Bolsonaro se queda solo frente a la pandemia

El presidente de Brasil pierde apoyos entre los militares y entre sus aliados polítos tras destituir a su carismático ministro de Salud

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Jair Bolsonaro, el presidente de Brasil, cada vez más aislado, se está ganando a pulso el «título» de villano. Hasta el momento sus políticas frente a la pandemia han sido totalmente irresponsables, instando a la gente a continuar trabajando, minimizando los efectos. Sin embargo, su última «jugada» fue la gota que colmó el vaso.

En el país suramericano más afectado, Bolsonaro decidió cambiar al ministro de Salud en vísperas del pico del coronavirus, que los especialistas esperan en las próximas semanas. Tocó además a «una vaca sagrada», el médico y militar Luiz Henrique Mandetta, uno de los políticos más respetados en Brasil, entre otras cosas, por plantarle cara a Bolsonaro, mediante un abierto enfrentamiento sobre el alcance del aislamiento. «Una batalla» seguida por los brasileños con la misma pasión que un partido de fútbol.

Mandetta, ortopeda, antiguo diputado, católico practicante, había adquirido una enorme relevancia gracias a las ruedas de prensa que empezó a dar a diario cuando se detectó el primer caso, el 26 de febrero. Con un estilo directo y didáctico, apeló a la ciencia desde el inicio de la guerra contra la pandemia. Y, pese a las presiones del presidente, ha sido hasta el último día un firme partidario del aislamiento social, que Bolsonaro quiere relajar para reactivar la economía. De hecho, ayer volvieron en las principales ciudades las caceroladas y los gritos de «fuera Bolsonaro», que han acompañado este pulso entre dos antiguos aliados, que coincidieron en el Congreso.

Por ejemplo los militares que se sientan en el Consejo de Ministros –sus más valiosos aliados–, han dejado caer que este domingo protagonizarán un acto de «insubordinación». «Necesitamos tener un discurso unificado. [Porque] el brasileño está en la duda. No sabe si escuchar al exministro de Salud o al presidente», dijeron en un comunicado.

Un sistema sanitario en riesgo

En Brasil la expansión de la enfermedad se ha ralentizadlo en los últimos días. Pero los pacientes actuales ya están poniendo a prueba la resistencia del Sistema Único de Salud, el SUS, que atiende al 85% de los 210 millones de brasileños. Las UCIs de dos estados, Amazonas y Ceará, están al límite y las del epicentro de la epidemia, el estado de São Paulo, tienen una ocupación del 80%.

El Covid-19 ha causado la muerte de 1.736 personas y ha contagiado a más de 28.000 desde que justo después de carnaval, a finales de febrero, se detectó el primer caso. El nuevo ministro es también médico, el oncólogo Nelson Teich. “El medicamento no puede tener efectos secundarios más dañinos que la enfermedad misma”, ha reiterado Bolsonaro, que cree excesivas las cuarentenas.

Aunque con matices, los gobernadores han seguido las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del ministerio; decretaron hace tres semanas el cierre de colegios y comercios y enviaron a de millones de empleados a trabajar a casa.

El presidente, en cambio, considera que las cuarentenas son una calamidad para la economía y por eso es partidario de que solo los ancianos y enfermos se aíslen socialmente. El Gobierno empezó a conceder la semana pasada una renta básica a más de 60 millones de trabajadores informales y el presidente insistió ayer en que quiere reabrir ya el comercio y las fronteras.