“Los médicos chinos no dijeron la verdad por miedo, y ahora la pandemia es mucho peor”

El analista político Lincoln Mitchell asegura que las dictaduras no son más efectivas que las democracias en los momentos de crisis

Lincoln Mitchell es un analista político, escritor y profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Ha escrito varios libros sobre democracia y gobernanza relacionados con la antigua Unión Soviética y la Europa del Este. También ha colaborado con empresas y ONG en todo el mundo. Durante algunos años fue corresponsal político de “The New York Observer”. Mitchell lamenta que en esta crisis, su país, Estados Unidos, no sea un referente mundial ni ofrezca un liderazgo capaz de ayudar a otros gobiernos. También arremete contra China y el oscurantismo con el que manejó la crisis del coronavirus en sus orígenes.

¿Está en condiciones de liderar esta crisis Estados Unidos como primera potencia?

Esta crisis acelerará el cambio de equilibrio del poder mundial que ya empezamos a ver en los últimos años. No creo que ningún líder de ningún país del mundo mire a Estados Unidos buscando un liderazgo en esta crisis. En el pasado no era así, cuando el mundo enfrentaba crisis y amenazas la mayoría de los países buscaban en EE UU liderazgo, ya fuera en la lucha contra el terrorismo yihadista, en el combate contra el cambio climático antes de la llegada de Trump, frente al nazismo alemán en los años cuarenta y ante la amenaza comunista. Ahora, en cambio, Trump no tiene nada que ofrecer en esta crisis a ningún presidente de otro país. Hasta hace dos días, el Gobierno federal de EEUU decía a la gente, no se preocupen por las noticias falsas del coronavirus.

¿Y China? ¿Crecerá su peso diplomático y su imagen de potencia?

China tiene sus propios problemas. Es una un país autoritario, tiene menos estabilidad interna de lo que la gente piensa. No es un modelo a seguir excepto en cómo hacer crecer el PIB rápidamente, y no es un país que esté interesado en el resto del mundo como lo estaba EE UU hasta ahora. Tampoco tiene la red de alianzas que mantenía EEUU con Europa y otros países como Japón. Nos estamos moviendo hacia un mundo multilateral mucho más rápido que hace dos o tres años.

¿Existe voluntad de cooperación o las tensiones entre países se van a disparar como consecuencia de la crisis?

Esta crisis sanitaria ha generado divisiones en lugar de unir a los países. Desafortunadamente, este es un problema que solo podemos resolver juntos, al igual que sucede con la crisis climática, mediante la cooperación de todos los estados. El virus surgió en la ciudad de Wuhan, en el centro de China, pero no es un virus chino, sino un virus global. Ahora es marzo, pero en verano, en Estados Unidos, será la estación de los incendios. ¿Qué vamos a hacer mientras el virus se extiende al mismo tiempo que los incendios sacuden California y lleguen los huracanes al Caribe y al Pacífico porque el cambio climático es más fuerte? Justo cuando el mundo necesita más cooperación resulta que las tensiones son más grandes que nunca en las últimas décadas.

¿La UE está en condiciones de mantenerse unida, de subsistir en un momento en que sus miembros parecen estar haciendo la guerra por su cuenta?

Bueno, el principio del fin de la UE ha sido el Brexit, algo dramático. La UE puede sobrevivir a esto y será más fácil que todos sus miembros salgan juntos si trabajan juntos. No voy a pronosticar el fin del club comunitario. Lo que está claro es que la UE es un animal diferente al que era antes del Brexit. Lo que está pasando en Italia es trágico. Pero Francia, Alemania, Italia y España han tratado de gestionar esta crisis de la mejor manera y lo han hecho mejor que otros países.

¿Qué papel está jugando la diplomacia y la gestión de los dirigentes chinos en esta crisis? Parece que China ha pasado de ser el país que ocultó el virus a convertirse en el gran aliado de los países afectados...

