Los resultados anunciados por la Comisión no tienen legitimidad”, denunció el portavoz de campaña del ex jefe de Gobierno afgano, Faraidon Khwazon.

El portavoz indicó que había “muchas opciones” y que “se mantendrá firme contra la injusticia”.

Abdulá ya perdió contra Ghani en 2014, en una elección muy contestada que lanzó a sus seguidores a las calles, hasta que Estados Unidos forzó una repartición del poder entre los dos rivales.

Abdullah Abdullah
Rahmat GulAP

Con el telón de fondo de la paz con talibán, Ghani se enfrenta a un nuevo mandato lleno de retos como la salida de los últimos 13 mil soldados estadounidenses y unos miles más de las fuerzas de la OTAN y el diálogo entre Gobierno e insurgencia. Después de un año de negociaciones entre EE UU y los talibanes en Doha (Qatar) se vislumbra un posible acuerdo de paz, con el objetivo de facilitar un diálogo directo con el Gobierno de Kabul.

Hasta la fecha, todas las negociaciones con los talibanes han sido indirectas, ya que el grupo insurgente se ha negado a negociar con las autoridades afganas al considerar ilegítimo al Gobierno de Kabul.

Este lunes, el enviado especial para las conversaciones de paz del presidente Donald Trump, Zalmay Khalilzad, se declaró “cautamente optimista” sobre el tramo final de esas conversaciones.

Con el nuevo acuerdo, las cosas podrían cambiar y, por primera vez, el presidente afgano y los líderes insurgentes se sentarían juntos en la mesa de negociaciones.

Según los talibanes, el acuerdo contempla no sólo la retirada escalonada de las tropas estadounidenses, sino la liberación de cerca de la mitad de los talibanes encarcelados por las fuerzas afganas. Los insurgentes se han comprometido además a reducir la violencia durante siete días, aunque todavía no se ha anunciado una fecha específica.