Los Angeles: alcohol, marihuana y armas contra el Covid-19

En la ciudad californiana, la venta de pistolas sube a los niveles de 2012, cuando se produjo la masacre en el colegio de primaria Sandy Hook

Daily life amid coronavirus pandemic, in Los Angeles
Un hombre disfrazado en el boulevard de HollywoodETIENNE LAURENTEFE

En un dispensario de marihuana al norte de La Brea, en pleno corazón de Hollywood, con cada compra, la tienda te ofrece envío gratis y te regala una mascarilla negra de lo más pintona. Breanna Lucier la persona encargada de la comunicación del dispensario comenta que hay dos razones por las cuales la gente está yendo a las tiendas de marihuana.

“La primera razón es porque la gente no quiere quedarse sin lo que en su cabeza consideran esencial si se tiene que quedar encerrado en casa. La otra es porque la marihuana en cierta forma les ayuda a evadirse del atracón de noticias sobre el coronavirus que puede llegar a ser estresante y crear una sensación de pánico de la que la gente se quiere evadir. Fumar marihuana y ver Netflix les ayuda a desconectar durante un rato de esta locura y hacer la estancia en casa más llevadera”. El uso de marihuana en el estado de California es legal para uso recreativo desde el año 2016.

Las armas ha sido otro de los “productos” elegidos por los americanos en esta vorágine. El pasado sábado, llevados por el pánico, se formaba una cola inmensa en una tienda de armas en Culver City. Mientras que la cola parecía mantener la distancia de seguridad, dentro de la tienda estaban hombro con hombro, esperando hasta cinco horas para poder ser atendidos. Un “food truck” hacía el agosto dando de comer a los clientes que pacientemente esperaban su turno. Algunos cansados de esperar decidieron irse con las manos vacías. Entre ellos un médico llamado Ray que comentaba que venía a comprar un arma por primera vez en su vida.

“Si las cosas se ponen peor quiero que mi familia esté protegida, el miedo provoca en ocasiones que los servicios civiles se descompongan.” Comentaba convencido. Otro cliente cuyo nombre no quiso desvelar explicaba que nos vienen diciendo desde hace mucho tiempo que no necesitamos armas, pero ahora mismo hay mucha gente asustada y la decisión de tener un arma o no debe ser algo personal”.

Pero esta no es la única tienda donde la venta de armas se ha disparado. Laguna Guns & Accesories, situada en Elk Grove, uno de los focos más importantes en el contagio de coronavirus en Los Angeles, ha visto un incremento fuera de lo normal en sus ventas. El dueño, que se identifica solo como George, afirma llevar en el negocio de las armas más de 44 años y no ha visto una ventas tan altas desde 2012 cuando se produjo la masacre en el colegio de primaria Sandy Hook. “Es el pánico, la gente reacciona así ante este tipo de circunstancias”.

En la ciudad de Los Angeles ya es prácticamente imposible encontrar desinfectante de manos y papel higiénico. La gente ha entrado en pánico y está arramplando con el abastecimiento. En la droguería CVS, una de las más conocidas de la ciudad, están limitando la compra de dos paquetes de cuatro rollos de papel higiénico por persona, para evitar la escasez de este “preciado” producto, sin embargo no parece funcionar, ya que según la dependienta del CVS de Venice, los lunes y jueves que es cuando viene el abastecimiento, la cola de gente esperando a comprarlo hace que se queden sin este en cuestión de horas.

Ante la carencia de desinfectante de manos, la gente ha decidido comprar Everclear, un alcohol hecho de grano, tipo vodka con un 70% de graduación alcohólica. Bevmo, una cadena de licorerías ha visto como en varias de sus tiendas esta marca ha volado de las estanterías. Según Paul Pabich, manager de la tienda de Culver City (un barrio céntrico de Los Angeles), sólo se vende de este licor unas cuantas botellas a la semana.

“Se está corriendo la voz de que esta marca tiene un contenido de alcohol del 70% y que eso mata cualquier germen que se cruce en el camino y la gente se está viviendo loca comprándolo. Teníamos 24 botellas el pasado lunes y el jueves ya no quedaba ni una.” Explica Pabich. El precio de la botella es de 19.99 dólares. “Así están las cosas, y lo cierto es que a nosotros nos ha venido bien por la ventas”.