Dinamarca abre sus fronteras al amor

Tras dos meses y medio separados por las restricciones del coronavirus, los residentes daneses pueden reencontrarse con sus parejas que viven en Alemania y los países nórdicos siempre que demuestren que llevan seis meses de relación

Fue solo el domingo por la noche cuando Caroline Ørsum, una escritora infantil que vive en Copenhague, descubrió que su novio indio Soumu, residente en Finlandia, podría viajar a Dinamarca bajo las nuevas reglas acordadas la semana pasada por el Gobierno danés. “Fue un gran alivio en realidad”, reconoce a “The Local”. “Ha sido realmente estresante, especialmente la parte de no saber nada, no tener ninguna idea y, por lo tanto, tu imaginación es libre de volar”.

Desde este lunes el Gobierno permite a los residentes daneses reencontrarse con sus parejas que viven en Alemania u otro país nórdico tras dos meses y medios de fronteras cerradas para combatir el coronavirus. Solo necesitarán presentar al agente de policía una carta firmada por ambos en la que certifiquen que llevan al menos seis meses juntos. "Si dicen que mantienen una relación y lo ponen por escrito, es suficiente”, aseguró el ministro de Justicia, Nick Haekkerup, a la cadena TV2.

Las autoridades danesas han tenido que rectificar y flexibilizar las estrictas condiciones que existían en un principio ante el aluvión de críticas. Las parejas aún debían demostrar el lunes su relación con mensajes de teléfono e incluso fotografías, lo que para alguno diputados del “Foketing” (Parlamento) suponía una clara violación del derecho a la intimidad.

“Nunca he oído hablar de un país donde la entrada requiera mostrar textos íntimos o fotos de un compañero. Finalmente permitimos que las parejas se visitaran, pero no abolimos el derecho a la privacidad”, escribió en Twitter Kristian Hegaard, diputado del Partido Social Liberal, uno de los socios parlamentarios del Gobierno socialdemócrata en minoría.

"Pueden traer una foto o una carta de amor”, anunció el subdirector de la Policía, Allan Dalager Clausen, a la cadena pública DR. “Me doy cuenta de que éstas son cosas muy íntimas, pero la decisión de dejar entrar a la pareja depende en última instancia del juicio del agente de policía individual”, advirtió.

Antes de que la UE decidiera blindar el espacio Schengen, el Gobierno danés de la primera ministra Mette Frederiksen cerró sus fronteras el 14 de marzo para frenar la expansión del coronavirus. Desde entonces, la pareja formada por la danesa Inga Rasmussen, de 85 años, y el alemán Karsten Tüchsen Hansen, de 89, se hizo famosa en medio mundo. Al verse ahora separados por una frontera de la que ya nadie se acordaba, cada día se desplazaban al puesto fronterizo de Aventoft con termos de café y sillas. Sin poder abrazarse y con la distancia social de rigor, la octogenaria pareja seguía charlando y viéndose a pesar de no poder abrazarse.

Caroline y Soumu no tuvieron la misma suerte. El romance a larga distancia de la pareja había florecido durante un año con Suomu volando a Copenhague cada tres semanas o reuniéndose ambos en Helsinki. “También pasamos la Navidad y el Año Nuevo juntos, y también pudimos hacer pequeñas tareas juntos, ya que ambos trabajamos por cuenta propia”.

Cada uno ha celebrado sus cumpleaños durante el confinamiento. “Hicimos el mismo pastel en dos países, así que nos hemos estado viendo por Skype comiendo el mismo pastel. Hemos estado tratando de hacerlo lo más cerca posible, pero no es lo mismo como en la vida real”, lamente Caroline.

Ella se sintió tan frustrada por el cierre de la frontera que el 8 de mayo comenzó un grupo de Facebook, “Amantes separados por cierres fronterizos de coronavirus”, para denunciar su situación. “Me sentí tan sola y frustrado por la situación y me costó encontrar información sobre esto, así que estaba buscando un lugar donde pudiera intercambiar información con otras personas en la misma situación”, explica a “The Local”.

Amor sin fronteras

Melinda Schneider conoció a su novio danés Adrian Carlsen en febrero de 2018, cuando llegó a su ciudad natal, Bradford, en Ontario (Canadá) para jugar para el equipo local de hockey sobre hielo Bradford Bulls. Hasta que estalló el coronavirus, los dos se habían estado viendo cada dos o tres meses, con Melinda viajando a Dinamarca, donde Adrian ahora está jugando para los Hvidovre Fighters.

Pero cuando Adrián regresó a Dinamarca de unas vacaciones con la familia de Melinda en la República Dominicana, fue la última vez que pudieron verse.

“Ha sido agotador, agotador y, en el mejor de los casos, costoso verse, pero la realidad es que no se puede poner un precio al amor”, reconoce Melinda. “Estar separados debido a estas fronteras cerradas ha sido cada vez más difícil, especialmente sin saber si habría alguna esperanza de que estemos unidos nuevamente en el futuro cercano”.

El momento más cruel llegó cuando la primera ministra danesa danesa anunció que la frontera se volvería a abrir para parejas separadas, pero no mencionó hasta el día siguiente que esto solo incluía a los residentes en Alemania y los países nórdicos.

“Realmente no entendemos qué tiene que ver mi nacionalidad con mi probabilidad de infección”, se pregunta Melinda. “Dado que Ontario es la última provincia en Canadá en abrir, he estado en casa y aislada desde que me despidieron de mis trabajos y la universidad impartió sus clases online desde el 15 de marzo”. “No parece haber ninguna ciencia que respalde esta decisión, y más bien, las agendas políticas toman las decisiones aquí”.

Además de para las parejas separadas, el Gobierno danés ha abierto la mano para permitir que puedan entrar en Dinamarca los propietarios de cabañas, así como los abuelos de ciudadanos daneses. El Ministerio de Exteriores, mientras, ha publicado las nuevas directrices para los viajes de trabajo. El Gobierno planea reabrir su frontera con Alemania, Noruega y Suecia el próximo 1 de enero. Si bien, aunque la primera ministra desea una reanudación simultánea de la libre circulación con los tres países, no se descarta que sus vecinos suecos sean excluidos por la mayor incidencias de casos de coronavirus. Los 97 muertos por millón de habitantes en Dinamarca contrastan con los 418 al norte del puente de Øresund.