Johnson da un paso atrás y aplaza el desconfinamiento

El 1 de junio, si “la pandemia evoluciona favorablemente”, podrían abrir algunas tiendas y colegios Presenta un sistema de advertencia con cinco niveles para vigilar la amenaza

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Reino Unido no está aún en condiciones de abandonar el confinamiento. Boris Johnson mandó este domingo un mensaje a la nación para suavizar algunas de las restricciones. Pero en ningún momento presentó nada que se pareciera a una detallada estrategia de desescalada. El «premier» recalcó que sería un «fallo colosal» tirar ahora por la borda los esfuerzos realizados y pidió a los ciudadanos «paciencia y sentido común» para seguir luchando contra un «asesino silencioso» que a punto estuvo de costarle la vida.

A partir de esta semana, se pide a los británicos que puedan trabajar desde casa que lo sigan haciendo y se recomienda solo la vuelta a sus puestos a los trabajadores de la construcción y el sector manufacturero. Eso sí, se les solicita evitar en la medida que se pueda el transporte público. Por otra parte, a partir de este miércoles, los británicos podrán realizar ejercicio al aire libre más de una vez al día. Asimismo, se impone una cuarentena de 14 días a los viajeros que lleguen a Reino Unido desde cualquier país menos Irlanda, lo que en principio no serán turistas, puesto que persisten las restricciones de viaje.

Los colegios seguirán cerrados

Pese a que se había valorado las reuniones sociales reducidas, la reapertura escalonada de los colegios (el curso no termina hasta finales de julio) y reapertura de las tiendas, de momento, no será posible. «Todo dependerá de cómo evolucione las próximas semanas la tasa de contagio», recalcó Johnson. En caso de que la evolución sea positiva, en julio se podría valorar la activación progresiva de la hostelería. Con todo, sigue pidiendo cautela.

Reino Unido acumula ya 31.855 muertes por coronavirus. Se trata del país más afectado de Europa y el segundo del mundo, tan solo por detrás de Estados Unidos. Por lo tanto, Johnson, que hoy dará más detalles sobre su estrategia en la Cámara de los Comunes, quiere ir ahora con pies de plomo. En este sentido, presentó un nuevo sistema de evaluación del riesgo de cinco niveles con colores, similar al que existe por amenaza terrorista.

El nivel 1 o verde, que significa «seguro»; 2 (amarillo) es «alerta inicial»; 3 (ámbar) indica que «se debe estar en guardia, pero es seguro levantar algunas restricciones del confinamiento»; 4 (naranja) significa que «el NHS (Servicio Nacional de Salud) está bajo presión» y el 5 (rojo) que el «NHS está desbordado». Johnson explicó que Inglaterra –la nación más poblada, de las cuatro que componen el país– está muy cerca de pasar del nivel 4 al 3. El plan de Downing Street se aplicará sólo en Inglaterra.

Grietas con los gobiernos “regionales”

Aunque hasta ahora los Gobiernos central y «autonómicos» habían avanzado coordinados, el cambio de rumbo realizado por Londres sin consensuar con Edimburgo, Cardiff y Belfast desvela las primeras diferencias. De hecho, el nuevo eslogan del Gabinete –de «estar alerta»– no se utilizará en Escocia, Gales e Irlanda del Norte, que seguirán utilizando el de «quédate en casa».

Desde el brote de la pandemia, la estrategia de comunicación del Número 10 ha sido ampliamente descrita como «evasiva» y «caótica». Su plan inicial de inmunidad colectiva no se supo trasladar correctamente y ahora viene de nuevo a tropezar con la misma piedra. «¿Qué demonios significa estar en alerta?», era ayer la cuestión más planteada en redes sociales. El secretario general del sindicato de Comunicaciones, Dave Ward, considera que la nueva consigna es «un chiste». «Es un virus mortal, no un paso cebra», señala.

Presiones externas

Cuando Johnson protagonizó el pasado miércoles su regreso a Westminster, tras más de un mes de baja por su lucha personal contra el Covid-19, recalcó que, aunque con prudencia, había llegado el momento de «comenzar el trabajo para volver a poner la economía en marcha». El jueves, los ministros se despertaron con titulares como «Lunes Mágico» (en referencia a este 11 de mayo) o «¡Hurra! La libertad llama a la puerta del confinamiento». Pero, para entonces, la noticia había quedado vieja porque Johnson ya había cancelado su plan.

Ese mismo miércoles por la noche, se reunió con sus cuatro ministros clave: Dominic Raab (Exteriores), Rishi Sunak (Economía), Matt Hancock (Sanidad) y Michael Gove (Gabinete). El inquilino de Downing Street les mostró los últimos análisis que había recibido del grupo científico que asesora al Ejecutivo. Los expertos advertían que la tasa real de nuevas infecciones por el Covid-19 era de 18.000 por día, cuando el objetivo del Gobierno son 4.000. Se barajaban distintos escenarios y en la gran mayoría el número de muertos sobrepasaba los seis dígitos. Conclusión: había poco margen de maniobra.

«Los ciudadanos nos perdonarán por los errores cometidos al inicio del confinamiento, pero no por los errores cometidos al salir de él», aseguraba un «tory» de manera confidencial a «The Sunday Times». Con todo, existe gran presión de sus propias filas para suministrar oxígeno a la economía. El Banco de Inglaterra prevé que ésta sufra en 2020 la mayor recesión de su historia, con una caída del PIB del 14% en el conjunto del año, después de que la actividad se contraiga un 2,9% en el primer trimestre y hasta un 25% en el segundo. Según las estimaciones, el desempleo también se duplicará: pasará del 4% de 2019 al 8%. Se trata de un oscuro escenario que supera con creces al de Grecia (con un desplome del 9,7%), Italia (9,5%) y España (9,4%), según las previsiones de la Comisión Europea.