Me llama la atención que en muchos países democráticos, en Europa y EEUU, a menudo se piensa que el autoritarismo es un régimen más práctico para algunos países porque determinadas cosas saben hacerlas mejor. Esto es algo que no se puede sostener, esta crisis es peor porque China es un país autoritario. Esta crisis es peor porque los médicos en China tenían miedo a decir la verdad sobre el coronavirus porque la verdad iba a molestar al poder. En los países democráticos los científicos, los médicos y cualquiera deberían ser libres para decir la verdad. Pero lo cierto es que la gente y la prensa en EE UU tienen miedo también a decir la verdad porque nuestra democracia se está deteriorando. Esta pandemia global se habría gestionado mejor y habría sido menos dura si China hubiera sido una democracia. La lección que debemos extraer no es que las dictaduras funcionan mejor; lo que me asusta es que la gente lo crea, y si eso sucede entonces la democracia está en peligro. Las dos democracias más grandes del mundo, India y Estados Unidos, están gobernadas por líderes nacionalistas y populistas que han limitado los derechos de la gente y exacerbado las tensiones raciales, presidentes que han socavado el papel de la prensa. En este clima, la democracia ya está en peligro. La gente no debe creer que porque China construye hospitales en diez días y distribuya mascarillas por medio mundo funciona mejor. Esa creencia es inquietante y desalentadora.

Italia no tiene apenas fabricantes de mascarillas porque la mayoría están en China, lo mismo ha sucedido en otros países. ¿Hace falta rediseñar la arquitectura que se ha construido sobre la globalización?

En las últimas décadas las desigualdades han crecido demasiado. Ahora viene una pandemia como la que tenemos y se ve claramente el sistema económico no funciona bien. Los problemas estructurales de nuestra economía son tales que están empeorando con esta pandemia. Los países que son capaces de proporcionar una red de seguridad, donde hay un sistema de salud al alcance de la mayoría, donde los alquileres no son estratosféricos, en esos países se va a salir mejor de esta crisis. Ese modelo social ha demostrado ser mejor que el que tenemos en Estados Unidos. El problema de la globalización es otro. Cada país tiene que tener un grado de autonomía, de soberanía. Esa es una lección que tenemos que aprender de este momento. La globalización ha ayudado a mucha gente a salir de la pobreza, pero también nos ha hecho más vulnerables. Hace 20 años, una pandemia así hubiera avanzado más despacio. La mayoría de las medicinas se fabrican en China. ¿Repensaremos los aspectos económicos de la globalización? Sospecho que así lo haremos.

¿Es comparable esta crisis con la Gran Depresión de 1929?

No sabemos. El desafío durante un tiempo es que no habrá actividad económica. La gente está bloqueada por el confinamiento mientras la economía se paraliza sin que nadie pueda hacer nada o mientras enferma. Esta será una gran crisis económica, dejará muy tocados a millones de pequeños negocios y de personas que perderán sus trabajos. Si tiene 60 años y vas a perder tu empleo es muy posible que ya no vuelvas a trabajar. Para mucha gente será muy difícil salir adelante el día que acabe todo esto, pero para muchos incluso será difícil salir de la enfermedad cuando aún no sabemos si la vacuna será gratis o accesible para todos.

Esta crisis está mostrando cuán vulnerable somos como sociedad, pero también parece estar sacando cosas positivas de la gente. ¿Nos fortalecerá?

Sí, nos ha mostrado lo vulnerables que somos, pero al mismo tiempo estamos viendo que es la fuerza de la gente lo que está manteniendo a la sociedad unida. Hace tiempo que no voy a Italia, pero por lo que veo en los vídeos, los italianos están demostrando una gran fortaleza como país. En mi barrio de Nueva York,un lugar con mucha mezcla étnica, la gente está mostrando un comportamiento admirable, está siendo amable y comprensible con la situación. Esto es una sociedad, y no es fácil de destruir, incluso aunque estés gobernado por un presidente mentalmente inestable, deshonesto y autoritario que ve el mundo solo a través de lo que es mejor para sus propios intereses.