Mary Mallon, la cocinera que estuvo 23 años en cuarentena

Era portadora de la bacteria que causó la fiebre tifoidea a 51 personas en Nueva York, de las que tres murieron

Mary Mallon era portadora de la bacteria de la fiebre tifoidea e infectó a 51 personas, de las que tres murieron
Mary Mallon era portadora de la bacteria de la fiebre tifoidea e infectó a 51 personas, de las que tres murieron

Mary Mallon nació en Irlanda del Norte en 1869 y pronto comenzó a mostrar interés por los fogones. Con apenas 15 años, abandonó su tierra natal para buscar fortuna en EE UU junto a sus tíos. Se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar como sirvienta, pero vio que podría vivir mejor como cocinera y comenzó a trabajar para las familias adineradas de Manhattan en 1900 que valoraban sus recetas, sobre todo la del helado de melocotón. A las dos semanas, los ocho miembros de la familia cayeron enfermos. Lo mismo ocurrió un año después cuando trabajaba en una casa de una familia de Manhattan.

En 1906 fue contratada por la familia del banquero Charles Henry Warren en su casa de veraneo en la selecta Oyster Bay (Long Island). Allí, el 27 de agosto, una de las hijas cayó enferma de fiebre tifoidea. El diagnóstico fue un mazazo para la familia, un problema que asolaba los barrios pobres de Nueva York se había colado en su casa a pesar de tener acceso a los mejores alimentos. pocos días después, enfermaron seis personas más.

Warren recurrió a los servicios de George Soper, un ingeniero que se había convertido en un experto en investigar problemas de salubridad y epidemias, para tratar de averiguar el origen de la fiebre tifoidea que había afectado a 6 de los 11 habitantes de la casa.

Soper centró sus indagaciones en Mallon, que había llegado tres semanas antes de que la primera persona se enfermara. La cocinera no tenía síntomas de la enfermedad pero al examinar las casas en las que había trabajado, dejó un rastro de 22 personas infectadas entre 1900 y 1907.

La fiebre tifoidea está provocada por una bacteria que generalmente se propaga a través de los alimentos y el agua contaminada por salmonella. Provoca fiebre alta, diarrea y puede desencadenar en muerte si no se trata con antibióticos.

En esos años, eran habituales los brotes de la fiebre tifoidea porque no había prácticas sanitarias adecuadas. En 1906, año en el que Soper comenzó su investigación, la fiebre tifoidea había provocado la muerte de 639 personas en Nueva York. Y nunca se había dado el caso de que la enfermedad tuviera como origen una persona.

Mallon era portadora de la enfermedad pero nunca desarrolló los síntomas. Soper analizó la actividad de la cocinera y comprobó que los domingos hacía helado de melocotón. Además, estudió los platos que había preparado durante las últimas semanas y concluyó que “no había mejor manera de contagiar a una familia que a través de los alimentos si la persona que los preparaba no se lavaba bien las manos.

Después de varios intentos, Mallon fue escoltada por cinco policías a un hospital donde, después de ser interceptada tras un intento fallido de huida, dio positivo como portadora de la bacteria que provocaba la fiebre. Cuando Soper identificó que era ella la que estaba propagando la enfermedad, a través de su saliva, fue internada en un hospital en North Brother Island.

En 1909, el abogado de la cocinera demandó al Departamento de Salud de la Ciudad de Nueva York porque se la había encerrado sin un proceso judicial de por medio y el caso llegó a la Corte Suprema. El tribunal se negó a liberarla por una cuestión de salud pública: “el tribunal debe proteger a la comunidad contra la recurrencia de la propagación de la enfermedad”. Sin embargo, un año después fue puesta en libertad por el nuevo comisionado de salud de la ciudad a condición de que no volviera a cocinar.

Pero no cumplió con su promesa y volvió a trabajar como cocinera en un hotel, una pensión y un spa en las ciudades de Nueva York y Nueva Jersey. En 1915 se produjo un nuevo brote de la enfermedad y 25 personas fueron hospitalizadas, lo que obligó a abrir una nueva investigación. Soper volvió a dirigirla y descubrió que la fuente volvía a ser Mallon.

Mallon fue enviada de regreso a la isla North Brother y esta vez de manera definitiva. Había infectado a 51 personas, tres de las cuales murieron. Mallon fue puesta en cuarentena con otros reclusos durante más de un tercio de su vida y probablemente ella nunca entendió lo que le estaba sucediendo. Estaba convencida de que ella no podía estar provocando la enfermedad. Dedicó su tiempo a leer y a trabajar en el laboratorio para prepararse para ser médico. En 1938 sufrió un derrame cerebral y murió convencida de que ella no era el origen de la enfermedad. Tras conocerse el caso, fue apodada como “Typhoid Mary” y su nombre ha perdurado hasta hoy.